viernes, 22 de febrero de 2013

Gran Canaria, 4º día. Agüimes y Maspalomas

                                                                            
 Después de un descanso tras recorrer Telde, seguimos viaje hasta otra interesante población de Gran Canaria en el sureste de la isla, situada entre los municipios de Ingenio y Santa Lucía de Tirajana: Agüimes.

Agüimes es uno de los municipios mas antiguos de la isla, ya que fue fundado, tras la conquista, en 1.491; creado como villa de Señorío Episcopal por los Reyes Católicos, tras la petición del obispo Frías, como pago por los haberes que este aportó a la financiación de la conquista, otorgamiento que llego tarde al Obispo, que ya había fallecido, cuando se hizo efectivo.

En el régimen de Señorío Episcopal permanecio mas de 400 años, sucediéndose en ella cuarenta y cinco obispos, hasta la abolición del régimen señorial en 1.835.

Los primeros edificios de la villa se levantaron tras una montaña, que los ocultaba de la vista de los piratas, que asolaban la costa de la isla, en busca de riquezas y esclavos.

                                                                                   
El centro histórico es un buen representante del pasado señorial de la villa, perfectamente restaurado y mantenido, actualmente.

                                                                   
Paseamos por sus calles estrechas y adoquinadas, donde se suceden preciosos rincones, por sus placitas recoletas y por la gran plaza a la que dan sombra laureles de Indias,

                                                                               
presidida por la iglesia Parroquial de San Sebastian que tiene cierto aire catedralicio, buen exponente del estilo neoclásico canario, declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1.981.

La construcción de la iglesia de San Sebastian duró largo tiempo, entre los s.s. XVIII, XIX y XX.

                                                                          
Tiene una imponente fachada neoclásica, con una hornacina donde, recientemente, en 1.995, fue colocada una imagen, en mármol, de San Sebastian.

                                                                  
Mientras paseabamos por allí se hizo la hora de comer, así que la gran iglesia estaba cerrada, y no pudimos admirar algunas de las obras que adornan el templo. Otra vez será.

                                                                                   
En uno de los laterales de la iglesia de San Sebastian se encuentra el Palacio Episcopal; destacan en él, tanto la puerta de acceso y el resto de carpintería,  como toda la cantería, procedente de la única cantera de la zona.

                                                                       
Hoy día alberga el Museo de la Historia de Agüimes, con ocho salas dedicadas al legado histórico de la villa.

En uno de los restaurantes de los que había varios, tomamos unas tapitas muy ricas, para seguir después, a Maspalomas, a la cual llegamos tras vueltas y mas vueltas.

Maspalomas es el lugar mas frecuentado de la isla y el mas deseado por gran parte de los habitantes del continente europeo.

Esta populosa zona, está, en efecto, llena de turistas europeos, además de los nacionales y de los habitantes permanentes de la isla.

                                                                                  
Maspalomas se encuentra en el sur de la isla de Gran Canaria, donde ha crecido el principal enclave turístico de la isla.

Pertenece al municipio de San Bartolome de Tirajana, que se encuentra montes arriba, ya que así se creaban los núcleos de población en otras épocas, para evitar la proximidad del océano, lleno de peligros, como altas mareas, tempestades y, particularmente, piratas de toda procedencia, desde corsarios a bucaneros, siempre buscando riquezas, y nativos para llevárselos y venderlos como esclavos.

La moderna ciudad de Maspalomas, con 33.000 residentes, que pueden llegar a multiplicarse por seis, empezó a construirse en la década de los 60 del siglo pasado, sobre un pequeño poblado, del cual quedan algunas casas integradas en el barrio de San Fernando, núcleo apartado de la costa, y habitado por los trabajadores de la zona.

Los principales atractivos de Maspalomas son  su extensa playa de arenas blancas, la mayor de la isla, su excelente clima, del cual disfruta también el resto del archipiélago, y el espacio natural que conforman las dunas, la charca y el palmeral.

                                                  
El ecosistema de las dunas de Maspalomas, tiene la consideración de reserva natural especial,

                                                                                
 ya que se trata de un conjunto dunar, único en la isla de Gran Canaria, con algunas especies vegetales y animales autóctonas y únicas,

                                                                                
 que debe ser protegido, al convivir, de tan cerca, con el desarrollo turístico.

Llama la atención, también su imponente faro de 55 m de altura, cuya silueta se recorta por encima de los edificios, y del palmeral.





Esta magnifica obra de ingeniería fue encargada  por el diplomático y político Fernando León y Castillo, hijo de Telde, del cual he hablado en otro capítulo, y realizada por su hermano, el ingeniero Juan León y Castillo.

Las obras de construcción se prolongaron durante veintiocho años, de tal manera que su luz se encendió, por primera vez, en 1.890. Servía de guía a los barcos que cubrían la ruta entre Europa y América.

Los valores monumentales e históricos del faro de Maspalomas han hecho que fueran declarado, en 1.990 Bien de Interés Cultural.

Allí llegamos a primera hora de la tarde.

                                                          
Mi intención era dar un paseo por las dunas, que ocupan una gran extensión preservada, pero un sol de justicia y una temperatura cálida, aunque no tórrida, acompañada de una extraordinaria cantidad de gente que iba y venia, hizo que contempláramos las dunas, y el paisaje en general, sentados en un banco, al lado de la gran charca, con toda tranquilidad.

                                                                                                                                                                    El lugar es magnifico y digno de revisitarse en otra ocasión, quizás cuando el verano, y el veraneo, no estén en su punto mas alto.

Con este esplendido paisaje en la retina, emprendimos el regreso a las cumbres, por barrancos, simas y enormes tajos, hasta llegar a la capital del municipio, San Bartolomé de Tirajana, colocado estratégicamente, desde donde se puede contemplar el extraordinario paisaje geológico.

                                                                             
No entramos en el pueblo pues antes de llegar, hay un mirador muy a propósito para apreciar las vistas.

Seguimos monte arriba, donde la carretera discurría por  algunos extensos pinares, hasta llegar a nuestra base, desde donde pudimos ver, de nuevo, los roques y al fondo, mas allá del océano, el gran Teide.

viernes, 15 de febrero de 2013

Caldo gallego

                                                                    
 El caldo gallego no tiene una receta única, pues como todas las comidas tradicionales, se ponía en la olla lo que había por la cocina en ese momento, pero hay ciertos elementos comunes a todas, como las legumbres, las patatas, carne de cerdo o vaca, y la verdura.

Es una sopa deliciosa, propia de la estación, en la que estamos. 


Ingredientes
                                             
                                                   
  • 100 g de alubias blancas
  • 500 g de patatas
  • 300 g de grelos
  • 250 g de carne de vaca, de guisar
  • 1 hueso de lacón con carne
  • 1 hueso de rodilla
  • 1 buen trozo de unto
  • agua
  • sal

Elaboración

Poner las alubias a remojo la víspera
Poner en la olla a presión los huesos, la carne, el unto y las alubias escurridas.
Cubrir con agua, sazonar, tapar la olla y cocinar durante 10 minutos a partir de que empiece a salir el vapor.

                                                                   
Abrir y retirar los huesos, agregar las patatas troceadas.
 Tapar y cocer otros 5 minutos a presión
Añadir los grelos, a loscuales se les han quitado los tallos, y picado las hojas.

                                                                    
Cocinar 5 minutos mas a presión.

                                                                           
 Probar el caldo para rectificar la sal si hace falta.

                                                                        
 * El caldo queda mas rico de un día para otro, si hay tiempo para dejarlo reposar.

viernes, 8 de febrero de 2013

Gran Canaria, 4º día: Telde


                                                                  
Tras un buen desayuno, con un día soleado y caluroso, como corresponde a finales del mes de julio, fuimos camino de Telde, por la carretera del Pico de las Nieves, con una claridad y limpieza ambiental notables.

El denso bosque de pinos se abrió a la derecha ofreciéndonos la Caldera de los Marteles, cráter volcánico de explosión, no tan conocido como otros, pero no menos espectacular.

                                                                                   
 Toda la zona es frecuentada, debido a sus numerosos senderos, por los caminantes aficionados. En este caso nuestra intención era llegar a Telde, así que proseguimos sin mas paradas.

Llegamos a Telde y dejamos aparcado el coche al lado de una de las tres iglesias de la ciudad, la iglesia de San Gregorio, titular del barrio del mismo nombre.

Una amable señora nos explicó que, antaño, este era el barrio de la gente pobre de la ciudad, relegada a las afueras, lejos de los barrios mas importantes, por el nivel social de los residentes y por sus edificios e instituciones, los barrios de San Juan y de San Francisco.

Ya que habíamos llegado a tan interesante barrio e iglesia, empezamos visitándola.

La iglesia de San Gregorio, es mucho mas moderna que las otras dos iglesias importantes de Telde, ya que su fundación data de 1.848; creada en el mismo lugar de una ermita dedicada al santo, que fue convertida en parroquia ante el gran aumento de feligreses.

Su exterior es sencillo, pero bello; delante tiene una pequeña y bonita plaza.

                                                                           
En el interior hay varios retablos neoclásicos entre los que destaca la imagen de su patrón San Gregorio, obra del escultor canario José Luján y una magnifica talla de Nª Sra. de los Dolores de finales del s. XIX.

  
Telde, es el segundo municipio mas grande de la isla, después de la capital, Las Palmas de Gran Canaria, con mas de 100.000 habitantes, siendo una de las ciudades mas antiguas del archipiélago.

La parte oriental del municipio es una gran llanura costera, en la que se encuentra ubicada la ciudad, mientras que la zona suroeste es una árida llanura, los Llanos de Gando, sobre la que se asienta el aeropuerto de Gando, o de Gran Canaria, cercano a la capital y único en la isla.

Los primeros europeos que llegaron a Telde fueron frailes misioneros mallorquines, en el s. XIV,  siendo la sede del primer obispado de Canarias, según la bula del Papa Clemente VI, de 1.381.

Sin embargo su fundación definitiva tuvo lugar un siglo mas tarde, en 1.482, por el capitán Cristóbal García del Castillo, que allí se asentó, después de haber participado en la conquista, levantando su casa, y diversos ingenios azucareros, dotándola de edificios, como la iglesia de San Juan y atrayendo a numerosas familias, que fueron el núcleo inicial de sus pobladores.

García del Castillo vivió y murió en Telde, donde está enterrado en la iglesia de San Juan, que él mismo había mandado edificar.

  Dos fueron los barrios creados en la ciudad tras la conquista; el que se desenvolvió alrededor de la iglesia de San Juan y su plaza, que fue habitado por las familias nobles, y el barrio de San Francisco poblado por artesanos, pequeños propietarios y monjes.

A estos dos barrios se añadiría mas tarde el de San Gregorio (de cuya iglesia he hablado mas arriba),  donde se asentó la población mas pobre, y dasarraigada, como eran los moriscos y los esclavos capturados en la costa africana y llevados a la isla para ser dedicados a la agricultura y a labores domésticas, pero que, con el tiempo, llegaría a ser la zona mas comercial de la ciudad. De sus orígenes queda un intrincado y caótico trazado urbano, hoy día corregido en parte, que contrasta con el bien organizado barrio de San Juan y con el pulcro barrio de San Francisco.

Telde escapó, sin consecuencias, de las incursiones corsarias, de entre los s.s.XVI-XVIII, que destruyeron, entre otras ciudades, Las Palmas.

Hoy día es una próspera ciudad, que ha puesto su patrimonio arqueológico y artístico en valor.

Hay numerosos yacimientos arqueológicos de la  época anterior a la conquista de la isla, aunque la mayoría está en mal estado o a punto de desaparecer.

En cuanto al patrimonio histórico, cabe destacar que cada barrio originado al poco de la conquista, cuenta, como hemos visto, con su iglesia, alrededor de la cual fue creciendo.

Ya he mencionado la iglesia de San Juan, hoy día Basílica Menor, fundada por García del Castillo , a principios del s XVI, reconstruida en el XVII,

                                                                               
 que cuenta con dos importantes piezas en su interior: el Retablo Mayor mandado traer de Flandes por Cristóbal García del Castillo, y la imagen del Santo Cristo de Telde, también del s. XVI, realizada en Méjico por los indios tarascos, con diferentes elementos del millo o maíz, al que se le profesa gran devoción en toda la isla.

                                                                                 
Alrededor de la iglesia de San Juan y de la Plaza Mayor, que es a la vez la plaza de la iglesia, se sitúan los principales edificios de la ciudad, como el Ayuntamiento y el Casino.

Es una plaza encantadora, que aunque sin duda modificada, todavía conserva el encanto de las antiguas plazas canarias, con sus edificios encalados y con la piedra de lava, y sus grandes laureles, el árbol que da la mejor sombra, la mas adecuada para ese fuerte sol.

                                                                    
Después de disfrutar un buen rato de la plaza y visitar la iglesia, dimos un paseo por los alrededores, que conservan mucho sabor, y que están muy bien conservados y acondicionados

Hay un pequeño jardín, que es una verdadera delicia, cerca del Casino de la ciudad, cuya fachada principal da a la Plaza de San Juan.
                                                                           

Después nos dirigimos, andando, hasta el barrio de San Francisco, algo alejado del barrio de San Juan.

El barrio poblado por campesinos y servidores de los señores que vivían en el barrio de San Juan, se llamó en sus orígenes con el nombre descriptivo de Altozano, que cambió al de San Francisco, cuando la Orden de los Franciscanos se asentó, en 1.610, en la zona mas alta del barrio, donde fundó el convento de la Orden Tercera de frailes menores, con su iglesia.

El barrio, con sus encaladas casas bajas, de una o dos plantas, techos a dos aguas y huertas anexas, forma un entramado laberíntico de estrechas calles empedradas, que recuerdan a los cascos antiguos de los pueblos y  ciudades andaluzas.

El tráfico rodado por el barrio está limitado a los residentes, que son pocos, por lo que el sosiego y la tranquilidad se perciben con gran deleite.  El tiempo parece detenido, tanto por el cuidado y conservado aspecto del barrio como por la ausencia de actividad, en unas calles practicamente desiertas.

Como recuerdo de su larga época franciscana hay diversas cruces del vía crucis,  que jalonan algunas calles.

El barrio es un precioso conjunto que recorrimos, todo por el exterior pues no se puede visitar ningún edificio.

La fachada principal, de sencillo diseño, tiene una torre-espadaña que sirve de campanario; la iglesia

                                                            
                                                                  
da a la Plaza de los Romeros, placita encantadora, en la que muy cerca está la antigua capilla del Calvario  y un laurel de Indias, gigantesco, que constituyen uno de los mas bonitos rincones del conjunto.

Al salir del barrio de San Francico nos encontramos otros dos edificios históricos de Telde; la Iglesia Hospitalaria de San Pedro Mártir de Verona, que data del s. XVI, de estilo gótico renacentista declarada, como otros monumentos de Telde, Monumento Histórico-Artístico en los años 60 del s. XX, que actualmente es la sede del Museo de la Historia de Telde

                                                             
 y un monumento cercano como es el antiguo Hospital de la Misericordia, donde murió, nada mas llegar a Telde, el recién nombrado obispo de la diócesis, el monje benedictino Fray Alonso Ruiz de Verués, reputado seguidor de Erasmo de Róterdam, que había tenido varias disputas con el tribunal de la Inquisición, pero que, desgraciadamente, no pudo ejercer su cargo.


Telde ha sido cuna de hombres ilustres, entre los cuales el mas destacado es Fernando León y Castillo, marqués del Muni, (1.842-1918) titulo concedido en 1.900 por la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, que así le recompensó por su brillante trayectoria política, ya que llegó a ser ministro de Ultramar del gobierno de España, además de ostentar otros varios cargos.

Fernando León y Castillo, promovió varias importantes obras públicas en Gran Canaria, como el Puerto de La Luz de la capital, que supuso un gran desarrollo para la misma y para toda la isla, y el Faro de Maspalomas, entre otros.

Su casa natal es hoy día un Museo, dedicado a su vida y sus obra, que no pudimos visitar por estar cerrado.


Cuando acabamos todo este amplio recorrido el sol caía a plomo, estábamos cansados y sedientos, así que nos sentamos un buen rato en una terraza a la sombra, de las varias que se ofrecían.

Después de un descanso seguimos viaje hasta Maspalomas, pero esto será para otro capítulo.

sábado, 2 de febrero de 2013

Crepes rellenas de dulce de batata


                                                                             
Hoy de la Candelaria, es día de crepes en mi casa, como cada año.

He hecho estas crepes rellenas de dulce de batata, un postre realmente delicioso

Ingredientes

                                                                 
250 g de harina
75 g de azúcar
Sal
250 ml leche
20 ml de nata
4 huevos

Elaboración

Poner la harina en el centro de un recipiente. Formar un  hueco para poner el azúcar, la sal y los huevos.

Mezclar estos ingredientes y añadir la nata y la leche,dando vueltas hasta conseguir una pasta lisa

Dejar reposar esta crema una hora.

En el caso de que resultara demasiado espesa aclarar con agua.

Untar una sartén con una brocha con aceite.

Calentar bastante y echar una porción de crema que cubra el fondo.

 Cuando se ve hecha se vuelve la crepe rápidamente, para tostar por el otro lado hasta quedar tostada.

Reservar en un plato para rellenar con el dulce de batata

Dulce de batata

Ingredientes

                                             

250 g de batata
150 g de azúcar
1 yema
Canela molida

Elaboración

Lavar las batatas.

Cocer 1/ hora.

                                                       
Quitar la piel con la ayuda de un cuchillo.

Reducir a puré.

Poner este puré en un cazo con el azúcar y cocer, remoc¡viendo con una cuchara de madera.

Añadir la yema y la canela.

Dejar enfriar un poco  y utilizar.

Poner una cucharada abundante de dulce de batata templado,  en medio de la crepe.

 Doblar en cuatro.

Espolvorear con azúcar glas