jueves, 15 de marzo de 2018

Grecia 2º día Delfos


Después de desayunar y de decir adiós a Arachova, recorrimos los 36 km que hay entre este lugar y Delfos, uno de los yacimientos arqueológicos mas relevantes del mundo, motivo por el que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1.987.

Delfos, situada en la región de Fócida, estaba considerado el lugar religioso mas importante del mundo helénico.
                                                               
Los restos del santuario de Delfos se encuentran en una meseta, en la ladera sur del mítico Monte Parnaso, en el valle del río Pleistos, tapizado de olivos y cipreses, a 10 km de la costa norte del golfo de Corinto, con espectaculares vistas del valle y del mar.

En la antigua Grecia atraía casi tanta gente como ahora, peregrinos que recorrían el país e incluso de fuera de Grecia, en busca del oráculo, pronunciado por Pitia, la sacerdotisa de Apolo que entre vapores y el uso de drogas, llegaba al trance, y emitía mensajes incomprensibles sobre el futuro, que eran descifrados por los sacerdotes de Apolo.

La antigua Delfos estaba situada entre dos imponentes  picos, las Rocas Phaedriades,

                                                                                   
de las cuales emana la fuente Castalia, donde los peregrinos paraban para lavarse y descansar, donde los sacerdotes hacían lo mismo antes comenzar  la ceremonia,
                                                                                       


                                                                       

lugar privilegiado para el oráculo, pues su localización y elementos geológicos invitan al misterio divino y a sacralizar la naturaleza.
                         
No es de extrañar que el geógrafo griego Estrabón (64 a.C.-24 d.C.) calificara el paraje donde se asienta Delfos como un teatro, donde los mas importantes acontecimientos del mundo antiguo fueron representados, reflejados o alterados.                                                                             
                                                                                   
Según la mitología clásica Delfos era el centro del universo, puesto que en este lugar se encontraron las dos águilas, enviadas por Zeus, para descubrir el ombligo del mundo, el omphalos.
                                                                      

La mitología cuenta que el santuario de Apolo fue construido por los cretenses, que llegaron al puerto de Kirrha dirigidos por Apolo en forma de delfín, de ahí un posible origen del nombre de Delfos.

Este sacro lugar estaba custodiado por la serpiente Pitón, a la que Apolo dio muerte.

Apolo mato a la serpiente Pitón para apoderarse de su sabiduría, y presidir el oráculo; después de darle muerte guardo sus cenizas en un sarcófago y fundo en su honor los Juegos Píticos: desde entonces comenzo a celebrarse el oráculo el día 7 de cada mes, como homenaje al dios

El santuario era administrado por la Liga Anfictiónica, asociación de las doce tribus de Tesalia y Esterea, centro sur de Grecia, que alcanzo un gran poder político y religioso en toda Grecia.

En los s.s. V y IV a.C tuvieron lugar dos guerras por el control del lugar. En el s. III a.C. fue conquistado por los etolios, desde 290 a.C., que lo mantuvieron hasta la conquista romana en 191 a.C.

Entre los emperadores romanos que consultaron el oráculo destaca Adriano, (76-148), gran amante de la civilización helénica, que se ocupo de restaurar Delfos.

Su decadencia llego con la abolición del oráculo por el emperador Teodosio I el Grande (347-395), y la destrucción del recinto sacro por los bárbaros en 394.

Una vez implantado en todo el imperio romano el cristianismo, Delfos fue sede episcopal. pero entre los s.s.VI y VII, el lugar fue abandonado definitivamente, después de un terremoto, en 373.

Uno de los acontecimientos importantes que se desarrollaban en Delfos eran los Juegos Píticos, uno de los cuatro juegos panhelénicos, -los otros eran los Juegos Olímpicos, los Nemeos y los Ístmicos-, durante los cuales había una tregua de los diversos conflictos guerreros entre las ciudades griegas, guerras que ocuparon gran parte de su historia.

Como los otros grandes Juegos, tenían carácter fúnebre, en el caso de los Píticos para commemorar la muerte por Apolo de la serpiente Pitón, que, por encargo de Hera, se encargaba de exterminar, tanto a las personas como a los animales, que se acercaban a las proximidades del oráculo.

Los Juegos Píticos perduraron hasta el s. IV de la era cristiana, en que fueron abolidos, al considerarlos una costumbre pagana.

Los Juegos duraban entre 6 a 8 días, dos mas que los otros juegos, ya que había también un certamen musical.

Los tres primeros días eran dedicados a los sacrificios y las procesiones de toros destinados a la hecatombe, que los sacerdotes de Apolo ofrecían al dios.
                                                             
 El cuarto día se desarrollaban los concursos musicales, concurso de poesía, representaciones teatrales y espectáculos de danza.

El quinto día se celebraban las competiciones deportivas, carrera larga,
                                                                                     

carrera doble, pancracio, una combinación de boxeo griego antiguo, lucha y sumisiones, que se puede considerar un precedente de las artes marciales mixtas modernas.
                                                                             

El sexto y a veces el séptimo día se  dedicaban a los concurso hípicos, carreras de caballos, con cuatro caballos, cuadrigas, o con dos caballos, bigas

                                                                 
Los vencedores recibían una corona de laurel, el árbol de Apolo; encargaban a los mejores poetas del momento odas y ditirambos, temas deportivos que eran una gran fuente de inspiración para los mismos.

Los Jugos Píticos se celebraban cada cuatro años y al igual que los Juegos Olímpicos eran el modelo para organizar competiciones isopíticas en otros lugares.

Durante los dos primeros siglos del imperio romano los Juegos Píticos estuvieron en pleno auge. Después fue decreciendo su importancia, hasta desaparecer en el s. IV.

Bien, pues una vez introducidos en la importancia, y un poco en la historia de este mítico lugar, Delfos, caminemos por él.

El bus nos dejo al lado de la fuente Castalia como hemos visto, y empezamos nuestra visita al Delfos arqueológico.

Desde arriba y al lado de la carretera, por donde discurríamos, vimos la pista de los atletas, que entrenaban y competían totalmente desnudos.
                                               

Hay que saber que la piedra utilizada para la construcción en Delfos ha sufrido con el paso del tiempo y por eso la mayoría de los elementos arquitectónicos muestran un gran deterioro, pero a pesar de su degradado estado aun permiten ver la grandeza que el lugar alcanzo durante su largo esplendor.

Encontramos en primer lugar el ágora romana, en la cual se desarrollaba, entre otras cosas, un mercado de objetos religiosos. Adornada, en los tiempos de esplendor de Delfos, con muchas estatuas.

                             

Desde el ágora sale la Vía Sacra, la calle principal de los edificios que formaban el conjunto de Delfos; y que mediante un camino serpenteante, de unos 400 m  llega hasta el templo de Apolo.

La calzada por la que ascendimos tiene una pronunciada pendiente y esta flanqueada a ambos lados por estatuas, monumentos votivos y por los pequeños templetes de los tesoros, mandados edificar por las ciudades griegas para custodiar las ofrendas, oro y ricas y valiosas joyas  de sus habitantes, que con estas manifestaciones de riqueza y poder, querían demostrar su veneración y agradecimiento al dios; testimonios de la individualidad, la rivalidad y división de los antiguos griegos.
                                                                             

Uno de los edificios mejor conservados, gracias a la restauración que se efectuo entre 1.903 y 1.906, es el Tesoro de los atenienses, que fue ofrecido al Santuario de Delfos, en el s. V a.C., por los ciudadanos de Atenas, costeado con la décima parte del botín conseguido en la batalla de Maratón, en la que los griegos derrotaron a los persas. 

El pequeño templo de orden dórico, construido con mármol de Paros, consta de una naos y un pronaos
                                                              

Otro de los sobresalientes edificios es el Tesoro de los siphnios, construido en época arcaica, s. VI a.C., por los habitantes de Siphnos, pequeña isla griega del archipiélago de las Cícladas, en el mar Egeo, muy rica en la Antigüedad, gracias a sus minas de oro y plata. Cada año los siphnios depositaban la décima parte de sus riquezas en el Santuario de Delfos, hasta que las minas se agotaron y la isla cayó en la decadencia y pobreza.

El Tesoro de Siphnos era el mas suntuoso de Delfos, de estilo jónico construido enteramente con mármol de Paros, tenía en el frente dos cariátides en vez de columnas y estaba adornado con dos frontones y un largo friso con representacion mitológicas.
                                                               

                                                    Reconstrucción del Tesoro de Siphnos

Los restos del Tesoro de Sihnos, obtenidos de las excavaciones arqueológicas, se encuentra en el Museo de Delfos.  

Tras ascender por la Vía Sacra, toda llena de restos de monumentos, llegamos al Templo de Apolo, que se alza en el centro del Temenos, o recinto sagrado, delante del cual se encuentra el altar de los sacrificios. 
                                                                                                                                                               
      


                                           
 El templo de Apolo se ubica sobre una plataforma tan alta, que necesitaba de una rampa de acceso desde el lado este.
                                                                                  

Los restos que contemplamos hoy día corresponden al último templo, construido entre 370-330 a.C., que sustituyo a los templos anteriores de los s. VI y V a.C

Solo quedan los cimientos y seis columnas dóricas de piedra caliza.
                                                                                
                                                                                    
En el pronaos del templo estaban grabadas las sentencias de los Siete Sabios de Grecia, entre las cuales:
                
 "Conocete a ti mismo" de Quilón, el Lacedemonio.
                
"Nada en demasía" de Solón, el Ateniense.

Completaban el recinto sagrado el Estadio, donde se desarrollaban las competiciones deportivas durante los Juegos Píticos, que pasamos de largo, pues no nos fue señalado por la guía, y el Teatro, desde el cual hay una magnifica vista de todo el santuario y del valle de Kirrha, con un precioso paisaje lleno de olivos.

El Teatro de Delfos es de los mejor conservados de toda Grecia.
                                                             
Fue construido en el s. IV a.C. aprovechando el desnivel de la montaña y tenia una capacidad para 5.000 espectadores.
                                                                      

El Teatro es uno de los sitios mas espectaculares del Santuario, ya que se han conservado la mayoría de las gradas, así como la orchestra, espacio central donde se colocaba el coro, entre las gradas y la scaena, donde se desarrollaba la representación teatral.

 Sufrió posteriores restauraciones en el año 159 a.C y durante el periodo romano, en que el escenario fue adornado con bajorelieves que contaban los trabajos de Hércules, hoy día en el Museo de Delfos.
                                                                            
Cada cuatro años, desde su institución en 585 a.C.,. se celebraban en el teatro competiciones líricas, dramáticas y musicales, incluidas también en los Juegos Piticos.

Acabamos todo este emocionante recorrido visitando el impresionante Museo de Delfos 
                                                                          
                                                         
El Museo Arqueológico de Delfos es uno de los principales y mas visitados museos de Grecia. Fue fundado en 1.903, por el banquero y filántropo griego Andreas Syngros, para recibir los hallazgos de las excavaciones, iniciadas por arqueólogos franceses en 1.892.

Remodelado en varias ocasiones, en él se encuentran los restos móviles del santuario de Delfos, que van desde la prehistoria hasta la Edad Antigua tardía. 

Una primera ampliación se hizo entre los años 1.935-36. La siguiente fue hecha en 1.958, para alojar los nuevos hallazgos, siempre crecientes.

Tanto la reorganización, como la última ampliación se completaron en 1.999.

Los componentes de la colección están organizados cronológicamente en diecinueve salas, que van desde los orígenes del santuario, antes de la implantación del culto a Apolo, hasta su decadencia, con retratos de los emperadores romanos y elementos arquitectónicos y votivos con símbolos cristianos.  

Aquí van algunos de los tesoros que pudimos admirar:

Sala III: Periodo arcaico inicial
                                                                    
                                                                                                
Dos kuroi (varón joven) que representan a Cleobis y Butón, realizadas por el escultor Polimedes de Argos, conforme a la inscripción de la base, por encargo de la ciudad de Argos, para el Santuario de Delfos, 600 a.C.

Sala V: El tesoro de Siphnos
                                                                                   

Exhibe entre otros elementos la Esfinge de Naxos, 565-560 a.C., procedente del Tesoro de la ciudad de Siphnos, como ofrenda al Templo de Apolo en Delfos.

                                                                            
                                                     
Decoración de la capilla del Tesoro de Siphnos, frisos, metopas, incripciones y acroterio, representando las amazonas a caballo.

Sala XI. Periodos clásico y helenístico
                                                             

 Gran columna con figuras femeninas danzando


                                                                          Omphalos
                                                                           
Sala XII. 

Período helenístico y romano

                                                                                    
                                           
                                                             Estatua de Antinoo
Escultura de Antinoo, joven de gran belleza, favorito del emperador Adriano, realizada en mármol de Paros entre 130 y 138.

Tras su muerte fue deificado y se le rindió culto 

Sala XIII. El Auriga

Esta sala está dedicada exclusivamente a uno de los principales tesoros del museo: el Auriga


La estatua de tamaño natural, es una de las escasas esculturas realizadas en bronce que se conservan del mundo griego. Se esculpió en el año 474 a.C. para commemorar la victoria del tirano de Gela (Sicilia) Polizalo, en la carrera de cuadrigas de los Juegos Píticos.

Otros interesantes objetos del Museo de Delfos son las esculturas de época arcaica, llamadas  crisalefantinas, que designa un tipo de escultura realizada en oro y marfil, como estas que representan Apolo y su hermana Artemisa 
                                                                  

O este exquisito plato, que representa al dios Apolo sentado, tocando su lira
                                                                             

Pasamos un excelente rato recorriendo el museo con todas sus maravillas y salimos de Delfos bien surtidos de arte, de historia, con la sensación de haber conocido algo del antiguo espíritu griego, nuestro origen.

Había llegado la hora de comer, tarea que hicimos en un restaurante cercano a la actual ciudad de Delfos, que no llegamos a pisar, una aproximación a la cocina griega, que estuvo lejos de la excelencia.
                                                                              
  

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