viernes, 26 de agosto de 2011

Mallorca. Monasterio de LLuch

Para la visita al Santuario de Lluch el tiempo se mostró gris y neblinoso.

Hubiera podido ser mejor, como los demás días, pero, dado que era el mes de enero, también podía haber sido peor. Al menos no llovió.

El guía que tuvimos parecía uno de los clientes, pues tenía edad para jubilarse. Sin embargo acumulaba mucha energía todavía.

Había llegado tarde a la cita habitual de las 9 de la mañana, al haber cogido un monumental atasco de tráfico, por las protestas de los trabajadores del nuevo hospital de Palma, recién inaugurado, a los cuales querían cobrar por el aparcamiento, en el cual no tenían mas remedio que estacionar sus vehículos.

La edificación de un nuevo hospital, aunque ya hubiera uno viable y en buenas condiciones, ha sido idea común de todos los "reyezuelos de las taifas autonómicas". De qué hacer un buen pelotazo.

El autobús se dirigió hacia el centro de la isla; esta vez no paramos en Inca, pero si en otro pueblo mas serrano, Selva, ya en la Tramontana, donde había una enorme tienda de artículos de cuero, calzado, chaquetas y chaquetones, bolsos, monederos etc. en fase de liquidación. Aunque la tienda estaba puesta para la venta al público, y el gran taller contiguo tenía aún toda la maquinaria en sus mesas y parecía esperar solamente a los operarios, en la fachada había varios letreros de Se Vende.
Estuvimos allí un buen rato, mientras algunos compañeros de viaje compraban de nuevo.

El pueblo serrano tenía una bonita estampa.

Seguimos luego hacia el norte de la Sierra de Tramontana, por entre escarpados montes, con terrazas de los antiguos cultivos, hoy día abandonados y laderas arboladas.

A una altura de 500 m sobre el nivel del mar, se encuentra el Santuario que domina una cuenca natural, rodeada de majestuosos picos.

Vimos circulando esforzadamente en su bicicleta, grupos de ciclistas, dos, tres, a veces mas, seguramentre pertenencientes a algún equipo europeo de los que van a entrenar a Mallorca, para las futuras competiciones de la primavera y el verano, pues en sus países hay mucha nieve, hielo y frío, en esa época del año.

Tras espectaculares vistas, subidas y bajadas, siempre acompañados del grisaceo tiempo, llegamos al Monasterio de Lluch.

El Santuario de Santa María de Lluch, nombre que proviene del latín, -lucus-, que quiere decir "bosque sagrado", se encuentra en el termino municipal de Escorca.

Fue un lugar sagrado desde la prehistoria, rodeado, luego, de leyendas, como la de la imagen de la Virgen hallada en un roquedal, al lado de un torrente, que pasa en la actualidad por detrás del santuario, por un pastor y un monje, que la trasladaron a la sede parroquial de Escorca.

Al ir a venerarla al día siguiente, los habitantes del pueblo, vieron que había desaparecido y la encontraron de nuevo cerca del torrente, en el mismo lugar en que había aparecido la primera vez. Esto sucedió dos veces mas, hasta que los lugareños comprendieron donde quería tener su residencia la Virgen y contruyeron allí un pequeño oratorio.

El lugar rodeado de rocas, bosques y cuevas, tiene un yacimiento prehistórico que data del s. IV a.C., que muestra los remotos orígenes de la ocupación por el hombre de estos parajes; hay también un monumento megalítico; todo indica que fue considerado un lugar sagrado desde los comienzos de su ocupación.

Corría el año 1.268 cuando se edifico la primera capilla.

El actual monasterio data del s. XVII.

El imponente edifico de estilo barroco, y gran austeridad, fue remodelado durante los s.s.XVIII y XIX.

Durante una de las remodelaciones se construyo el albergue de peregrinos, en el que se pueden pasar algunos días, por poco dinero, si se quiere disfrutar de la tranquilidad y la belleza de la zona.

La iglesia de estilo barroco-renacentista, tiene mucho interés cultural, pues, además de otros tesoros, en sus muros se han conservado alrededor de mil pergaminos y millares de documentos de otras épocas, empezando en el s. XIII, disponibles para su investigación.

También hay en Lluch una escolanía, llamada Els blauets, por el color de las ropas que visten, de las mas antiguas y prestigiosas de Europa.

Tuvimos ocasión de verlos y oírlos cantar varias piezas, ya que se hizo coincidir nuestra visita con una de las dos horas en se producen en la iglesia, gustandonos mucho sus cánticos entre los cuales la Salve ante la imagen de la Virgen es la mas popular.

Desde el monasterio se inician varias rutas de senderismo por aquellos bellos parajes.

El monasterio de Lluch es el centro espiritual de Mallorca, por la veneración que se le tiene a la Virgen, patrona de la isla, llamada La Moreneta.

Varias peregrinaciones, con mucha asistencia, se organizan a lo largo del año.

Antes de entrar a visitar la basílica, y de oír a Els Blauets, pasamos un rato muy entretenido en el pequeño museo, que aunque de dimensiones reducidas es muy interesante; hay objetos procedentes del yacimiento arqueológico, como los utensilios que se usaron en las edades prehistóricas, joyas donadas a la Virgen por particulares y personalidades, trajes regionales,

cerámicas, pinturas y muchas otras cosas, muy bien expuestas.

La iglesia estaba llena, pues todo el mundo está advertido y quiere oír a los niños cantores.

Estos niños viven en el Colegio que tiene allí la Orden de los Padres de los Sagrados Corazones, donde siguen los mismos estudios, que el resto de los niños del país.

Pudimos ver la imagen de Nuestra Señora de Lluch, una talla medieval del s. XIV, realizada en piedra, venerada no solo en Lluch, sino en toda la isla.

Luego tuvimos tiempo de pasear por el recinto de la iglesia; el patio o plaza, ya que es bien grande, delante de la iglesia, presidida por la estatua del obispo Campins, estatua que está de rodillas mirando la fachada principal de la iglesia, que data de 1.920.

El obispo Campins fue un gran devoto de esta advocación de la virgen

Nos llegamos hasta la zona de la hospedería, y por fin acabamos tomando un café en un bar de la zona.

Volvimos al Hotel, donde comimos bastante mejor que en los diferentes lugares donde nos habían llevado las excursiones.

Por la tarde paseamos por la magnifica avenida delante del mar, hasta ver de nuevo la espectacular puesta de sol en el mar Mediterraneo.




2 comentarios:

  1. Sí, a Ironman le encantaron esas curvas empinadas. Se acordaba con nostalgia de su bici...

    En definitiva, es una isla que merece la pena visitar una y varias veces.

    Besos

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  2. Sí, Mallorca merece mas de una visita, pero hay tantas cosas que ver en nuestro país, que primero hay que hacer una extensa ronda, y luego volver a empezar.

    Besos

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