viernes, 15 de agosto de 2014

Dos joyas artquitectónicas: San Cebrian de Mazote. Monasterio de la Santa Espina

                                                                               

Dejamos Arévalo para regresar a casa con un soleado día, y con la intención de conocer otras dos joyas de la provincia de Valladolid que no está escasa de ellas, sino todo lo contrario. Dondequiera que se vaya en Castilla quedan monumentos de su lejano y glorioso pasado.

En primer lugar paramos en San Cebrián de Mazote, pequeño pueblo de no mas de 100 habitantes en la actualidad, pertenenciente al municipio de Castromonte, que posee una de las iglesias prerrománicas mas bellas de España, dedicada a San Cebrián, como el mismo pueblo, mártir cartagines del s. II d.C.

Al parecer hacia el año 900, durante el proceso de repoblación de estos territorios reconquistados a los musulmanes, monjes mozárabes procedentes de Córdoba, se ubicaron en San Cebrián, donde fundaron un monasterio.

 A este monasterio se refiere, sin duda, la mención "inter sanctun Cyprianum de Mozoth et Castromonte", que contiene el documento de la fundación del Monasterio de la Santa Espina, situado entre estos dos pueblos, que visitamos mas tarde, otorgado por Alfonso VII en 1.149.

Mas tarde el pueblo perteneció al Señorío de Dueñas, y a la poderosa familia de Meneses.

Merece la pena desviarse de la ruta para contemplar esta antigua y extraordinaria pequeña iglesia. Merece la pena desplazarse hasta allí.

 Ya la vista del exterior de la iglesia es magnifica.
                                                                   

Su estructura y apariencia recuerda los monumentos asturianos, pero la gran sorpresa surge en el interior, al contemplar sus tres naves sostenidas por arcos de herradura.
                                                                         

El templo data básicamente del s. X, con algunos añadidos en el exterior, como la espadaña. Tiene tres naves y triple ábside, con capilla central, y planta de arco de herradura.
                                                         

 Las columnas redondas que sostienen las naves son de distintos materiales y acabados, por lo que parecen algunas de ellas de procedencia, tal vez, romana, y visigótica.
                                                                   

La nave central es mas alta que las laterales con lo que permite una buena entrada de luz, que hace al templo luminoso.

Después de un buen rato de disfrutar de esta extraordinaria iglesia, nos dirigimos a otro monumento próximo y también digno de visitar y conocer, el Monasterio de la Santa Espina, en la localidad del mismo nombre, aunque de diferente época y diferentes proporciones.

El Monasterio de la Santa Espina se encuentra en el valle del río Bajoz, subafluente del Duero, en los Montes Torozos, una de las pocas ondulaciones del sur de Tierra de Campos
                                                                         


Había oído hablar a mi marido de este Monasterio, pues él estuvo en este lugar, en una reunión científica, y me había contado de lo extraordinario que es, y, por fin, iba a conocerlo.

Y en efecto es magnifico. Para entrar en el recinto, rodeado de una enorme muralla del s. XVI, hay una gran puerta monumental, con arco de medio punto, que no desmerece del conjunto, apropiada para él.
                                                                     

El Monasterio fue fundado en 1.147 por la infanta Sancha de Castilla y León, consejera y colaboradora política de su hermano Alfonso VII, el Emperador, para albergar una espina de la corona de Nuestro Señor, procedente del Monasterio de Saint-Denis, cercano a París, que le había donado el rey Luis VII de Francia.

La fundación del monasterio fue acompañada por llegada de los primeros monjes cistercienses, enviados por San Bernando de Claraval, reformador del Cister.

Los monjes cistercienses dejaron una profunda huella en el monasterio, evidente en la iglesia,
                                                               

claustro,
                                                                   

pasillos procesionales y Sala Capitular, que me recordaron mucho los del Monasterio de las Huelgas, en Burgos.

                                                                                   
Tanto la iglesia, como la sala capitular son del s. XII, tienen el caracteristico estilo del Cister, planta de cruz latina, tres naves con la central mas alta. En la capilla mayor se conjugan los estilo gótico y el renacentista, donde se encuentran varios sepulcros de las familias importantes de la zona, como los Meneses y los Alburquerque.
                                                                                     
                                                                                                                                                         
En las capillas laterales, destaca la capilla de la reliquia de la Santa Espina, diseñada en el s. XVII por Francisco de Pavés.                                                                       


Otras capillas importantes son la que contiene el panteón de los Vega, familia nobiliaria de Castilla y la Capilla de San Rafael, antigua capilla del Abad, en la que están enterrados don Rafael de Cabestany, ministro de Agricultura (1.951-57), fundador del poblado de San Rafael de la Santa Espina, dentro del Plan Nacional de Colonizacíón emprendido por el gobierno de la época, y protector del Centro de Capacitación Agraria instalado en el Monasterio, y su esposa doña Enriqueta Cantos-Figuerola.
                                                                           

Sin embargo, y como ha pasado en otros muchos monasterios, la construcción duro siglos y se encuentran en él diferentes estilos de varias épocas. Así la iglesia y el monasterio se comenzaron en el s. XII, la fachada de la hospedería es del s. XVI, mientras que la fachada de la iglesia y sus dos torres son del s. XVII

Al lado de la puerta monumental de entrada, un monolito recuerda el encuentro entre Felipe II y "Jeromin", su hermano bastardo don Juan de Austria, acaecido el 28 de septiembre de 1.559.

Recorrimos el monasterio en compañía de un hermano de la Salle, orden que tiene encomendada la enseñanza en el monasterio desde su fundación en 1.888.

Fue un año antes cuando doña Susana Montes y Bayón, marquesa viuda de Valderas, creo una Escuela pública para niños de familias con pocos recursos económicos, donde se impartía enseñanza primaria y posteriormente enseñanza agrícola.

Después de algunas vicisitudes la enseñanza agraria continua en el monasterio, siendo el Centro de Capacitación Agraria mas antiguo de España. Desde 1.975 se imparten en él ciclos de grado superior y de grado medio en agricultura e industria alimentaria, así como programas de cualificación profesional. Los alumnos viven en régimen de internado durante cinco días de la semana, pasando los fines de la misma en su casa.

El hermano de La Salle, excelente guía, nos hizo recorrer la, iglesia, las capillas laterales, la sacristía, claustro, sala capitular, pasillos, en fin todo el recinto, que merece la pena de visitar.

Seguidamente, después de estas dos muy interesantes visitas pusimos rumbo a casa.

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