viernes, 7 de septiembre de 2012

La Rioja. Último día. Logroño



Para nuestro último día en Santo Domingo de la Calzada y en La Rioja, empezamos por completar el conocimiento de Santo Domingo subiendo, en primer lugar, a lo alto de la Torre de la Catedral que teníamos enfrente del Parador, la Torre Exenta.


Fue construida entre 1.767 y 1.769, en estilo barroco, como muchas de las torres campanarios de iglesias de esta región, y debido a sus sesenta metros de altura es visible desde muchos kilómetros a la redonda.


El hecho de que no este adosada a la catedral, de ahí su calificativo de exenta, sino enfrente de la misma, se debe, al parecer, a que el terreno sobre el que se asienta tiene mayor consistencia para soportar tan alta torre.

Subimos pues muchos escalones, hasta lo mas alto, desde donde se podía contemplar todo el pueblo con su iglesias, casonas, patios, y  los alrededores de la campiña, con toda claridad, ya que el tiempo había mejorado desde el día anterior, tanto porque no llovía, sino que al contrario lucia el sol, como por un ligero aumento de la temperatura.

Seguidamente cruzamos la plaza para adentrarnos en la Catedral.


La catedral, hoy día concatedral junto con las de Logroño y Calahorra, es una iglesia de peregrinaje, situada en el Camino francés a Santiago de Compostela, con su característico deambulatorio, tras el altar mayor, que permite la circulación dentro de la iglesia.

Hubo en primer lugar una iglesia románica, que fue sustituida por la actual, cuyos trabajos comenzaron en 1.158, y que conservo gran parte de la anterior.

La idea principal de la construcción era cobijar los restos de uno de los santos mas conocidos y venerados del Camino de Santiago, Santo Domingo de la Calzada, fallecido en 1.109, uno de los grandes impulsores de la peregrinación a Compostela, constructor de la Calzada que facilito grandemente el camino a los peregrinos.


En el s. XVI la parte derecha del transepto fue elevada, para realizar la tumba de Santo Domingo.

 En el sepulcro del santo confluyen tres estilos, por estar formando por piezas de tres sepulcros distintos, ya que la lauda sepulcral, con el santo yacente, es románica, gótica la mesa donde se narran sus milagros, y tardo gótico el templete, que fue añadido en 1.513.


Es un monumento no muy grande, pero que impresiona por su factura, y por la devoción de los muchos siglos de veneración al santo.

Otro elemento destacable de la catedral es el Coro, gran pieza plateresca del s. XVI, en la que destacan la calidad de sus tallas, los delicados calados y los relieves de las sillas, en las que se representan santos y santas, además del simbolismo de todo el conjunto, con sentencias escritas en muchos respaldos.


Llama mucho la atención el gallinero, construido en estilo gótico, en el s. XV, donde viven un gallo y una gallina, siempre blancos, en recuerdo del mas famoso milagro del santo,


Este curioso milagro sucedió, según la tradición, en el s. XIV.

Se refiere a un joven alemán de 18 años, Hugonell, que peregrinaba con sus padres, a Santiago de Compostela.

 En el mesón donde se hospedaban, queda prendada de él una joven sirvienta de la posada, que lo requiere de amores, a lo cual el joven se niega.

Despechada y con intención de vengarse, oculta en el zurrón del joven una copa de plata y a continuación lo acusa de robo.

Cuando Hugonell y sus padres se disponen a partir, llega la justicia, avisada por la muchacha, que después del registro del zurrón, comprueba lo que parece un hurto.

Lo declaran culpable, y es condenado a muerte, pues en aquellos tiempos no se andaban con contemplaciones con los ladrones.

Los padres no pueden hacer otra cosa que rezar a Santiago.

Cuando se acercan a su hijo ya ahorcado, oyen con estupor que este les habla y les dice que está vivo por la intercesión del santo.

Muy contentos van a comunicar la noticia al Corregidor que está cenando, opiparamente, unas aves.

El corregidor se burla de ellos y afirma:

"Vuestro hijo esta tan vivo como este gallo y esta gallina que me disponía a comer, antes de que me importunarais"

En ese momento el gallo y la gallina saltan de la bandeja  y se ponen a cantar.

De este milagro viene el dicho popular: "En Santo Domingo de la Calzada donde canto la gallina después de asada".


Bellísimo es el Retablo Mayor, grandiosa obra del escultor del renacimiento Daniel Froment; destaca la presencia de temas mitológicos, como tritones, sátiros, centauros y nereidas, además de los propiamente cristianos,
 

como este preciosa Natividad, en uno de los cuarterones.


En la catedral hay también un interesante museo, pero no teníamos tiempo de detenernos en él, ya que teníamos que dejar tiempo para nuestra última visita a la capital, Logroño.

 En esta región, donde todo está cerca, el camino fue corto, ya que entre las dos ciudades solo hay unos 47 km.

Llegamos, pues, a Logroño con un tiempo muy bueno y luminoso.


Esta ciudad es evocadora para mi, ya que en ella pase el primer año de mi vida.

Después de ese año, la he visitado alguna que otra vez, pero, como se puede suponer, por mi corta edad al dejarla, no tengo recuerdos de infancia de ella. Aun así me resulta interesante siempre.

Digamos dos palabras sobre esta pujante ciudad, nombrada, para todo este año 2.012, capital gastronómica española, lo cual es una buena carta de presentación.

Logroño está a orillas del río Ebro, y ha sido, históricamente, cruce de caminos, desde las calzadas romanas, hasta su importancia como hito en el Camino de Santiago, y frontera disputada entre varios reinos, durante la Edad Media.

Fueron probablemente los pobladores del monte Cantabria, muy cercano a la actual ubicación de la ciudad, los que le dieron su nombre, uniendo el pronombre latino illo, con el nombre celta de gronio, que significa vado o paso, ya que era frecuente la ultilización del lugar para atravesar el río Ebro.

Tras su pasado romano y visigodo, después de la invasión de 711, cayó en poder de los musulmanes durante 400 años, en los cuales se produjeron escaramuzas diversas, que protagonizaron los reyes de Asturias y León, con incursiones y batallas, como la batalla de Clavijo de 844, en esta, podríamos llamar, tierra de nadie.

Fue en esta mítica batalla, en la que dicen se apareció el Apóstol Santiago, cuya tumba había sido descubierta en Compostela unos años antes, cabalgando un corcel blanco, como un combatiente mas, para inclinar la victoria del lado cristiano. 

 El segundo impulso en la gesta de la reconquista, lo protagonizaron los reyes de Navarra, a principios del s. X, de manera que fueron conquistando territorios a los musulmanes, estableciendo su residencia en Nájera, hasta que García Sanchez III, el de Nájera, completo la reconquista de esta zona, tomando Calahorra en 1.045.

Un hecho trascendental para el desarrollo de Logroño fue que el rey Sancho Garcés I de Navarra, estableciera que pasara por el territorio recién reconquistado, Estella, Logroño, Nájera, etc. el Camino de Santiago, hacia 920, con el consiguiente flujo de peregrinos.

En el s. XI fue construido el primer puente de piedra, del no quedan vestigios, pues el río Ebro con sus crecidas ha destruido ese y otros puentes, pero que ocupaba el mismo lugar que el actual puente de Piedra.


Tierra disputada entre Navarra, Aragón y Castilla, fue incorporada a esta última por el rey Alfonso VI, que le concedió fueros en 1.095.

El fuero contribuyo al desarrollo de la ciudad, que paso de aldea, a ser una de las principales etapas del camino de Santiago, levantandose varias iglesias, entre las cuales Santa María de la Redonda, de la cual hablare mas tarde, un castillo y torreones defensivos, a los lados del puente de piedra.

Los conflictos entre navarros y castellanos continuaron entre los s.s. XII-XVI, aunque Logroño permaneció, siempre, fiel a Castilla, hasta el final de los enfrentamientos, que se produjo con la anexión de Navarra por Castilla.

Y así con los acontecimientos históricos de variado desenlace llegamos, saltándonos siglos, a la creación de la provincia de la Rioja en 1.833, siendo nombrada Logroño capital de esta nueva provincia.

Su hombre mas ilustre ha sido el general Espartero, que la ciudad honra con una estatua ecuestre en la plaza del Espolón, gran espacio, a la vera del casco antiguo, frecuentada por los logroñeses.

Baldomero Espartero, Príncipe de Vergara, y otros muchos títulos nobiliarios, obtenidos como recompensa por su actuación militar durante la Primera Guerra Carlista, fue por dos veces presidente del Consejo de Ministros durante la minoría de Isabel II, y Regente del reino.

Su colaboración con el empresario vinícola Luciano Murrieta, al cual cedió unos terrenos y permitió usar sus bodegas, donde modernizo las técnicas de producción del vino y mejoro los caldos de dichas bodegas, supuso un gran avance para este importante sector.

 Bien, pues llegamos a la parte moderna de la ciudad, que tiene un aspecto excelente, para pasar a recorrer el casco antiguo, después de atravesar la Plaza del Espolón,

lugar de paseo ciudadano muy agradable, con la estatua de Espartero a caballo en el centro, instalada en 1.895.


Nos dirigimos en primer lugar al río Ebro, que vimos desde el Puente de Piedra,


y desde el que contemplamos el gran río.

Queríamos asistir a la Eucaristía, ya que era Domingo de Pascua de Resurrección, y para ello nos dirigimos hacia la Catedral de Santa María de la Redonda, cuyo horario nos venia muy bien.


Yo tenia un especial interés, pues había oído contar en casa, que allí me bautizaron.

Después de una misa solemne, dada la festividad, dimos una vuelta por la catedral admirando sus tesoros que son muchos.


Aunque sus orígenes datan del s. IX, la estructura arquitectónica de la Concatedral es de los s.s. XVI, XVII y XVIII.

Tiene tres naves, la mayor mas alta que las laterales, extendiéndose diversas capillas por los muros laterales.

El magnifico Retablo Mayor fue encargado por el cabildo de canónigos, en 1.685, al escultor Francisco de la Cueva, que fue ayudado por Vicente Lópes de Frías y por Juan de Munarriz, que lo policromo.


A destacar en la caja central un árbol de Jesse, en cuya copa-peana esta instalada la imagen de Santa María de la Redonda, talla del s. XV.




 
Una pieza notable, que no hay que dejar de ver y admirar es un Calvario, pequeña pintura al oleo sobre  tabla, situada en el deambulatorio, tras el Retablo Mayor, atribuida a Miguel Ángel.

La pintura fue comprada por el obispo González del Castillo, gran humanista y protector de Santa María de la Redonda, en Roma, y de esta manera podemos hoy verla, en el sitio donde este obispo la úbico.


 Al salir de la catedral, después de admirar sus muchos tesoros, caminamos por la calle Portales, llamada así por los soportales de uno de sus lados, donde antaño los mozos y mozas paseaban, se miraban, se conocían e incluso se cortejaban, surgiendo parejas que acababan en boda, como me habían contado había sucedido con mis padres.


En esta calle hay varios establecimientos que venden, además del producto por excelencia de la Rioja, que es el vino, otras especialidades no tan famosas pero muy dulces como son las Pastillas de café con leche, unos caramelos riquísimos, que empezó a fabricar en Logroño la Viuda de Solano, así como conservas vegetales, tanto dulces, como melocotones en almíbar, o mermeladas, como salados, de hortalizas procedentes de la veraz vega riojana.

En un restaurante de esa calle, hicimos la comida de Pascua, que a la vez era la despedida de nuestra pequeña excursión a La Rioja.

Tuve la alegría de tener a todos los miembros de la familia reunidos, catorce en total


Después cada uno partió hacia su residencia.

A ver cuando y donde tenemos nuestra próxima reunión.

















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