lunes, 25 de junio de 2012

Zabaione



Este postre elegante aunque muy sencillo se puede tomar frío o caliente.

Es una crema italiana de larga tradición. Se puede tomar sola o con frutas, gratinada o helada. También admite diversos vinos en su confección, aunque el original siciliano sea el marsala.

Yo lo he hecho con vino blanco espumoso.

Ingredientes para 6 personas

  • 6 yemas de huevo
  • 3 cucharadas soperas de azúcar
  • 175 ml de vino blanco

Elaboración

Poner las yemas al baño maría, pero fuera del fuego.
Batir fuertemente con batidor de varillas o eléctrico, hasta que queden d color amarillo claro.
Añadir poco a poco el azúcar y seguir batiendo hasta que la mezcla esté espumosa.
Colocar la mezcla de yemas al baño maría, en un cazo con agua hirviendo.
Batir mientras se incorpora el vino poco a poco.
Seguir batiendo dentro del baño maría hasta que la crema quede muy espesa y triplique su tamaño.

Servir preferentemente templado.

Para servir el sabayón frío, verter la crema caliente en un bol.
Colocarlo dentro de otro bol mayor con hielo.
Batir hasta que quede espeso y frío.

martes, 19 de junio de 2012

La clemencia de Tito. Ópera en el Teatro Real de Madrid

El pasado día 17 de febrero asistí al tercer título de mi abono, en el Teatro Real de Madrid.

La obra a representar era La clemencia de Tito, la última ópera compuesta por Mozart, estrenada en el Teatro Nacional de Praga en septiembre de 1.791.

El libreto, del escritor y poeta italiano, autor de otros muchos libretos, Pietro Metastasio (1.698-1.782), está basado en fragmentos de la Vida de los Césares, de Suetonio ; Caterino T. Mazzolà, poeta oficial de la corte vienesa, trabajo con Mozart para resumir el extenso original, y reducirlo de tres, a dos actos.

Existen al menos treinta y nueve óperas con el mismo libreto, la primera con música de Antonio Galdara, estrenada en 1.734, compuesta para commemorar el santo del emperador Carlos VI.

Mozart recibió el encargo de componer, con este mismo libreto, una ópera para la coronación, como rey de Bohemia, del emperador Leopoldo II, nieto de Carlos VI, para lo cual dispuso de unos quince días.

Aunque el tipo de ópera seria metastasiana se hallaba lejos del ideal dramático de Mozart, este escribió algunas de las mas bellas arias salidas de su inspiración, además, digamoslo así, de "modernizar" en lo posible, la estructura teatral del texto.

El genio de Mozart consiguió una ópera impregnada, como dice el arqueólogo e historiador del clasicismo Winckelmann, de noble sencillez y serena grandeza.

El argumento, tomado por Metastasio de las Vidas de los Césares, del historiador romano Suetonio, está protagonizado por el emperador Tito Flavio Vespasiano (79-81 d.C),

durante cuyo breve mandato acontecieron sucesos como la erupción del Vesubio, que sepulto a las ciudades de Pompeya y Herculano, las cuales aparecen en el libreto para encarecer la munificencia de Tito, que entrega, a los damnificados por la erupción, los fondos destinados a la construcción de un templo, oportuna invención del poeta.

Una de sus obras mas conocidas fue la construcción del Coliseo Romano, uno de los mas importantes monumentos de Roma, que se contempla, todavía hoy día; aunque por supuesto nada de esto aparece en el argumento de la ópera.

Esta tiene por objeto exaltar la figura de Leopoldo II, identificandolo con el emperador romano Tito, que demuestra una clemencia extraordinaria hacia sus allegados, que quieren asesinarlo, perdonandoles la vida.

La intriga es un tanto liosa y liante como sucede en muchas óperas.

Tito debe elegir esposa y en lugar de optar por la conveniente, Vitelia, que espera ser la elegida, opta por seguir su corazón enamorado y elige a la joven Servilia, que a su vez ha entregado su amor a Annio.

Vitelia despechada, encarga el asesinato del emperador a su amante, Sexto.

Pero Tito enterado de que Servilia ama a otro, renuncia a desposarla y vuelve sus ojos hacia Vitelia. Al conocer que va ser finalmente la elegida como futura emperatriz, Vitelia tiene que abortar el complot y es entonces cuando todo es descubierto.

Si no hubiera sido poca la comprensión de Tito hacia los amores de su anterior elegida, ahora demuestra una sin par clemencia hacia los autores del proyecto de magnicidio, Vitelia y Sexto, perdonandoles la vida, manteniendo que la clemencia es superior a la venganza, decisión política que es aplaudida por el pueblo.

No es argumento menor, ya que plantea la posibilidad de ejercer la política de otra manera, la necesidad del perdón ante las ofensas, la superioridad de la sinceridad ante el engaño.

Una bonita utopía, finalmente.

En un primer momento la ópera no tuvo gran aceptación entre el público burgués de Praga, por su argumento aristocrático, pero mas tarde fue la ópera mas representada de Mozart, hasta mediados del s. XIX.

En el Teatro Real, la escenografía era, un montaje recuperado, con mas de 30 años de antigüedad, aunque al ser "minimalista" parecía recién concebido.

En efecto, el diseño escénico del matrimonio Ursel y Karl-Ernst Hermann, inicio su andadura en 1.982, en Bruselas, impulsado por el actual director artístico del Teatro Real, Gerard Mortier, siendo luego usado tanto en el Festival de Salzburgo, como en la Ópera de Paris, lugares donde Mortier ha sido también director, así que se le puede considerar una creación suya.

Según vengo observando en las temporadas dirigidas por Mortier, tanto sus antiguos montajes, como sus amigos, van desfilando por Madrid uno a uno, no en vano este director, que tiene bastantes años, ha tenido  responsabilidades en diferentes teatros y festivales del mundo, y tiene muchos amigos.

Otra cosa es que el público aficionado a la ópera de Madrid, coincida con sus gustos, que mas bien es que no, a juzgar por los muchos huecos que se pueden observar en el aforo, y las deserciones durante las representaciones.

Volvamos, ahora, a La clemencia de Tito.

La puesta en escena me pareció extraordinariamente fría, tanto en si misma, como en referencia al argumento.

Un escenario totalmente cuadrado en tonos blanquiazules, que me recordaban a un cuarto de baño, en el que la nota de color la pone Vitelia, que aparece, con al menos, cuatro esplendidos trajes de noche, de diferentes y vivos colores, que no desmerecerían en una recepción o cena con reyes y príncipes.

El atuendo de los demás personajes es mucho mas anodino; quizás destaque, por inadecuado, el vestidito infantil de Servilia, que no le favorece ni a ella, ni al personaje.

De vez en cuando la puerta del frente, se abre y deja entrever un patio con columnas, distracción mínima dentro de la austeridad ambiental, que hace lamentar que el esplendido escenario del Teatro Real, no haya sido aprovechado para ofrecer algo mas vistoso.

En cuanto a la música, Mozart despliega en ella su genio, dotándola de frescura, transparencia y elegancia, con números corales de gran efecto.

Se ha hablado mucho de la gran cantidad de recitativos; algunos musicólogos consideran que ciertos de entre ellos no son de la pluma de Mozart, pero, esto es para expertisimos. A mi me gustan muchos los recitativos, y estos me encantaron.

Hay cuatro magnificas arias y la parte coral es muy bella.

Respecto a los interpretes desenvolvieron bien su tarea, aunque de ninguna manera prodría decir que fueran tan excelentes como la música.

La joven soprano estadounidense Amanda Majeski en el papel de Vitelia, tuvo una gran presencia, ataviada como iba con espectaculares trajes de noche de ahora mismo. Actuó de una forma un tanto histriónica y parecía que gritaba, en vez de cantar, en algunos momentos, aunque luego se templo y resulto mas agradable de oír.

El personaje de Tito corrió a cargo del tenor francés Yann Beuron, que contrariamente a Majeski, tiene pocas dotes interpretativas y resulto un tanto estático. En cuanto al canto creo que se quedo algo corto, como falto de aliento, aunque remonto en algunos momentos.

Los otros dos papeles de hombres están hechos para dos voces que hoy día interpretan dos cantantes femeninas, aunque seguramente eran para castrati.

Sesto estuvo a cargo de la mezzosoprano estadounidense Kate Aldrich, que fue la mejor de la noche, con buena voz y buen canto.

A distancia la siguió la mezzo argentina Maria Savastano como Servilia, que me gusto bastante.

Los demas cumplieron con su papel; el coro excelente, como nos tiene acostumbrados este coro del Teatro Real.

El director alemán Thomas Hengelbrook llevo la orquesta sin brillo, pero con corrección. No me entusiasmo, pero reconozco su mérito.

En conjunto una interesante producción, de una de las óperas poco representadas, y poco conocidas obras de Mozart, pero tan atractiva como todas las suyas.

miércoles, 13 de junio de 2012

Ternera con verduritas

Esta es una receta ligera y rápida, de entre los platos adecuados para estos calores veraniegos, con pocas calorías y fácil digestión.

El secreto para que salga muy rico, es hacer las verduras en el wok o en la sartén, a fuego muy vivo y muy pocos minutos, uno o dos como máximo. Así sem mantiene el color de las verduras y la textura deseada.

Ingredientes

  • 400 g de ternera, o de cerdo finos.
  • 1 calabacín mediano
  • 2 zanahorias
  • 2 cebolletas
  • 1 pimiento verde
  • 2 dientes de ajo
  • 1 ramita de perejil
  • aceite de oliva
  • sal
  • pimienta

Elaboración

Lavar y despuntar el calabacín.
Raspar o pelar la zanahoria.
Lavar el pimiento, retirando el tallo, las semillas y las nervaduras blancas del interior.
Cortar todas las verduras en bastoncitos.
Limpiar las cebolletas, retirando las raíces y la parte verde mas dura.
Cortarlas en rodajas, no muy finas.
Partir la carne en tiras.
Reservar todos estos ingredientes por separado.
Calentar un fondo de aceite en un wok, o en una sartén grande y profunda.
Saltar el pimiento 2 minutos, a fuego vivo.
Salpimentar y retirar de la sartén.
Repetir la operación con todas las verduras restantes.
Añadir la tiritas de carne en la misma sartén y saltearlas, a fuego vivo, hasta que empiezan a dorarse.

Salpimentar y añadir las verduras reservadas.

Sofreír todo durante 1 minuto.

Servir inmediat mente, espolvoreado con perejil picado.

Si se quiere un plato con salsa, después de haber salteado todos los ingredientes juntos, se añade 1/2 vado de caldo de verduras o caldo de carne, hecho con un cubito concentrado, con 1/2 cucharadita de maizena añadida en frío.

Dar un hervor antes de servir.

jueves, 7 de junio de 2012

Punta Umbría


Nuestra ultima excursión fue de mediodía, a la cercana Punta Umbría.

Punta Umbría se encuentra a 20 km de Huelva, y ha sido considerada siempre como la playa de la capital, o al menos eso es lo que nos contaba una compañera de estudios, con la que coincidí en el Colegio Mayor de Madrid, y que fue la primera persona a la que oí hablar de estos lugares.

Años mas tarde, seguramente influida por las maravillas que contaba A., fui con mi marido y dos de mis tres hijos, el último aun no había nacido, a pasar unas vacaciones de Semana Santa, y entonces pude comprobar que Punta Umbría es un lugar privilegiado, como todo el litoral del sur occidente de la Península Ibérica.

Han pasado muchos años desde esa primera visita, por lo que tenía un gran interés en volver; y no me defraudo. La playa ha sido preservada y es magnífica. El pueblo ha crecido muchísimo, y parece próspero.

En cuanto a la población, rodeada de pinares, y marismas,

debe su origen a una de las torres de vigilancia que se construyeron a lo largo de la costa, en el s. XVI, para prevenir posibles invasiones e incursiones piratas, en el lugar llamado, hoy día, Punta Umbría.

Dentro de su termino se encuentran, el Parque Natural de las Marismas del Odiel y el Paraje Natural de Los Enebrales, dos paraísos naturales de gran interés ecológico, zona obligatoria de paso de millares de aves migratorias, y residencia de muchas aves acuáticas.

Punta Umbría, municipio independiente desde 1.963, fue "redescubierta" en el s. XIX, por los empresarios ingleses de la Río Tinto C.L., que la convirtieron en una zona de veraneo, construyendo casas de madera de estilo inglés, que hoy día se llaman todavía "casas de los ingleses".

Uno de los atractivos turísticos del pueblo es, precisamente, la casa museo donde se recrea el modo de vida de los británicos, en esta zona, a finales del s. XIX y principios del s. XX.

La geografía de Punta Umbría es bastante peculiar ya que se configura como una península o brazo de tierra, bañada por un lado por el Océano Atlántico, donde tiene maravillosas playas, y por el otro lado, por la ría de Huelva, donde los pescadores atracan sus barcos y donde hay otra estrecha y preciosa playa.

La acumulación milenaria de sedimentos traídos por los ríos Odiel y Tinto, en su desembocadura, han formado las Marismas del Odiel, de donde viene el nombre de Punta, procediendo el de Umbría, de la espesura de sus bosques, que no dejan pasar los rayos de luz. De esta unión nace el topónimo Punta Umbría.

La población asciende a cerca de 15.000 habitantes, que se ve multiplicada por diez o mas, en los meses veraniegos.

Punta Umbría es un lugar donde el sol y la luz lo cubren todo.

El pueblo es moderno, pero guarda el encanto de su origen marinero. Las amplias avenidas se mezclan con las estrechas calles del casco antiguo. Su puerto tiene una de las flotas pesqueras mas importantes de la provincia.

En su entorno hay importantes reservas ecológicas, en sus pinares y marismas.

Pero, quizás lo mas apreciado en esta civilización de sol y playa, sean sus magníficas playas.

Dimos un paseo por el puerto, y después atravesando la ciudad, llegamos a la playa. Como era invierno el paisaje se podía apreciar en todo su esplendor, con la inmensa playa vacía.


Paseamos largamente por ella.

Al volver al pueblo nos encontramos su moderno Ayuntamiento.

Nos reunimos con el resto de la excursión y fuimos a uno de los bares de playa donde tomamos un vino con "pescaito frito", que estaba bueno. Espero que fuera pescado en la zona...

Esta era nuestra despedida de Huelva.

Al día siguiente volvíamos a casa.

viernes, 1 de junio de 2012

Cogollos con hortalizas










Aprovechemos este tiempo primaveral, que algunos días ya empieza a ser caluroso, para regalarnos con una ensalada de cogollos, tan sana que el acompañamiento, tambien es vegetal.



Ingredientes

4 cogollos de Tudela
2 tomates
1 cebolla
1/2 pimiento verde
2 zanahorias

Para la vinagreta

6 cuharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de vinagre de jerez
sal
pimienta

Elaboración

Limpiar y lavar los cogollos.
Escurrirlos bien.
Cortarlos por la mitad longitudinalmente.
Colocarlos en un plato grande o una fuente.
Raspar, lavar y secar las zanahorias.
Rallarlas.
Lavar el pimiento y los tomates.
Quitar las simientes y las semillas de los pimientos.
Cortar en daditos los pimientos y los tomates.

Pelar y picar la cebolla.

Para la vinagreta

Verter el vinagre en un bote con tapa.

Añadir un poco de sal, tapar y agitar dentro del bote hasta que se disuelva.

Agregar una pizca de pimientay el aceite.

Batir de nuevo energicamente hasta logar una emulsión.

Mezclar las verduritas picadas con la vinagreta.

Remover bien.

Verter por encima de los cogollos.

Servir inmediatamente.