jueves, 15 de mayo de 2014

Las Edades del Hombre. Primera etapa: De Urueña a Arevalo



En estos años de nuestra vida mi marido y yo podemos disponer de casi todo nuestro tiempo, así que a finales del pasado mes de julio, hicimos una excursión por Castilla, con el objeto de visitar  algunos de sus muchos monumentos, para acabar  en  Arévalo, donde tenía lugar la XVIII edición de Las Edades del  Hombre, organizada, como siempre, por las diócesis de Castilla-León

El tiempo era excelente, como corresponde a esa época del año

C. me había hablado de las joyas que hay en el trayecto de Oviedo a Madrid, a las que se llega desde la autovía A6; hay que reservar unas horas para visitar alguna; en ocasiones no se puede, en otras muchas el clima no acompaña, pero en esta ocasión todo era favorable.

Paramos en primer lugar en las afueras de Urueña, localidad de la provincia de Valladolid, con mucho que ver.

Allí en medio del campo, fuera de las murallas, a unos dos km del casco urbano, se encuentra el primero de los monumentos de Urueña, la ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, verdadera joya del románico. La verdad es que me pareció mas iglesia que ermita por su gran tamaño y extraordinaria construcción, pero ermita la llaman en Urueña.
                                                                             

 La ermita, edificada en el s. XI sobre la iglesia del monasterio mozárabe de San Pedro y San Pablo de Cubillas, constituye el único ejemplar de románico lombardo-catalán de toda la región castellano leonesa.
                                     .
                             

El origen de este estilo, en una comarca tan alejada de los condados catalanes, se supone que procede del matrimonio entre María Pérez Ansurez, hija del Conde Ansurez, fundador de Valladolid, y Armengol V, conde de Urgel, que trajo con él constructores de su lejano condado.

En el s. XVII el obispo de Osma, gran devoto de la Virgen de la Anunciada, traslado su imagen desde la ermita vieja, hasta la iglesia llamada hasta entonces de San Pedro, procediendo también a su restauración y añadiendo la espadaña.

En el s. XVIII se procedió a la construcción del camarín de la virgen, adosado al ábside central, que rompe un tanto la armonía del estilo románico original.

Paseamos alrededor, sin poder mas que admirar el exterior, ya que estaba completamente cerrada, pero la parada había valido la pena, ya que el monumento es muy bello.
                                                                       

Se acercaba la hora de comer, para lo cual entramos en Urueña y buscamos un lugar agradable donde disfrutar de la comida y del buen tiempo, que resulto ser una terraza, en una placita.

Antes de pasear por la villa sepamos algo de ella.

Urueña, que cuenta hoy día con menos de 200 habitantes, se encuentra en la provincia de Valladolid, ocupando un pequeño altozano de Tierra de Campos, en las estribaciones de los Montes Torazos, ofreciendo uno de los mas espectaculares paisajes de la provincia, tanto desde el punto de vista de la naturaleza, como por el arte que encierra fuera y dentro de sus bien conservadas murallas.
                                                         

Su topónimo se cree heredado de sus primitivos pobladores, los vacceos, y se refiere al manantial de aguas limpias que abasteció a los habitantes de la zona, a lo largo de los siglos: Uru=aguas.

Los romanos ocuparon estas tierras hacia el año 1 a.C. Por estos lugares pasaba la vía Toresana de unión entre Palencia y Zamora, de la cual quedan restos de la calzada y un puente.

Durante la Edad Media fue cabeza del Infantado de Valladolid y objeto de disputas, a veces con guerras, entre los reyes de Castilla y León.

 En 1.876 la villa sufrió un terrible incendio que destruyo medio pueblo, entre otros el Ayuntamiento, que quedo devastado, así como todos los archivos que había en él.

En los últimos años del s. XX y primeros del XXI, la villa ha dado un gran cambio en su aspecto; las calles están pavimentadas, las casas y algún palacio reconstruidos, y el castillo ha sido restaurado y ajardinado en  2.005, todo lo cual hace que Urueña ofrezca un conservado aspecto de ciudad medieval.

La villa conserva la mayor parte de la muralla, con dos de sus puertas y algún lienzo del castillo; también tiene casonas construidas con piedra de sillería de cierta importancia, aunque la mayoría son de adobe, material muy utilizado por esa región.


Las murallas, que rodean la ciudad,  fueron levantadas durante el reinado de Sancho III, el Deseado, entre los s.s. XII y XIII, adaptadas al borde del páramo, donde se asienta la villa, todas ellas almenadas, cuando el territorio era disputado entre los reinos castellano y leones,
                                                 

con un camino de adarve encima de ellas, acondicionado para recorrerlo
                                                         

y con dos puertas bien conservadas, la Puerta del Azogue al norte y el Arco de la Villa al sur.
                                                             

Tanto la villa como la Ermita de la Anunciada fueron declaradas Conjunto Histórico-Artístico en 1.975.

Las murallas y el castillo forman un conjunto homogeneo, que cuenta  con  cubos cilíndricos a lo largo de su desarrollo.
                                                           

El castillo usado desde hace mucho tiempo como cementerio, fue construido durante  el reinado de Alfonso VI, cuando los reinos de Castilla y León estuvieron unidos. En él residieron personajes históricos como Doña Urraca, doña María de Padilla, amante y luego esposa del  rey Pedro I, el Cruel, o presos, como el Conde de Urgel.

Bien, pues después de comer en la agradable plaza del pueblo, y de disfrutar, no tanto por la sencilla comida, como del excelente clima y tranquilo ambiente, recorrimos la villa.

Hay que decir que Urueña, en los últimos años ha hecho un importante esfuerzo para cuidar su gran patrimonio y aumentar su  atractivo turístico, convirtiéndose en el centro cultural de la comarca, con la creación de la Villa del Libro, en 2.007, primera en España, que ha merecido reportajes en TV y radio, visitas de personalidades nacionales y extranjeras, y publico en general.

El culto al libro, podemos llamarlo así, se impulsa a través del Centro e-Lea "Miguel Delibes", nombrado así en honor al celebre escritor, dedicado a museo, pedagogía e investigación sobre la lengua y el libro, así como a las once librerías, repartidas por el casco antiguo de Urueña, donde se pueden encontrar libros antiguos, grabados, libros de segunda mano etc., ademas de libros recien editados También se organizan actividades docentes para publico de todas las edades.

Recorriendo Urueña el tiempo parece detenido y trasladado a otros épocas, (si no fuera por algún elemento actual, como p.e. el coche de la foto).

                                                                   
Enseguida encontramos otro de los monumentos de Urueña, la iglesia de Santa María del Azogue, consagrada a Nuestra Señora de la Asunción.

La iglesia actual fue mandada a construir por el Duque de Osuna y Conde de Urueña en el s. XVI, sobre los restos de  una iglesia anterior. Las obras se prolongaron hasta el s. XVIII, en el que añadieron la espadaña y otras partes de la iglesia.
                                                                   

Caminamos un rato por encima de la muralla desde donde se tiene una buena vista panorámica
                                                             


Después de otro paseo alrededor de las murallas
                                                                 

dejamos el pueblo y tras algo menos de una hora llegamos a Arévalo donde nos íbamos a quedar tres días, para visitar la exposición  de las Edades del Hombre y la propia ciudad.

Como llegamos a buena hora y la luz en el mes de julio dura hasta las diez de la noche, dimos nuestro primer paseo por Arévalo.

 Nuestro hotel está en la Plaza del  Arrabal; justo enfrente teníamos una de las iglesias de la ciudad, Santo Domingo de Silos, iluminada por la luz del poniente.

Como indica el nombre, la plaza, así como la iglesia, se construyeron extramuros, en el s. XIII, en estilo románico mudéjar, del cual no queda mas que la cabecera y el primer  tramo de la primitiva nave. Fue reformada en el  s. XV, de lo que quedan vestigios góticos, como la puerta de la sacristía y algunas pinturas, aparecidas recientemente, pero su aspecto actual, tanto exterior como interior, se debe a  la reforma que se hizo en el s. XVI.
                                                                               

Es la principal parroquia de Arévalo, con culto diario.
                                                                   

En el interior destaca la reja plateresca debida  a Bartolomé Ordoñez, tras la cual está el retablo mayor barroco, con una urna de plata que contiene las reliquias del patrón de Arévalo, San Victorino martír.


Entramos a ver el  interior de la iglesia, encontrándonos con la propuesta de poder visitar otras iglesias de la villa, por un módico precio, para ayudar al sostenimiento de estos monumentos, y como acompañantes de la exposición de las Edades del Hombre. Adquirimos los billetes y fuimos a ver una de las tres iglesias propuestas, la Iglesia del  Salvador.

Esta iglesia cuyo origen envuelven leyendas, como su fundación por el emperador Constantino en 336, otra que relata su culto cristiano mozárabe durante la dominación musulmana y aún otra que propone su origen judío, está documentada históricamente en el año 1.230 cuando el rey Fernando III el Santo dono un solar, en los suburbios de la ciudad, para la construcción de la parroquia del Salvador.
                                                                         
                                           
 En la actualidad la iglesia del Salvador no tiene culto, y en ella se guardan los pasos procesionales de la Semana Santa de Arévalo.

En el s. XVI se hizo una gran reforma, aunque se conservo la torre mudéjar, nido habitual de las cigüeñas. Toda la fabrica es de ladrillo.

La obra principal de este templo está en el interior, es el magnifico retablo de la capilla de Bernal Dávila y su mujer, realizada por Juan de Juni, y su hijo Isaac.
                                                                           

Esta es una de las tres sedes de la exposición de la Edades del Hombre,  que con el título "Credo" muestran noventa obras de arte, procedentes, sobre todo, de las diócesis de Castilla-León, con aportaciones de otras procedencias.

La elección del nombre de la muestra se debe a la declaración de 2.013 como "Año de la fe", por el Papa Benedicto XVI, además de commemorar, este año, los 25 años de vida de las Edades del Hombre.

En esta iglesia del Salvador, la mayor de las tres sedes, inicialmente románica, pero muy modificada en el s. XVI, y de nuevo en el s. XVIII, se encuentra el capitulo "Creo en Jesucristo", donde se pueden admirar obras que presentan la vida de Jesús, desde sus antecedentes, como descendiente del rey David, hasta su pasión, muerte y resurrección, así como los personajes que lo acompañaron durante su vida, como su madre, la Virgen María, San José o los apóstoles.

Al entrar en la iglesia nos recibe un gran retablo del Juicio Final, del s. XVI, que impresiona, tanto por sus dimensiones, como su temática.


Todas las piezas expuestas son altamente valiosas, pero su relación sería demasiado larga; solo destacaremos algunas, como la Anunciación del Greco procedente de Illescas
                                                                 

El Bautismo de Jesús, de Goya, perteneciente a la Asamblea Española de la Orden de Malta

El "Apostolado" de Cristóbal García Salmerón, con impresionantes figuras de los doce apóstoles, del cual pongo esta  muestra,      
                                                                             

Un Cristo yacente de Gregorio Fernandez, de gran belleza y realismo, procedente de la Catedral de Segovia.
                                                                 

Estas son importantes, pero pocas muestras de lo que se puede ver en la iglesia del Salvador, que tiene, propiedad de esta iglesia, el "Retablo de la capilla de la Avila- Monroy", así como un "Cristo Crucificado", obras del excelente escultor Juan de Juni, que están incorporadas a la exposición.

Fuera del templo, la exposición termina con la escultura en bronce, de grandes proporciones "Carmen Dormida", realizada en 2.013 por el gran pintor y escultor Antonio López (1.936).
                                                                           
                                                     
Al día siguiente continuaríamos nuestro recorrido por Arévalo, y la Exposición.

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