lunes, 8 de septiembre de 2014

2º día en Fuerteventura Antigua, Betancuria, Pájara

                                                                           

La primera sorpresa del día, no muy agradable, la tuvimos al abrir las cortinas del balcón: llovía!!!. Sí, en está isla tan árida y seca también llueve, y nos toco en suerte ese meteoro, pues los chaparrones continuaron durante todo el día.

Sin dejarnos impresionar por ello emprendimos nuestro recorrido comenzando por una de las villas del interior, situada mas o menos, en el centro de la isla: Antigua.
                                                                       

Antigua, situada en la extensa llanura central de Fuerteventura, tiene cerca de 12.000 habitantes; a su municipio pertenece el núcleo turístico de Caleta de Fuste, que dista de ella unos 8 km. En esta localidad costera queda una de las torres de vigilancia, que tenían una función primordial de defensa, durante la larga época de la piratería.
                                                                       
                                                                   
Desde el punto de vista histórico, o en este caso prehistórico, fue una de las zonas mas habitadas de la isla antes de la conquista, como demuestran los restos arqueológicos encontrados en ella.

Antigua empieza a poblarse inmendiatamente después de la conquista, cuyos colonizadores y evangelizadores se mezclan con la población indígena, y ya en el s. XVIII es un importante caserío.

En 1.785 se convierte en parroquia independiente de Betancuria, a la que hasta entonces estaba unida,
después de diversas disputas a lo largo del tiempo, con la, entonces capital, por su aspiración de convertirse en la misma, título que consiguió solamente un año, de 1.833 a 1834, en que la capitalidad paso a la población costera de Puerto de Cabras, llamado hoy día Puerto del Rosario.

En el extenso valle donde se halla Antigua, había buenas tierras de cultivo, con producción de cereales que proveían al resto de la isla, y eran incluso, exportados; esto, y su posición en el centro de la isla, camino obligado de personas y mercancías entre Betancuria y la costa, le dieron cierta prosperidad.

Paseamos, pues, por Antigua disfrutando de ese ambiente particular de los pequeños pueblos y villas insulares, en los que el tiempo parece detenido.

Llegamos a la plaza principal donde se encuentra la iglesia de Nuestra Señora, principal monumento de la localidad, de gran sabor canario.


El templo fue construido entre los s.s. XVI y XIX, sufriendo a lo largo del tiempo ampliaciones y remodelaciones de la primitiva ermita, que fue su origen.
                                                                             

Los únicos paseantes de la la plaza eramos mi marido y yo, se respiraba, casi demasiada tranquilidad, pero con muy agradable sensación.

Nuestro siguiente destino fue la primera capital de la isla, Betancuria.

Antes de llegar al núcleo histórico, paramos en uno de los hitos fundacionales de Betancuria, las ruinas del convento franciscano de San Buenaventura, creado tras la conquista, que puedo decir que me emocionaron, por ser uno de los monumentos mas antiguos del archipiélago.

El convento levantado en 1.423, por monjes franciscanos, cuya orden empezaba siempre la evangelización, tras la conquista, y que después de diversas tranformaciones en su arquitectura, funciono como convento hasta 1.835, cuando la desamortización de Mendizabal, es hoy día una ruina, aunque el entorno parecía cuidado, y así lo espero, de un lugar tan histórico.
                                                                               

En el mismo entorno está la también histórica ermita de San Diego, tan linda y canaria, levantada segun la tradición, en el lugar de una cueva donde se retiraba a orar san Diego de Alcalá, durante su estancia en la isla entre 1.441 y 1.449.

La edificación que hoy se conserva fue levantada en la segunda mitad el s. XVII, despues de la incursión berberisca, de 1.593, que asolo e incendio los principales edificios de Betancuria.

La cueva donde oraba san Diego está en la cabecera de la nave del evangelio.
                                                                     
                                                                       
Betancuria que cuenta actualmente con algo mas de 800 habitantes, está situada en un fertil valle, al amparo del macizo de Betancuria, de 724 m de altitud, una de las mayores elevaciones de la isla,
                                                                         

Casas y casonas forman el mayor y mas antiguo conjunto histórico de la isla, e incluso podíamos decir del archipiélago, ya que fue fundada por Juan de Bethancourt, que le dio nombre y Gadifer de la Salle, conquistadores de la isla, en 1.404.

En 1.405 paso a la corona de Castilla, ya que los señores normandos estaban al servicio del rey Enrique III, y desde entonces hasta 1.833 en que la capitalidad paso por un año a Antigua, fue cabeza del Señorío de Fuerteventura.

Hoy día ofrece un sugestivo aspecto, con sus casas enjalbegadas, en las que hay que fijarse detenidamente, pues aun conservan en puertas y ventanas rasgos góticos y renacentistas, detalles arquitectónicos que aparecen aquí y allá, y que decoran las viviendas, también adornadas de bonitos geranios.

Es otro de esos lugares mágicos, detenidos en el tiempo.
                                                                             

Su principal monumento es la parroquia matriz de Nuestra Señora de la Concepción, también llamada Santa María de Betancuria, situado en la plaza de la Concepción; sus orígenes datan de 1.410, cuando Juan de Bethancourt mando construir el templo en estilo gótico francés, para sustituir una pequeña ermita levantada en tiempos de la conquista, donde se veneraba la imagen de la Virgen María, traída por los conquistadores

Esta primera iglesia fue destruida por las hordas del pirata berberisco Jabán Arraez, como el resto de la villa, durante su ataque de 1.593, y fue reconstruida en 1.691.

Tanto la plaza como la iglesia, están envueltas en una deliciosa tranquilidad, como se siente en esos pueblos interiores bien conservados y cuidados.
                                                                               

Mientras paseábamos por Betancuria, nos cayó encima unos de los chaparrones del lluvioso día.

Seguimos nuestra excursión hacia Pájara, villa del centro de la isla, y el  mayor municipio de la misma, con importantes núcleos turísticos como Morro Jable, Costa Calma y Solana Matorral, que tiene la mayor extensión de playas del archipiélago, entre las que destacan las de Sotavento, Cofete, y Morro Jable, por citar algunas de sus maravillosas playas.

Pero nosotros solo queríamos conocer el primitivo pueblo de Pájara, donde, por cierto, seguía lloviendo.

Pájara, en la actualidad próspero municipio, de cerca de 21.000 habitantes, fue desde el punto de vista histórico el resultado de múltiples segregaciones e incorporaciones territoriales entre los s.s. XV a XIX, de los cuales se tiene poca o ninguna información, pues los archivos fueron destruidos durante los numerosos ataques de piratas y corsarios, que asolaron e incendiaron los pueblos de Fuerteventura, entre los cuales Pájara, durante casi trescientos años.
                                                                             

De tal manera que lo absolutamente cierto es que se constituyo en ayuntamiento independiente en 1.834, creado tras la abolición del regimen señorial.

Se sabe igualmente que en el siglo anterior, en 1.711 su parroquia, dedicada a Nuestra Señora de Regla, se segrega y se hace independiente de la Parroquia Matriz de Betancuria, debido a la protección, desde finales del s. XVII de la poderosa familia, originaria de Pájara, de los Sanchez Umpierrez , los "Coroneles", que tuvieron gran poder en la isla.

El edificio mas importante de Pájara es sin duda, la iglesia de la Virgen de Regla. Erigida como ermita, a principios del s. XVII, fue ampliada, cuando se produjo su segregación de la Parroquia Matriz de Betancuria en 1.711.

                                                                         
Lo mas llamativo del templo es su extraordinaria portada, paradigma de la arquitectura canaria. Está fabricada con piezas separadas de piedra rojiza, con numerosos elementos decorativos, como figuras geometricas, serpientes, soles, luna, cabezas humanas, etc., que han dado pábulo a interpretaciones arriesgadas, en las que los expertos en arte no se ponen de acuerdo.
                                                                     

En todo caso es muy bonita y sorprendente.

En los alrededores de la iglesia parroquial podemos ver, en Pájara, varios ejemplos de los molinos que se usaron en otras épocas
                                                                           

Era la hora de comer y ademas seguia lloviendo, por lo que nos refugiamos en uno de los restaurantes, ubicado en una casa canaria, donde su dueño, griego afincado en Pájara desde hacia años, nos puso un plato con diversos quesos majoreros, nombre para los naturales y los productos de la isla, verdaderamente excelentes, que con alguna otra cosa y unas cervezas, nos sirvio de almuerzo.

Tanto el restaurante como sus proximidades, tenian un gran sabor isleño.

                                                                             

El día había sido provechoso en recorrido y conocimientos, de la parte mas histórica de la isla de Fuerteventura. 

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