lunes, 1 de julio de 2013

Málaga


A la hora habitual de las nueve salimos para visitar Málaga. El tiempo no acompaño pues estaba algo frío, nublado y ventoso

Málaga está solamente a 13 km de Torremolinos, nuestra base, así que no tardamos en llegar.

 La carretera discurre al lado del mar,  por la actual zona moderna de la ciudad, otrora ocupada por los antiguos altos hornos, desaparecidos hace bastantes años, tantos, que yo no tenía idea del pasado siderúrgico de esta costa.

Fuimos con un guía parlanchín, en el que se apreciaban ribetes doctos, a visitar, en primer lugar, la imponente catedral de Málaga, pero antes de adentrarnos en ella, sepamos algo de esta antiquísima ciudad.
                                                                

Málaga, topónimo de incierto origen, pues diversas teorías la hacen proceder de variadas lenguas, viene, probablemente, de sus fundadores los fenicios, que en este lugar establecieron una sede comercial en el s. VIII a.C., y la llamaron Malaka.

Mas adelante paso a ser cartaginesa, antes de la conquista romana. Los romanos la hicieron municipio; por ella pasaba la Vía Hercúlea que comunicaba con otros puertos del Mediterraneo, y con el interior de la Península Ibérica.

Tras la caída del Imperio romano paso a ser visigoda, con un periodo de algo menos de un  siglo en que fue conquistada por los bizantinos, dentro del proyecto de restauración del Imperio romano emprendido por el emperador bizantino Justiniano I.

Tras la invasión islámica de 711, se convirtió en ciudad amurallada y sede de comerciantes judíos y genoveses, hasta que fue reconquistada en 1.487 por los Reyes Católicos, después de un largo y cruento asedio.

Los s.s. XVI y XVII fueron de construcción de nuevos barrios, aglutinados alrededor de nuevas iglesias y conventos y, sobre todo, el s. XVII de gran inestabilidad, alternando periodos prósperos con otros de epidemias, terremotos y malas cosechas.

La burguesía malagueña se desarrollo, debido al comercio, en el s. XVIII, de prosperidad para la ciudad, que preparo su despegue económico durante el s. XIX, con la incorporación a la revolución industrial representada por los altos hornos. La implantación de la industria siderúrgica duro menos de un siglo, por la competencia de otras regiones y la dificultad de transporte de los productos.

Pero a mediados del s. XX se produjo, al igual que, en toda la entonces bautizada como Costa del Sol, el gran boom turístico, que transformo tanto la capital Málaga, como a los pueblos de la provincia, lo que supuso grandes cambios demográficos, económicos y sociales.

Málaga, ciudad con casi 600.000 habitantes, es la sexta ciudad en población de España; está situada en una bahía, en el extremo oeste del mar Mediterraneo, rodeada por las últimas estribaciones de los Montes de Málaga y el Valle del río Guadalhorce, siendo atravesada también por el río Guadalmedina; ambos ríos desembocan en el mar Mediterraneo.

Debido a su larga historia, es una de las ciudades mas antiguas del continente europeo, y debido a las civilizaciones que pasaron por ella y que en ella han dejado sus huellas, Málaga fue declarada Conjunto Histórico en 2.012.

En efecto, en un pequeño territorio se reunen restos fenicios, púnicos, romanos y árabes, que crean un gran mosaico histórico.

Bien, pues con la intención de conocer, al menos un poco, la ciudad comenzamos la visita por la catedral.

La Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación es una impactante iglesia, una autentica joya renacentista, ordenada construir por los Reyes Católicos, en 1.487, al poco tiempo de la reconquista de la ciudad.

Debido a la magnitud de la obra, su construcción duro varios siglos, desde 1.528 hasta 1.782.

Empezada en estilo gótico tardío, derivo enseguida al estilo renacentista, con los planos de Diego de Siloe y Andres de Vandelvira, aunque el resultado final es una mezcla de estilos, desde el gótico del comienzo, el renacimiento, que prevalece, y los elementos barrocos añadidos en el s. XVIII.
                                                                              

El resultado es un grandioso templo, con dos torres proyectadas en un principio, que se quedaron en una por falta de recursos, de donde viene el nombre cariñoso que le dan los malagueños de "La Manquita".

El interior alberga variados tesoros tanto por la altura y amplitud de sus naves,
                                                                          

 como por su mobiliario y objetos de arte sacro,
                                                                         

como por sus numerosas capillas, de diversas épocas y estilos, todas interesantes .
                                                             

Destaca entre todos ellos la sillería del coro, obra del imaginero Pedro de Mena.
                                                                           

 Junto a la catedral se halla el Palacio Episcopal, edificio barroco, que data del s. XVIII, en el que destaca

                                                                                    
la distribución de sus elementos y la portada de la fachada.

En la Plaza del Obispo donde se encuentran la Catedral y el Palacio del Obispo, hay una preciosa fuente de 1.785,  de mármol gris, el mismo empleado en la portada.

Después de un café, en uno de los muchos bares de la zona histórica, seguimos paseando por Málaga.

Hasta 1.996 el centro histórico se encontraba en estado de abandono, con graves problemas de seguridad y marginalidad, con abandono masivo de los antiguos residentes; a partir de ese año se comenzó un proceso de rehabilitación que ha tenido gran éxito, y ha conseguido la recuperación y revitalización del casco antiguo, al mismo tiempo que se paraba la destrucción del patrimonio histórico, al que también ha contribuido un urbanismo salvaje, como en tantas otras ciudades de España.

Seguidamente llegamos hasta la Alcazaba, antigua fortificación construida durante la dominación musulmana, sobre otra mas antigua, de probable origen fenicio-púnico, a los pies del monte Gibralfaro.

La Alcazaba resistió en buena conservación hasta finales del s, XVII, pero luego tuvo que soportar un terremoto en 1.680,  así como el bombardeo de buques franceses en 1.693, durante la Guerra de los Nueve Años, otra de las interminables guerras europeas y hasta fue usada como caserío, de tal manera que a principios del s. XX, mostraba un desastroso aspecto. Fue en la década de los años 30 del siglo pasado cuando se emprendió su rehabilitación, de tal manera que hoy se ofrece al visitante con un aire parecido al que tuvo en otros épocas.

Al mismo tiempo que contemplábamos la silueta de la Alzazaba, podíamos ver el Teatro Romano, que tras permanecer oculto e ignorado durante muchos siglos, fue descubierto en 1.951 durante las obras de instalación del jardín de La Casa de la Cultura, que posteriormente, bastantes años después, en 1.995, fue demolida para poder recuperar el Teatro Romano, y seguir con los trabajos de arqueología en la zona.
                                                                                

El Teatro Romano de Málaga data del s. I; construido en la época del emperador Augusto, fue utilizado hasta el s. III. Posteriormente se uso como cantera para la construcción de la Alzazaba, donde se pueden ver capiteles, fustes y columnas que sostienen los arcos de herradura de las puertas de la fortaleza.
                                                                     

Después de la última restauración, desde 2.011, ha recuperado su uso escénico.

Enseguida encontramos la Plaza de la Merced, donde, en una esquina, se halla la casa natal, convertida en museo, de Pablo Ruiz Picasso, uno, sino el mayor artista del s. XX, que nació en ella el 25 de octubre de 1.881, y en ella vivió hasta los diez años.
                                                                         

La Plaza de la Merced es de las mas importantes del casco antiguo y de la ciudad; aunque el espacio fue plaza desde la Edad Media, sucesivas tranformaciones le han dado un aire decimonónico. En el centro se encuentra instalado un obelisco commemorativo de los fusilamientos del general Torrijos y sus compañeros, liberales, ejecutados por orden de Fernando VII, cuando abolió la Constitución de 1.812 y reimplantó el absolutismo.
                                                                             

Seguimos paseando por el casco antiguo, donde muy cerca de la Plaza de la Merced encontramos la iglesia de Santiago, donde fue bautizado Picasso.
                                                                         

Se conservan en ella la pila bautismal y el certificado de bautismo del gran pintor, donde constan sus, nada menos, que ocho nombres.
                                                                     

Esta iglesia es de las mas antiguas de Málaga, ya que fue fundada por los Reyes Católicos en 1.490, al poco de la conquista de la ciudad. Representa una simbiosis entre los estilos gótico y mudéjar; el primero, es el de la cabecera y el altar mayor, mientras que la torre campanario es mudéjar, a ladrillo vista, como son los monumentos de este estilo.
                                                                             

Desde allí nos dirigimos a la Plaza de la Constitución, centro neurálgico de la ciudad desde el s. XV. La plaza ha cambiado a lo largo de los siglos de nombre y de aspecto, ya que algunos de sus edificios han sido demolidos o dedicados a usos diversos, desde cárcel, hasta Ayuntamiento, Audiencia o Casa del Corregidor.

Las calles adyacentes se comunicaron con ella con el Pasaje de Heredia y el Pasaje de Chinitas, llamado así por el establecimiento que allí hubo: el Cafe de Chinitas, que ha dado lugar a coplas populares, y que en su momento reunió a artistas y personajes bohemios de la ciudad, hoy día convertidas en calles peatonales, por donde da gusto pasear, que desembocan en la Plaza por un arco.
                                                                 

En el centro de la plaza está instalada la Fuente de Génova, construida en mármol, en el s. XVI,  de estilo renacentista, adornada con elementos marinos: como sirenas, delfines, ninfas y el dios Neptuno, aunque para rematarla prefirieron un águila, que puede ser el origen del gusto por fuentes del mismo estilo, aunque de diversas épocas, que se ven por la región.

                                                                       

En un lado de la plaza se abre la esplendida calle del Marques de Larios, abreviada a calle Larios, arteria principal y comercial de la ciudad.

Otras muchas cosas hay que ver y conocer en Málaga, pero para esta primera visita, ya que nunca había estado antes en esta bella ciudad, el recorrido había concluido.

Se acercaba la hora de comer: el lugar previsto para ello era en una gran  aglomeración costera cercana a Málaga. Hay que saber que la expansión de Málaga está limitada por los Montes de Málaga y el mar, así que se va extendiendo hacia el oeste y el este. El Rincón de la Victoria está en la parte oriental.

Allí, en un  gran local, una especie de club, que es de suponer que este a tope en verano, comimos una comida pasable, con pescaito frito,  plato típico de la zona.

Seguidamente visitamos una cueva de las mas curiosas del país, hasta entonces totalmente desconocida para mi, que se encuentra muy cerca del Rincón de la Victoria.

La cueva del Higuerón, rebautizada con el nombre, mas turístico, de Cueva del Tesoro, alundiendo a una antigua leyenda, es una de las pocas cuevas donde la mezcla de agua dulce de las filtraciones y  el agua salada del cercano mar Mediteraneo, han labrado un autentico laberinto de caprichosas formas.
                                                                 

Es una de las tres cuevas de origen marino que se conocen en el mundo, y única que se encuentra en el continente europeo

Se halla sobre un pequeño promontorio calizo de la época jurásica, que a través de los milenios ha formado un paisaje característico de la zona.

Estuvo habitada en épocas remotas, pues se han encontrado objetos y pinturas rupestres, imposibles de contemplar ya que la sala en la que se encuentran permanece cerrada al público.

También, como suele ser habitual en las cuevas, tiene algunos bonitos lagos o grandes charcos. A lo largo de su formación ha habido grandes periodos en que las cuevas estaban inundadas y sumergidas bajo el mar y otros, como el actual, en que se pueden recorrer, casi por completo.

Es todo un espectáculo pasear por ellas.
                                                                       

Para finalizar el día acudimos a las bodegas Quitapenas, en las afueras de Málaga.
                                                                                        

En ellas se elabora el riquísimo vino de Málaga, y allí, un descendiente del fundador de las bodegas, que datan de 1.880, hombre amable y agradable nos explico, el origen de las bodegas, el proceso de elaboración de los distintos vinos, su graduación  y otros variados pormenores, a lo que siguió una degustación de todas las variedades producidas.
                                                                

Dulce y sabrosa manera de acabar un  día completo.

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