jueves, 25 de octubre de 2012

Merluza rellena

  
Hoy os presento un plato típico del Norte de España, merluza rellena; relleno que puede cambiar según los gustos y el bolsillo.

El relleno que he puesto hoy son langostinos, jamón y champiñón; puede parecer complicada, pero no... es muy sencilla, la única dificultad reside en coser la merluza, una vez colocado el relleno, bien compacto encima.

Un plato de "fiesta" , que puede también, claro esta, comerse cualquier día del año. 

 Ingredientes




1 cola de merluza de 1 k
250 g de gambas
150 g de champiñon
1 huevo
50 g de jamón
50 g de pan rallado
1 vaso de vino, de vino blanco
100 ml de aceite
Sal
Perejil
Nuez moscada

Elaboración

Poner el jamón, cortado en taquitos, las gambas peladas y picadas, y los champiñones picados menudo.

Remojar el pan con un poco de leche y añadir a lo anterior.

Añadir el huevo batido,


una cucharada de vino blanco, sal, pimienta y nuez moscada.

Mezclar bien todo esto.

Rellenar con el preparado anterior la cola de merluza.


Coserla.

Envolver en harina.

Poner en una bandeja de horno rodajas finas de patata, previamente cocidas ligeramente, para que el pescado no se agarre al fondo.

Colocar sobre ellas la cola de merluza.


Rociar con aceite, tanto las patatas como la merluza que se habrá espolvoreado con pan rallado, perejil picado y sal.

Meter en el horno durante 30 minutos a 180ºC.


 Ya está para servirla y



comerla

viernes, 19 de octubre de 2012

Úbeda



El pasado mes de junio mi marido y yo pasamos dos días en Úbeda, donde pudimos disfrutar del magnifico parador de Turismo, pasear de nuevo por esta ciudad, donde habíamos, poco mas que, hecho noche hace muchos años y visitar la vecina Baeza, que no conocíamos.

Estas dos joyas del Renacimiento en España son Patrimonio de la Humanidad, declarado por la Unesco desde 2.003.

Dedicamos el primer día al traslado de Madrid a Úbeda, y una vez llegados a esta ciudad, a disfrutar de sus muchos tesoros y del excelente clima que nos acompaño .

Antes de recorrer sus calles y sus monumentos conozcamos un poco de su historia para comprender su esplendor de antaño.

Úbeda, capital de la comarca de La Loma de Úbeda, con una población de algo mas de 36.000 habitantes, es un importante municipio de la provincia de Jaén, de los mas densamente poblados, debido a su importante producción agrícola, sobre todo del olivar, el mas productivo del mundo, que, a partir de los años 60 del s. XX, ha ido ocupando toda la comarca; tambien queda algo de cultivo intensivo en las zonas de regadío donde se cultiva algodón, tabaco y hortalizas.


Aunque no pasa ningún río por la ciudad, sin embargo la comarca esta regada por cuatro ríos, el Guadalquivir, el Guadalimar, el Guadiana Menor y el Jundilla.

El paisaje, todo ello de olivos con sus características filas, es ondulado, debido a sus muchas lomas y cerros y se extiende de forma similar por todo lo que abarca la vista, con la Sierra Mágina de fondo.


Según la leyenda Úbeda fue fundada por Tubal, descendiente de Noé, uno de cuyos descendientes, a su vez, el rey Idubeda, fue constructor de la mítica torre de Ibiut, de la cual derivaría, después de pasado por varios lenguajes, el nombre de Úbeda.

Sin atenerse a las leyendas, los primeros asentamientos datados son de la Edad del Cobre. La últimas investigaciones arqueológicas han arrojado unos seis mil años de antigüedad, lo cual hace de Úbeda la ciudad mas antigua de Europa Occidental.

Íberos, griegos, cartagineses y romanos, que la llamaron Betula y romanizaron el territorio, se asentaron en estas tierras, en la Edad Antigua.

Después de la caída del Imperio Romano, el pueblo germánico de los vándalos asolo el territorio, que quedo despoblado.

Vuelve a la historia con la invasión musulmana, durante la cual se convirtió en una importante ciudad del sur de la Península Ibérica, debido a su artesanía y comercio, con importantes murallas defensivas, de las cuales podemos ver, hoy todavía, bastante trecho en pie.

Aunque a comienzos del s. XI, (1.091) el rey de Castilla Alfonso VI había tomado la ciudad, y durante los s.s. XI y XII, los reyes castellano-leoneses fueron aumentando la presión bélica sobre la zona, tomando y perdiendo Úbeda, no fue hasta 1.233, cuando el rey Fernando III, el Santo la conquisto definitivamente.

La ciudad fue de nuevo asolada durante las guerras entre Pedro I el Cruel y su hermanastro Enrique de Trastamara, en el s. XV.

A partir de entonces, debido a su excelente situación geográfica, dominio de las vías de comunicación y presencia de una nobleza cada vez mas poderosa, se sentaron las bases, a lo largo de los s.s. XIV y XV, del futuro esplendor de Úbeda durante el s. XVI.

Después del final de la Reconquista con la toma de Granada por los Reyes Católicos, en 1.492, y la paz consiguiente, se produjo un gran desarrollo económico, en la agricultura con la roturación de bosques, y la puesta en valor de nuevas tierras; el aumento demográfico que esto propicio, y la llegada a las mas altas magistraturas del estado de nobles procedentes de Úbeda como fueron Francisco de los Cobos, secretario del Emperador Carlos I, y, mas tarde, su sobrino Juan Vazquez de Molina, también secretario de Carlos I y después de su hijo, Felipe II, hicieron de la ciudad la joya que podemos contemplar.

Fueron estos próceres los que llenaron Úbeda de extraordinarios monumentos, sobre todo Francisco de los Cobos.

Este hidalgo, que recibió títulos, cargos y prebendas, fue secretario y consejero de Estado del Emperador Carlos I, para asuntos nacionales e internacionales. Acompaño al emperador por toda Europa, dentro y fuera de las fronteras del imperio, incluida la coronación de Carlos V como emperador, en Bolonia, en 1.530, durante toda su actividad  política.

Francisco de los Cobos, que debido a sus importantes cargos acumulo poder y riquezas, destaco, además  por el mecenazgo y apoyo a las artes que ejerció, principalmente en su ciudad natal, Úbeda.

En su primer viaje a Italia en 1.522, acompañando a Carlos I, tomo contacto con el Renacimiento, ignorado por entonces todavía en España, y conoció al gran pintor Tiziano, que le impacto, y con el cual trabo amistad.
 
Tiziano ya había pintado al emperador para la ceremonia de su coronación en Bolonia, y  luego lo volvió a pintar, a instancia de de los Cobos, en varios cuadros, que gustaron mucho mas, al modelo.

En sus varios viajes con Carlos I a Italia, fue acumulando numerosas obras de arte, algunas de las cuales están actualmente en Úbeda.

También conoce, en su primer viaje, al arquitecto Pedro de Vandelvira, español que estudia  arte en Italia, al cual convence para que vuelva y trabaje para él.

Efectivamente es Vandelvira el que proyecta y construye la capilla del Salvador entre 1.540 y 1.546, fundada y dotada por Francisco de los Cobos como su Panteón. Así como el palacio que este mismo hizo construir en su ciudad, y el Hospital de Santiago, llamado, a veces, el Escorial de Andalucía, una de las grandes obras del Renacimiento en España, que solo pudo proyectar, pues murió cuando empezaban las obras, y que continuo su hijo y discípulo Andrés, otro de los grandes arquitectos en Úbeda.

Para hacerse una idea de la monumentalidad de esta ciudad, hay que saber que tiene 48 monumentos notables y otro centenar de edificios con interés, lo cual ha hecho que fuera nombrada Conjunto Histórico-Artístico en 1.955. Por la ciudad se distribuyen nueve edificios declarados Monumento Nacional, y otros diecinueve catalogados como  Bien Interés Cultural.

Del impresionante conjunto, del cual, desgraciadamente, se ha perdido una parte, destaca, sin embargo, el buen estado de conservación de muchos edificios, donde se pueden ver puertas de madera claveteada, aldabas de hierro, faroles y rejas, de la época.

Nosotros nos alojamos en el Parador de Turismo, uno de los establecimientos de esta cadena mas antiguos de España, que ocupa el palacio del Deán Ortega, en la Plaza Vazquez de Molina, uno de los palacios renacentistas mas importantes de la ciudad.


El palacio fue mandado construir por Fernando Ortega Salido, que entre otros cargos fue Deán de la Catedral de Málaga, y el primer capellán de la Capilla del Salvador, que, como hemos visto, era el  Mausoleo ideado por Francisco de los Cobos para su reposo eterno.

 Las obras tardaron, de manera que el Deán Ortega no pudo ver acabado su palacio, ya que falleció antes de que concluyeran.

 En cambio los huéspedes actuales podemos disfrutar de este magnifico entorno, dotado actualmente de todas las comodidades.

El palacio comenzado en 1.550 es obra del arquitecto Vandelvira, como otros muchos de la ciudad.

Su planta rectangular, como la de la mayoría de palacios de Úbeda, esta articulada por un elegante patio central , y tiene dos alturas.

En el patio porticado hay unas elegantes columnas renacentistas y una pequeña fuente central, que lo hacen delicioso.

La fachada que da a la Plaza Vazquez de Molina, tiene dos cuerpos y es de una elegante sobriedad, perfecta representante de la arquitectura castellana del renacimiento.

Cuando llegamos a Úbeda, después de tomar posesión de la excelente habitación del Parador, salimos, ya que era la hora de comer, a descansar un rato mientras comiamos, para lo cual encontramos, casi al lado del hotel, pasada la Capilla del Salvador y el Hospital de Viejos, de la misma época, una pequeña terraza, desde la que se  veía la plaza y el campo, bañado por una resplandeciente luz; lo de menos era lo que comiéramos, pues el lugar por si mismo era encantador.


Una vez repuestos y aunque hacia bastante calor, paseamos por la cercana muralla, viendo los diferentes arcos de las puertas, que han sobrevivido hasta ahora.


Pasamos por algunas calles con mucho sabor.


Después nos fuimos a reposar en la habitación, a esperar que pasara algo la calor, como dicen en Andalucía, que estaba en su momento álgido.

La primera visita de la tarde fue para la cercana capilla del Salvador, como he dicho fastuoso panteón del Comendador de los Cobos y su familia.


Este monumento hoy día de propiedad privada, es impresionante, tanto por fuera como por dentro.


Ordenado a construir en 1.536 por su patrocinador, secretario de Carlos I, fue encargado a los mejores artistas de la época, en un primer momento a Diego de Siloé para pasar a manos del arquitecto, autor de muchos de los monumentos de Úbeda, Andrés de Vandelvira, a partir de 1.540. Constituye el mas importante monumento de arquitectura religiosa privada del Renacimiento español.

En su impresionante portada plateresca se mezclan temas mitológicos, con otros bíblicos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, así como los escudos de Francisco de los Cobos y de su esposa María de Mendoza.

Tiene una sola torre rematada en forma de cebolla, al estilo centroeuropeo.

El interior, diseñado por Diego de Siloé, es fastuoso. Lo preside el retablo del altar mayor, obra de Berruguete, que representa la transfiguración de Jesús, todo recubierto de pan de oro, del cual solo se conserva original, el Cristo central, siendo lo demás restaurado.


En el templo funerario, hay gran cantidad de objetos preciosos como pinturas, esculturas, reliquias y piezas de orfebrería de primera calidad, así como una finisíma reja, realizada por Francisco de Villalpando en 1.555, que separa la gran rotonda destinada a los nobles de la nave, donde se ubicaba el resto de asistentes.

Para entrar en la Sacristía, una de las piezas mas importantes del renacimiento español, como todo el monumento, hay una original puerta, realizada en una esquina que supone una de las mas atrevidas y bellas obras del arquitecto Vandelvira, que representa la puerta del Edén.
                                                                   
Siguiendo hacia la terracita donde habíamos comido, adyacente con la Capilla del Salvador se encuentra el Hospital de Honrados Viejos del Divino Salvador, institución de beneficencia que acogía a hombres mayores y necesitados, que ya no podían trabajar y no tenían otros recursos, una especie de "residencia de la tercera edad" para hombres.

Aunque creado en 1.592, su factura es obra de Vandelvira, que lo proyecto en 1.548. Tiene una fachada austera y un patio renacentista muy bonito


Después de esta visita, continuamos paseando por Úbeda, contemplando, en primer lugar la gran plaza de Vazquez de Molina, donde se encuentra el palacio de este segundo procer constructor de la ciudad, conocido como Palacio de las Cadenas, ocupado desde 1.850 por el Ayuntamiento.


Juan Vazquez de Molina, sobrino de Francisco de los Cobos,  secretario de Felipe II, lo mando construir extendiéndose las obras entre 1.546 y 1.565, como su residencia particular.

Fue proyectado por Andrés de Vandelvira, como gran parte de los monumentos de Úbeda, y es uno de los mas fastuosos palacios de España, con una imponente fachada de tres pisos.

Cuando pasamos por allí estaba cerrado y no pudimos contemplar algunas de las maravillas de su interior, como su patio porticado, el artesonado mudéjar del último piso, y otras muestras de arte, de gran calidad.

El palacio fue convertido en convento al morir su dueño sin sucesión, para lo cual se hicieron obras de acondicionamiento, como también se vio modificado al ocuparlo el Ayuntamiento.

Esta plaza, configurada como varios espacios que le dan una forma trapezoidal, llena de palacios, tiene también la iglesia mas antigua e  importante de Úbeda: Santa María de los Reales Alcázares

Esta obra ecléctica y singular, que ocupa un lugar, considerado sagrado desde tiempos inmemoriales, fue edificada como iglesia cristiana  tras la conquista de este territorio a los musulmanes, en 1.233, por Fernando III, el Santo.


La mezcla de diferentes estilos, gótico, mudéjar, renacentista, barroco, es fruto de la duración de sus construcclón, que se extendió de los s.s. XIII al XIX.

Fue gravemente dañada durante la Guerra Civil, y acabada de restaurar hace bien poco, en 2.011, por lo que el interior de la iglesia resulta algo frío.


 También recorrimos el claustro, que es muy severo, como una fortificación.


Otros monumentos de la plaza Vazquez de Molina, sobre los que no me extenderé, pues es mucho mejor verlos que leer sobre ellos, son el Palacio de Mancera, también del s. XVI, que fue propiedad de Pedro de Toledo, marques de Mancera y virrey del Perú,  luego convento de las Siervas de María, hasta hace poco;  el Antiguo Pósito, del s. XVII, construido por el Concejo, para guardar grano, hoy sede de la Policía Nacional, y la antigua Cárcel del Obispo,  solamente para delitos canónicos,


 ocupada hoy día por los Juzgados, todos estos monumentos en la misma plaza.

Seguimos paseando por la ciudad, llena de palacios e iglesias. Enumerarlos y describirlos todos, seria interminable, yo me cansaría y los posibles lectores aun mas. Esta es una ciudad para visitar y disfrutar de sus calles y plazas, como hicimos nosotros después de un buen recorrido.

  




Finalmente llegamos a una plaza muy bien acondicionada, la Plaza Primero de Mayo, donde hicimos un alto para disfrutar del buen tiempo, y descansar.

En un lado de la plaza está la Iglesia de San Nicolás de Bari, una de las once parroquias creadas tras la Reconquista. Data de la segunda mitad del s. XIV y es un buen ejemplo del arte gótico en Úbeda.


En ella también intervino nuestro conocido arquitecto Vandelvira, en el diseño y construcción de la Sacristía.

Tiene dos fachadas, la principal que está orientada al sur, es de estilo gótico flamigero, la de Poniente es renacentista y se atribuye a Vandelvira.

Antes de sentarme en la terraza, hice una corta visita al interior de la iglesia, que es pequeño pero muy lindo, con varias excelentes rejas en los distintas capillas.

La cena la hicimos en el precioso patio del Parador, admirando la columnata con sus finisímas columnitas de mármol, y su elegancia arquitectónica.


Al día siguiente íbamos a visitar a la compañera en la designación de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la cercana Baeza.

domingo, 7 de octubre de 2012

Cangrejo Louis

                                                                              
 Esta receta, original de California, en E.E.U.U., combina el cangrejo con salsa de las mil islas, una salsa cremosa y muy agradable.
Se puede ultilizar carne de cualquier marisco, aunque a mi me parece mas fino con cangrejo.

Ingredientes para 4-6 personas

500 g de carne de cangrejo cocido
4-6 tomates
lechuga
4 huevos duros

Para la salsa

300 ml de mayonesa
2 cucharadas soperas de catchup
Unas gotas de tabasco o de salsa Worcester
2 cucharas soperas d cebolla rallada
6 cucharadas soperas de nata batida
Sal
Pimienta negra molida
Un pellizco de cayena
1-2 cucharadas soperas de aceitunas rellenas picadas

                                                                              
Elaboración

Mezclar la mayonesa, el catchup, el tabaso o salsa Worcester, la cebolla rallada, el perejil picado y la nata batida.
Sazonar al gusto con sal, pimienta negra y cayena
Añadir las aceitunas rellenas picadas.
Dejar enfriar en la nevera durante una o dos horas.
Antes de servir añadir la carne de cangrejo en migas.


Cortar los tomates por la mitad.
Colocar las dos mitades en un plato.
Poner un montoncito de cangrejo en salsa sobre cada mitad de tomate.
Adornar con lechuga y los huevos duros en rodajas.


Queda muy bonito y delicioso.

lunes, 1 de octubre de 2012

San Lorenzo de El Escorial. El Monasterio y el Valle de los Caídos


Nuestro primo A. nos propuso, ya que pasábamos unos días en Madrid, visitar o mejor dicho revisitar, uno de los lugares mas importantes e históricos de España: El Escorial.

Así que por un magnifico y templado día de junio salimos de buena hora, discurriendo con el coche, no por la autopista, sino por la carretera general, que pasa, entre otros pueblos, por Galapagar, hasta hacer una primera parada en el Puente de Herrera o Puente Nuevo, sobre el río Guadarrama, hoy día integrado en el Parque Regional del Curso Medio del río Guadarrama y su entorno, creado en 1.999, para proteger los diferentes ecosistemas de río y su valor paisajístico, de la presión urbanística.

El puente, construido por orden del rey Felipe II, estaba dentro del plan de mejoras de los caminos seguidos por el monarca en sus desplazamientos desde Madrid, donde había establecido la corte en 1.561, hasta el Monasterio de El Escorial, y permitio abrir una ruta mas directa, que atravesaba, por Torrelodones, Galapagar y desde allí, hasta El Escorial.

En aquellos tiempos el caudal del río Guadarrama era mucho mas importante que el de hoy en día. Uno de los secretarios de Felipe II se ahogo al intentar vadear el río, precisamente donde el rey hizo levantar mas tarde el puente, suceso que lo afecto mucho.


La construcción de este imponente monumento renacentista, fue encargada a Juan de Herrera y se extendió de 1.563 a 1.583.


Está construido enteramente de sillería de granito, sostenido sobre  arcos de medio punto, y presenta un estilo solemne y austero, como es de rigor en el estilo herreriano, sin mas adornos que las parrillas esculpidas en cada uno de sus frontales, símbolos del Real Monasterio, erigido en honor se San Lorenzo, mártir que fue quemado vivo, en una parrilla.


Hasta finales del s. XX, el puente soportaba un intenso tráfico y estaba asfaltado. Hoy día este tráfico se ha desviado a un nuevo y cercano viaducto, y en las obras de rehabilitación del puente ha quedado al descubierto el enlosado renacentista.

Paseamos un buen rato por las margenes del río, contemplando el puente y los alrededores que son muy bonitos, para seguir después hacia El Escorial.


Antes de llegar hicimos otra parada en uno de los lugares mas visitados del Real Sitio, a unos 2,5 km, la llamada Silla de Felipe II, en el Paraje Pintoresco del Pinar de Abantos y Zona de la Herrería, creado en 1.961, mirador al pie del bosque de la Herrería, desde el cual se puede contemplar, el Monasterio y todo el circo geológico de El Escorial.

La silla es una formación granítica, sobre la que hay labradas diferentes plataformas escalonadas y cuatro asientos, esculpidos en la roca, que según la tradición, servían de observatorio al rey, durante la construcción del Monasterio.


Sin embargo, recientes investigaciones les dan otros orígenes, desde uno muy antiguo, preromano, hasta otro mucho mas reciente, como sería  una recreación histórica, al gusto romántico, del s. XIX.

La vista es verdaderamente magnífica.

 La Silla está cerca de la ermita de Nuestra Señora de Gracia, muy venerada por estos pagos.

Se puede ver de cerca el Bosque de la Herrería, formado en su mayor parte por melojares, un tipo de roble, aunque también hay, arces, cerezos silvestres, tilos y castaños.


Se alcanza a ver el gran circo de la sierra de Guadarrama donde esta ubicado el Monasterio, detrás está el monte Abantos;  se tiene una vista  completa del ala oeste.


Disfrutamos mucho, el rato que estuvimos, contemplando todo esto.

Sin mas paradas nos dirigimos al Monasterio, pues de haberlo contemplado de tan lejos, teníamos  ganas de verlo de cerca.

El Monasterio del El Escorial está en San Lorenzo del Escorial, población fundada por el rey Carlos III, en el s. XVIII , y constituido en municipio en el s. XIX, conocida también por el Escorial de Arriba, para diferenciarlo del primitivo pueblo, del cual fue segregado, llamado Escorial de Abajo, que es el único que existía cuando Felipe II mando construir el Monasterio, y que es donde han quedado tanto el Real Sitio, como el Valle de los Caídos.

Después de la victoria de los españoles frente a los franceses, en la Batalla de San Quintín, el 10 de agosto de 1.557, en el marco de las Guerras italianas, Felipe II decidió celebrarla ordenando la construcción del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial, que además serviría de panteón para el último reposo de su padre, el rey Carlos I.


Para ello nombro, lo que hoy llamaríamos, una comisión de expertos, que debía encontrar el emplazamiento adecuado en la sierra de Guadarrama, y que finalmente eligió el lugar donde se encuentra, al lado del pequeño pueblo de El Escorial de Abajo, en el centro geográfico de la Península Ibérica.


Después de numerosos preparativos y trabajos previos, como la compra de los terrenos, el nombramiento del arquitecto, y sus ayudantes, que se iban a encargar de la dirección de las obras y la designación de la Orden de los Jerónimos, muy vinculada a la monarquía hispana, como titular del Monasterio, entre otros muchos, las obras se iniciaron en 1.567.


Mientras, había tenido lugar una decisión real, de la mayor importancia para el futuro Monasterio: el nombramiento de Madrid como capital del reino, en 1.561.


El primer arquitecto encargado de las obras entre 1.567 y 1.569 fue Giovanni Battista Castello, el Bergamasco, al cual sustituyo uno de sus ayudantes, Juan de Herrera, desde el año 1.572.

Año a año, hasta 1.584 en que finalizaron las obras, fueron surgiendo todas las diferentes partes de lo que se ha considerado "la octava maravilla del mundo", hasta concluir la ornamentación de la entrada a la basílica, con la instalación de las estatuas de David y Salomón, que coronan la portada.


Y así con las diferentes funciones como residencia de la Familia Real Española, como Panteón de los Reyes de España, como monasterio, con sus variadas actividades religiosas, como centro y foco de cultura, permanecio en todo su esplendor, hasta la invasión francesa de las tropas de Napoleón, que supusieron saqueos y destrozos, como en otros muchos lugares de España.

A partir de 1.814 se fue recuperando con el regreso de los monjes jerónimos.

Después de los avatares políticos y religiosos del s. XIX, el rey Alfonso XIII , entrego el Monasterio a la Orden de San Agustín, que lo gestiona actualmente.

La imponente arquitectura del Monasterio tiene influencias de los lugares que amaba Felipe II en su juventud, Valladolid, Milán y Bruselas. Tiene de sobrio alcázar castellano, tiene de la arquitectura clásica italiana, en la basílica y las portadas, y tiene los típicos tejados de pizarra flamencos.

El edificio destaca por la potencia de su imagen, por su unidad de estilo, por su funcionalidad, por sus proporciones y por su valor simbólico, entre otros muchos valores.  Su arquitectura, es en suma, el mejor ejemplo del Renacimiento español, sin volutas, ni adornos, que destacan aún mas su diseño.


Aunque he visitado en bastantes ocasiones este extraordinario monumento, siempre me impacta y me maravilla.

En esta ocasión, nos limitamos a contemplarlo desde diferentes ángulos, admirando sus proporciones, sus jardines, el estanque,


el elegante porche y galería al gusto italiano,



 y por último el Patio de los Reyes


que precede la entrada a la Basílica, con sus excelentes proporciones, y las estatuas de los reyes bíblicos, con sus coronas doradas.


No dejamos de entrar en la basílica, para admirar su arquitectura con la impresionante bóveda de medio cañón, pintada por Luca Giordano en el s. XVII,  el retablo Mayor, diseñado por Juan de Herrera, que luce en el centro El martirio de San Lorenzo, pintado por El Greco, y los dos cenotafios del emperador Carlos I y de su hijo Felipe II.


El Retablo Mayor ha servido de modelo a innumerables retablos de iglesias de toda España, aunque aquí, tanto los materiales, mármoles de diferentes procedencias y colorido, como los pintores que intervinieron, son mas importantes.


En los cenotafios a derecha e izquierda, Carlos I está acompañado por su esposa Isabel de Portugal, por su hija la infanta María, y por sus hermanas, las infantas Leonor y María.

Felipe II está acompañado de su cuarta esposa Ana de Austria, madre de su hijo y heredero Felipe III, y de sus dos otras esposas, de las cuatro que tuvo, Isabel de Valois y María Manuela de Portugal.

Son dos monumentos imponentes, que llaman la atención.


Recorrimos toda la basílica, admirando sus muchos tesoros.

Nos dirigimos después al Jardín de los Frailes, que yo siempre he admirado.


Fue el propio Felipe II, gran amante de la naturaleza, el que se encargo de combinar una gran huerta para cultivar hortalizas, y plantas medicinales, con otros espacios donde había fuentes y flores, además de un gran jardín botánico, en el cual se podían encontrar hasta 400 plantas procedentes del Nuevo Mundo, así como gran variedad de plantas medicinales.

El austero, aunque delicioso jardín que vemos hoy, estaba entonces cubierto de flores que formaban un especie de tapiz, comparado por los contemporáneos con las alfombras orientales.


Se acercaba la hora de comer y para eso nos dirigimos al pueblo, que también es interesante recorrer.

Desde la terraza donde comimos se veían las cúpulas del Monasterio, que podíamos seguir contemplando.

Aún teníamos gran parte de la tarde por delante, en verano el sol se pone cerca de las diez y  se puede disfrutar, por tanto, de soleados y largos días.

Así que decidimos ir a ver el otro gran monumento del municipio de San Lorenzo de El Escorial: el Valle de los Caídos.


Nos llevo poco tiempo llegar en el coche, por la carretera que discurre por un gran bosque.

Como anticipo vimos las enormes columnas, conocidas como Juanelos, que constituyen un pórtico grandioso de la entrada, cuatro cilindros de granito labrados en una sola pieza, de 11 m de altura y 1,5 m de diámetro cada una de las cuales pesa 52 toneladas, obra del s. XVI, del ingeniero italiano Juanelo Turriano, que estuvo al servicio, primero de Carlos I y después de Felipe II.


Se desconoce su finalidad primitiva, pero se sabe que fueron labradas en Orgaz, Toledo. Tres de ellas permanecieron siglos tumbadas, hasta que en 1.949, fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros, con motivo de la construcción del Valle de los Caídos.

Pasados mas de diez años del final de la Guerra Civil española, Francisco Franco, el vencedor de la contienda, quiso construir un monumento que perpetuara la memoria y sirviera de gran cenotafio de los muertos en la misma, de uno u otro bando, y para ello fundo la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, que se construyo entre 1.940 y 1.958.


El complejo consta de la Abadía benedictina, parte de la cual es una hospedería, y una basílica excavada en la roca, donde están las tumbas de Franco y del fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, además de ocho capillas, donde se encuentran enterrados combatientes de ambos  bandos enfrentados.

Sobre la basílica, que se encuentra en el Risco de la Nava, se alza la cruz mas alta del mundo.


 En el primer basamento están las esculturas de los cuatro evangelistas con sus símbolos, realizadas por el escultor Juan de Avalos (Mérida, 1.911-2.006) .

En el segundo basamento se encuentran reprersentadas las cuatro virtudes cardinales, prudencia, justicia, fortaleza y templanza, del mismo escultor.


Delante del monumento hay una gran explanada desde la que se tiene una magnifica vista del valle de Cualgamuros, con sus enormes bosques, en los que predomina el pino, pero donde hay también otras muchas especies vegetales.


Todo en ese entorno, tanto la naturaleza, como la obra humana es impresionante.
                                                     
Ya había podido admirarlos en otras ocasiones, pero siempre me gusta y eleva mi alma.
                                                               

Como remate de la portada y sobre su cornisa el grupo escultórico "La Piedad", de Juan de Avalos, de 5 m de altura por 12 m de longitud, tallada en piedra de Calatorao (Zaragoza)
                                                                   
La basílica está excavada en la roca, como decía; la precede una imponente puerta de bronce, obra del escultor Fernando Cruz Solís, donde están representados los quince misterios del Rosario y un apóstolado.

En la gran reja que da paso a la única nave del templo, hay representados cuarenta santos, rematada en el centro por Santiago, patrono de España.


La gran nave dividida en cuatro tramos


 tiene las seis capillas decoradas con copias de tapices flamencos del s. XVI, realizados en el XX, con temas del Apocalipsis de San Juan; hay  distintas tablas flamencas, así como bajo relieves de varias advocaciones de la Virgen María, en las capillas laterales.


Tras el altar mayor se encuentra la tumba de Francisco Franco, instalada allí por decreto del rey Juan Carlos I .

Frente al altar se encuentra la de José Antonio Primo de Rivera.

Sobre el altar hay una gran cúpula de 42 m de altura por 40 m de diámetro decorada con mosaico policromado.


 En la cabecera del crucero hay un magnifico coro.


 A los lado del altar se encuentran dos capillas con los restos de 40.000 combatientes, la mitad de cada bando.

El gran templo es una de las muestras de espiritualidad mas grandes que he tenido ocasión de conocer e invita el silencio y al recogimiento, mas aun cuando los monjes de la abadía entonan cantos gregorianos, tanto por su estructura, como por su significado de reconciliación.

Después de este recorrido por la parte delantera pasamos a la abadía benedictina, que se encuentra detrás del Roque de la Nava.

Este conjunto también es impresionante por su amplitud y su arquitectura.

 La tranquilidad en tan hermoso paraje, el silencio, que casi se respira, la gran cruz que lo preside todo, hacen la visita extraordinaria


Observe en la hospedería, en la cual dan ganas de quedarse algunos días para disfrutar del ambiente, que se celebran congresos y reuniones tanto religiosas como relativas al arte, en variados aspectos.


Finalmente después de recorrer el amplio recinto, empapándonos del ambiente, regresamos a Madrid, al caer la tarde.