jueves, 1 de mayo de 2014

7º día Amsterdam II, Róterdam, Bruselas

                                                                               
                                                               
Para nuestra última mañana en Amsterdam teníamos tiempo libre, así que después del desayuno, nos dimos un largo y extenso paseo por la ciudad.

Nuestro hotel, el Hampshire Edén, no está en la orilla de un canal sino del propio río Amstel

                                                                     
muy cerca del edificio conjunto que forman el Teatro de la Ópera, sede de la Ópera holandesa y del Ballet Nacional Neerlandés, y el nuevo Ayuntamiento, que llaman el Stopera, contracción de los nombres de los mismos, en holandés.
                                                                             

En mi anterior visita a Amsterdam había tenido ocasión de asistir a dos funciones en este teatro: la ópera de Debussy, Peleas y Melisande, y un espectáculo de ballet moderno, mientras que ahora solo lo contemplamos por fuera.

El doble edificio diseñado por el arquitecto austriaco W. Holzbauer y su colega holandés Cees Dam, ocupa una gran parte de la plaza Waterlooplein, creada en 1.880 al unir dos canales, donde se ubico el mercado judío, desaparecido totalmente tras la ocupación de Holanda por Alemania, y la persecución nazi, en 1.941.

Actualmente se desarrolla en la plaza un mercado semanal durante todo el año que, aunque es el mayor del país, no ha vuelto a alcanzar las dimensiones del de antaño.

Aunque es una ciudad grande, 750.000 habitantes en el casco urbano, el centro se puede recorrer a pie, si se es buen andarín, así que desde el hotel nos dirigimos a la Plaza Dam, centro neurálgico de la ciudad.
                                                           

En el centro de esta plaza, en el lugar donde estuvo el primer dique de Amsterdam, se eleva una especie de obelisco en piedra blanca, construido en 1.956, en memoria de las víctimas de la 2ª Guerra Mundial (1.939-45).

En el lado opuesto de la plaza se encuentra la gran mole del Palacio Real, edificio neoclásico, construido en el s. XVII, entre 1.648 a 1.655, para Ayuntamiento, función que cumplió hasta 1.808, en que fue convertido en residencia real.


Los reyes de Holanda ya no habitan este palacio, que es usado para recepciones protocolarias a jefes de estado y otros altos cargos, así como para otras ceremonias oficiales. También es utilizado para exposiciones diversas, conciertos y conferencias, y cuando no hay nada de esto, puede ser visitado por el público mediante la compra de una entrada.

                                                                
Haciendo esquina con el Palacio Real se encuentra uno de los muchos museos de Amsterdam, y de los mas visitados; en el antiguo edificio Peek &Clopenburg se encuentra instalado el Museo de Cera de Madame Tussaud, primera filial en el mundo, del de Londres, y trasladado en 1.991 a este importante edificio.

En el lado opuesto del museo se halla la Nieuwe Kerk o Iglesia Nueva.

                                                                 

Consagrada a Santa María y Santa Catalina en el s. XV, se construyo ante el creciente aumento de la población de la ciudad; ha sufrido, desde entonces, incendios, catástrofes y restauraciones, la última en 1.970.

Después del coste que supuso esta restauración para la Iglesia Reformada Holandesa, se transfirió su propiedad a la asociación cultural National Stichting De Nieuwe Kerk.

En ella tienen su panteón algunos destacados marinos holandeses y algún literato.

Ha sido el escenario de ceremonias reales como, hace un año, la coronación del nuevo rey Guillermo Alejandro, al abdicar, la reina Beatriz en su primogénito; la sucesión de reyes por renuncia de su antecesor se ha convertido, podemos decir, en una tradición en la casa real holandesa, ya que  la reina Beatriz también llego al trono tras la abdicación de su madre, la reina Juliana.

Otro acontecimiento real, en febrero de 2.002, fue la de la boda, entre el entonces príncipe heredero, y la señorita argentina Máxima Zorreguieta.

La próxima reina de Holanda sera de nuevo mujer, la princesa Catalina Amalia, primogénita de  los actuales reyes.

Cuando pasamos delante de esta iglesia había una exposición sobre las ceremonias reales recientes, así como un recopilatorio de los reyes holandeses, que se podía ver pagando una entrada, pero preferimos seguir callejeando por Amsterdam.

En esos momentos queríamos caminar por los canales, contemplando sus preciosas orillas.

                                                             
Amsterdam es llamada la "Venecia del Norte" por sus numerosos canales, muchos mas, por cierto, que los de la ciudad italiana, ya que tienen mas de 100 km de largo y unos 1.500 puentes, que los cruzan.

Los tres principales canales Herengracht (Canal de los Caballeros), Prisengracht (Canal del Príncipe) y Keizersgracht (Canal del Rey) construidos en el s. XVII, forman cinturones concéntricos alrededor de la ciudad, a orillas de los cuales se alzan las grandes casas de la rica burguesía y de los nobles de aquella época, así como las curiosas estrechas casas, alguna de ellas torcida, que ocuparon artesanos y comerciantes.

                                                                   
Como no teníamos demasiado tiempo elegimos recorrer el Prinsengracht, donde estaba el hotel de nuestra primera visita a Amsterdam.

El Prinsengracht, llamado así en honor de Guillermo de Nassau, príncipe de Orange, es el mas extenso y modesto de los tres canales principales, pero es el mas acogedor, pues aunque en sus orillas no hay residencias suntuosas como en el Herengracht, y otros canales del centro, sino antiguos talleres, almacenes y el antiguo barrio obrero de Jordaan, tiene un ambiente especial.
                                                       

En sus orillas se encuentran algunos de los monumentos mas atractivos de Amsterdam, como la Westerkwerk y la Casa de Ana Frank.

La Westerkerk, cuya torre vemos en la foto de arriba, inaugurada en 1.631, fue la iglesia protestante mas grande del mundo, en aquellos tiempos. El arquitecto Hendrik de Keiser la proyecto en estilo renacentista holandés, construida en ladrillo y piedra, con abundantes ventanales que le proporcionan una buena iluminación natural.
                                                                             

La torre, de 85 m de altura, es la mas alta de la ciudad y está rematada con la corona imperial que Maximiliano de Austria dono a Amsterdam en 1.489, como regalo por el apoyo constante de esta ciudad a su persona.

El interior es  extrordinariamente  sobrio; me llamo la  atención no encontrar  ningún símbolo cristiano, ni siquiera una cruz, en todo el recinto. El único elemento religioso era una biblia, encima de lo que podía recordar a un púlpito. Cosas de la Iglesia Reformada Holandesa, pensé...

En ella destaca el soberbio órgano, que tardo unos años en instalarse, después de la inauguración de la iglesia, por la polémica que se suscito entre los puritanos sobre si seria conforme a su culto tener un instrumento tan lujoso. Finalmente triunfo la musica.
                                                                                   

Aunque no se conoce el lugar exacto, se sabe que en esta iglesia fue enterrado el gran pintor Rembrandt, a su muerte, en el año 1.669; también está en la iglesia la tumba de su hijo Titus.

Uno de los grandes acontecimientos, relativamente reciente, acontecido en esta iglesia, fue la boda de la entonces princesa heredera de los Países Bajos,  Beatriz, con el aristócrata  alemán Claus von  Amsberg, en 1.966

En la esquina enfrente de la iglesia, se encuentra la casa de Ana Frank, uno de los lugares mas visitados de Amsterdam.
                                                                     

Esta niña judía, de una familia alemana que había emigrado a Amsterdam en 1.933, tras la subida de Hitler al poder, tuvo que refugiarse en lo que Ana llamo "Anexo secreto" en 1.942, al aumentar la persecución nazi a los judíos, después de la invasión de Alemania a los Países Bajos, en 1.940.

El padre de la familia, Otto Frank había trasladado su empresa de especias a la casa número 263 de Prinsengracht, donde dos años mas tarde, en un refugio preparado y disimulado detrás de un armario, se oculto la familia de cuatro miembros, a la que luego se unieron otras cuatro personas, ocho en total, en un espacio de 500 m2. Varios amigos y empleados ayudaron, con alimentos y otros artículos necesarios, y con crecientes dificultades, según avanzaba el tiempo, a la supervivencia de los refugiados.

A lo largo de los dos años que duro la reclusión, la pequeña Ana escribió un diario, utilizando un cuadernillo que le había regalado su padre, en que cuenta su vida en el escondrijo, sus sentimientos, creencias, ambiciones y relaciones con los demás habitantes del mismo, haciéndose visible como va madurando en esas duras condiciones.

Después de esos dos años, la Gestapo asalto el refugio, con la pista proporcionada por un delator que nunca ha sido identificado, y detuvo a todos los ocupantes, momento en el que cesa el diario.

Dos de los amigos que habían ayudado a los Frank y demás refugiados, encontraron y guardaron el diario de Ana y otros escritos suyos, que estaban desparramados por el suelo

Ana y su familia fueron deportados al campo de concentración de Auschwitz primero, y de Bergen-Belsen al poco tiempo, donde Ana murió de tifus en marzo de 1.945, poco antes de la liberación del campo por los aliados.

De los ocho ocupantes del refugio solamente sobrevivio el padre de Ana, Otto Frank.

Al acabar la guerra y después de leer el diario y tratando de cumplir el deseo de Ana de convertirse en escritora, decidió publicarlo, lo que consiguió en 1.947.

Desde entonces ha sido reeditado numerosas veces y traducido a muchas lenguas, causando un enorme interés, que sigue vivo.

Considerado uno de los mayores y mejores testimonios de la persecución nazi a los judíos, así como de las vivencias, sueños y pensamientos de una adolescente, hace que el lugar donde sucedieron los hechos narrados, sea visitado por alrededor de un millón de personas cada año.

Pudimos comprobar la atracción que ejerce hasta el día de hoy, contemplando una gran cola para entrar; nos conformamos con la vista exterior de la casa, impedida por la construcción de las paredes del museo y observando la pequeña estatua que esta cerca.


Teníamos que volver hacia el hotel y lo hicimos por otro de los canales, el Herengracht, bordeado de casas suntuosas, con un teatro y un museo entre ellas.


Después  de  caminar un buen  rato  llegamos a  la Plaza Rembrandt (Rembrandtplein), a la que da la otra parte de nuestro hotel.

La plaza, una de las mas  antiguas de Amsterdam, fue construida  en 1.668, aprovechando  los  restos del antiguo puerto, y era conocida  como Bottermark, mercado  de la mantequilla, por desarrollarse en  ella  el  mercado  de  productos lácteos.

Preside  la plaza una escultura, de hierro fundido y dorado, del  gran  pintor Rembrandt van Rijn, uno de  los hijos mas famosos e importantes de Amsterdam, levantada  en  1.876.

Desde 2.006, para commemorar  el  IV centenario  del  nacimiento de Rembrandt, al  pie de la estatua están colocadas  las esculturas, en  bronce, que representan a los 22 personajes de uno de los cuadros  mas conocidos del  pintor: La  ronda  de noche, que se puede  ver  en  el Rijksmuseum de la ciudad.
                                                                                     

Aunque hasta el s. XX la plaza se mantuvo igual que era cuando fue fundada en el  s. XVII, a partir del siglo pasado se convirtió en uno de los lugares mas animados de la ciudad, ya que  está rodeada de hoteles, bares, restaurantes, así como de pubs y clubes nocturnos, que atraen a gran cantidad  de jóvenes y no tan  jóvenes.

Tuvimos ocasión de ver la animación tomando algo, en una de sus terrazas

Habíamos llegado al hotel, del cual íbamos a salir en un momento rumbo a  Róterdam, para ver  la ciudad antes de llegar a nuestro destino en Bruselas.

Después de recorrer los casi 78 km entre Amsterdam y Róterdam, por el llano, verde y bonito campo holandés, lo que nos llevo mas o menos una hora, llegamos a esta ciudad.
                                                                               

Róterdam, conocida mundialmente, hasta hace poco, como el mayor puerto del mundo, hoy ocupa el segundo lugar, tras Sanghai, en China, es una gran ciudad de mas de 600.000 habitantes, y mas de dos millones si se considera su Área Metropolitana, situada en el estrategico punto de confluencia de los ríos Mosa y Rin, que ha marcado su devenir económico y ha hecho de ella un importantísimo nudo de comunicaciones entre Europa y el resto del mundo.

Es una ciudad moderna, con pocos vestigios de su pasado, ya que fue destruida por un bombardeo alemán de quince minutos, el 14 de mayo de 1.940, en el que murieron 800 personas y mas de 80.000 quedaron sin hogar.

El devastador bombardeo se considero un ejemplo de lo que podía pasar en otras ciudades holandesas, ya que los alemanes habían anunciado que seguirían los bombardeos con Utrech, por lo que los Países Bajos se rindieron, y todo el país fue ocupado.

La historia de Róterdam había comenzado en el s. XIII, cuando se construyo una presa sobre el río Rotte, del cual tomo el nombre, a cuyo alrededor se formo un asentamiento, dedicado a la pesca, seguido, posteriormente, de un mercado, y de la creación de un primer puerto.

Desde finales del s. XIII, Róterdam paso a poder de los condes de Holanda, En el s. XIV, el conde   Guillermo IV de Holanda concedió derechos municipales a Róterdam. Ya en este siglo se construyo un canal navegable, que proporciono conexión con grandes ciudades del norte y permitió el tráfico marítimo entre Holanda, Inglaterra y Alemania.

Aunque en el s. XV Róterdam tenia un reducido numero de habitantes, se decidió hacer un gran templo, que seria su catedral, la Iglesia de San Lorenzo, en estilo gótico tardío, que es la única estructura medieval que queda del pasado.

 Durante el bombardeo de 1.940, la iglesia quedo muy dañada, pero fue restaurada en su antiguo esplendor, por decisión del pueblo de Róterdam, en 1.952.

Durante los s. XVI y XVII el puerto se desarrollo grandemente, pero la ciudad no creció demasiado.

La gran expansión se produjo en el s. XIX;  a principios del siglo la comunicación de Róterdam con el Mar del Norte era muy mala, debido a los sedimentos depositados por el río Mosa.

 Se concibió entonces un ambicioso proyecto, que empezó a realizarse en 1.866 y acabo en 1.872, la construcción del enorme Nuevo Canal (Nieuwe Waterveig) para conducir los ríos Mosa y Rin  al mar.

Sin embargo hacia 1.960 el puerto se quedo pequeño, La solución consistió en convertir los humedales del delta. entre el puerto y la ciudad, en un complejo industrial enorme, llamado Europoort, término que se usa frecuentemente para designar al puerto de Róterdam, a lo largo del Nuevo Canal, y, desde 2.004 continúan los proyectos de ampliación del puerto, en el mismo canal.
                                                               

Hoy día Róterdam es una ciudad muy moderna con edificios de la mas vanguardista arquitectura,y plazas y espacios de último diseño.

Nosotros bajamos, al llegar, enfrente del Ayuntamiento de la ciudad, imponente edificio neorenacimiento,  uno de los tres edificos que sobrevivieron al bombardeo de 1.940. Fue construido entre 1.914 y 1.920 y tiene una gran cantidad de esculturas en su fachada, que reflejan su historia de ciudad portuaria.

A ambos lados de la entrada principal están esculpidos el portero y el fisco. Otra decena de esculturas representan diversas virtudes y valores.

Sobre la entrada principal está la Virgen de Róterdam,


y encima de ella la estatua, en bronce dorado del genio de la antorcha, mientras que la torre mas alta está coronada por la estatua dorada del ángel de la paz.

En 1.997 fue declarado Monumento Nacional, y en 2.004 fue restaurado, con lo cual podemos verlo en su color original de piedra arenisca.

Delante del Ayuntamiento está la Stadthuisplein, una zona de esparcimiento, con bares y cafeterías y  gran ambiente nocturno.

Desde el Ayuntamiento, recorriendo la primera calle comercial de Róterdam y una de las primeras de Europa, inaugurada en 1.953. la Lijnbaan, llegamos al Ouden Haven o Puerto Viejo,

El Puerto Viejo, está situado en el centro histórico de la ciudad;  fue construido en el s. XV y es un testimonio de la historia de Róterdam, como puerto marítimo y fluvial, desde entonces.
                                                                                     
                                                                       
Lo que vemos ahora es un pequeño canal, con algunas barcazas, y algún velero, una especie de museo en el agua, alrededor de la cual se ha formado una zona de ocio y entretenimiento, ya que está bien surtida de hoteles, cafeterías y restaurantes.

Al lado del canal se levanta una de las construcciones mas originales de Róterdam, las Casas Cúbicas; se trata de cuarenta casas diseñadas por el arquitecto Piet Bloom en 1.984, en la que cada casa representa un árbol, y el conjunto un bosque.

                                                                 
 Casi todas las casas están ocupadas, aunque siempre hay una preparada para mostrar al publico interesado, cómo se puede vivir en ellas. Aparentemente no parecen nada cómodas, pero no vimos el ejemplo propuesto.


Muy cerca del Puerto Viejo se halla la plaza que preside uno de los iconos de Róterdam, la  escultura de Ossip Zadkine, escultor de origen ruso, nacionalizado francés: "A la ciudad destruida", una figura de estilo cubista, vigorosa y expresiva, considerada como una de las obras maestras del s. XX, instalada en Róterdam en 1.960. que junto al Euromast, altísima torre multiusos, como homenaje a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, representan, al mismo tiempo, el resurgimiento de la ciudad.
                                                                                 

Poco mas nos quedaba que ver en Róterdam. Había estado muy bien pasear, aunque brevemente por esta dinámica ciudad

Volvimos a la zona del Ayuntamiento y en una de sus muchas cafeterías tomamos un tentempié.
Regresábamos a Bruselas para pasar allí la última noche de nuestro viaje.

Una vez llegados al hotel decidimos salir a cenar por el barrio del mismo, el que rodea la iglesia de Santa Catalina y tiene también ese nombre.

En esta zona, se pueden vislumbrar los antiguos canales, rellenados a finales del s. XIX, que dieron paso a los distintos bulevares que vertebran Bruselas. En lo que hoy es la plaza de Santa Catalina se desarrollaba antiguamente el mercado de pescado; como reminiscencia de ese mercado quedan varios restaurantes de la plaza especializados en servir pescado. y fritos del mar.


 Es una de las zonas mas exclusivas y tranquilas de la ciudad, con buen número de restaurantes agradables y animado ambiente nocturno.

La iglesia de Santa Catalina, construida en el s. XIX, se puede decir que es de estilo ecléctico, pues combina los estilos románico, gótico y renacimiento; de la antigua iglesia construida entre los s. XIV y XV y ampliada en el XVII, solo queda una bella torre barroca. Tanto la iglesia como la torre se ven necesitadas, en estos momentos de una restauración.
                                                                       

Al lado de la iglesia se encuentra la Torre Negra, resto de las murallas del s. XII, que esta empotrada en el Novotel, nuestro hotel en Bruselas, desde el interior del cual se puede, también, ver dicha Torre.
                                                                             

En la plaza hay una gran fuente-monumento, al lado del canal, dedicado al burgomaestre Anspach, construida en 1.897, y trasladada, desde su emplazamiento original, a esta plaza.
                                                                           

El burgomaestre Anspach, que también da nombre a uno de los mas importantes y céntricos bulevares de Bruselas, fue el iniciador de la gran renovación de la capital, entre 1.864 y 1.879.
                                               
Entramos en uno de los restaurante y nos despedimos de Bruselas, tomando uno de los platos mas típicos del momento, mejillones al vapor y patatas fritas, todo ello acompañado de una buena cerveza belga.
                                                                                
                                                                     

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