miércoles, 25 de abril de 2012

Aguacates rellenos de salmón

Este es un plato muy simple, rápido y nutritivo, con el aliciente de la vitamina E, propia del aguacate, y de su exquisito sabor.

Pueden servir de primer plato, o para una cena ligera.

Ingredientes

  • 2 aguacates
  • 2 lonchas de salmón ahumado
  • 2 cucharadas de mahonesa
  • escarola

Elaboración

Cortar los aguacates por la mitad.
Quitarles el hueso.

Vaciarlos con una cuchara.
Picar su carne.
Picar el salmón, reservando una loncha para la decoración.
Mezclarlo todo.
Añadir la mahonesa.
Rellenar los aguacates con la mezcla.

Decorar con la loncha de salmón reservada.
Colocar la escarola en una fuente.
Poner encima los aguacates rellenos.
Servir.

jueves, 19 de abril de 2012

Sevilla. La Maestranza. El barrio de Santa Cruz. La Catedral. El Parque de María Luisa

Este día tocaba un plato fuerte: Sevilla, uno de los lugares mas emblemáticos y apreciados de España.

He estado anteriormente varias veces en Sevilla a lo largo de los años, e incluso tuve la suerte de visitar la Exposición Universal de 1.992, y siempre me ha encantado. Hay en ella, tanto que ver, tanto para admirar y recrearse en ello, que, para un día, hay que seleccionar. En esta ocasión visitamos los lugares que cito en el encabezamiento.

Sevilla tiene un inmenso patrimonio histórico y monumental, además de espacios escénicos y culturales, que la convierten en deseada meta turística, tanto nacional como internacional.

Ocupa el cuarto lugar del país por población, con mas de 700.000 habitantes; su casco antiguo es el mas extenso de España y uno de los tres mas grandes del continente europeo, con Venecia y Génova.

Tiene el único puerto fluvial de España, ya que el río Guadalquivir, que la atraviesa, es navegable los 80 km que van, desde su desembocadura en Sanlucar de Barrameda, hasta Sevilla.

Las dos Exposiciones Universales que ha albergado, han contribuido a su desarrollo e infraestructuras. La primera, la Exposición Iberoamericana de 1.929, sirvió para un gran desarrollo urbanístico y la Exposición Universal de 1.992 tuvo como legado una importante mejora en las comunicaciones terrestres y aéreas.

Antes de pasear por ella, echemos un vistazo a vuela pluma, sobre la ciudad.

Ha sido tierra de variadas culturas, ya que se han sucedido tartesios, romanos, visigodos, y árabes, hasta la reconquista cristiana, que la convirtió en española, que han dejado importantes monumentos y vestigios en ella.

El nombre de la ciudad tiene su origen en la palabra indigena Spal, "tierra baja", que los romanos latinizaron como Hispalis y los invasores musulmanes transformaron en Isbiliya, y de ahí Sevilla.

Después de la invasión musulmana de 711, fue recuperada por el rey Fernando III, el Santo en 1.248.

Tras el Descubrimiento de América en 1.492, Sevilla se convirtió en el centro económico del Imperio Español. Desde la Casa de Contratación, fundada por los Reyes Católicos, se dirigían y contrataban los viajes, se controlaban las riquezas que venían de América y se regulaban las relaciones con el Nuevo Mundo.

Después de un gran desarrollo urbanístico, en el cual se construyeron muchos de sus edificios históricos, y de su destacado papel en el Siglo de Oro español, de las letras y las artes, durante el s. XVIII entro en decadencia por diversos factores, entre los cuales la perdida de la navegación por el Guadalquivir, por sus sedimentos, fue muy importante, y le hizo perder el monopolio comercial, que se traslado a Cádiz.

Su recuperación de inicio en la segunda mitad del s. XIX, con la llegada del ferrocarril, y posteriormente con el impulso de sus dos Exposiciones Universales.

Hoy día es una dinámica ciudad de servicios, comercial y turística. Una autentica joya para visitar y disfrutar.

Como ya he indicado, teníamos un recorrido apropiado a las horas que íbamos a permanecer en ella.

La primera parada fue en la Plaza de Toros, que yo no conocía, pues no se me había ocurrido nunca visitarla, y por cierto que vale la pena.

La Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, su nombre completo, es de las mas antiguas plazas de toros de España, la primera de forma circular, ovalada en este caso, considerada la mas importante y con mayor tradición taurina, y apodada, por ello, popularmente, como la "Catedral del Toreo".

Construida en el s. XVIII, es de estilo barroco, una de las plazas de toros mas bellas de España, con un magnífico palco, y tengo que decir que muy bien cuidada y mantenida.

Su capacidad es de 13.000 asistentes y por las cifras que nos dieron, es un espectáculo bastante costoso en todo el coso, pero con gran diferencia entre lo que se paga por las entradas a la sombra o al sol; con el clima de Sevilla parece mentira que la gente aguante a pleno sol... pero la afición es la afición y no se escatiman esfuerzos, y sufrimientos.

Me pareció espectacular, aunque mi conocimiento de plazas y toros es practicamente nula, porque el arte taurino no entra en mis gustos.

La plaza es propiedad de la Corporación Nobiliaria de la Real Maestranza de Caballería, que le da nombre, que tiene entre sus actividades el fomento del arte ecuestre y el apoyo a la tauromaquia, además del mecenazgo cultural y artístico.

Después de contemplar el bonito Coso, pasamos al Museo Taurino establecido desde 1.989 por deseo de la Corporación propietaria, que muestra la historia de la Fiesta Nacional, con pinturas, carteles, fotos, azulejos, recuerdos y cuadros de las grandes figuras del toreo, repartidos en varias salas, con contenidos que van desde el siglo XVIII hasta nuestros días, y es cómodo e interesante de ver.

Pasamos atravesando la Plaza de los Canónigos, al centro de la ciudad y al Barrio de Santa Cruz.

Es esta plaza muy bonita, mas que plaza patio, con mucho sabor; es que en Sevilla los rincones son ya, obras de arte.

Llegamos al Barrio de Santa Cruz, uno de los mas famosos de la ciudad, lleno de casas encaladas, algunas señoriales, palacios, patios repletos de flores, y leyendas, recuerdos, encanto y belleza.

El barrio ocupa la antigua judería, y hoy día luce totalmente restaurado.

Es un laberinto de estrechas calles, para librarse del abrasador sol del verano sevillano, creando corrientes de aire fresco, que terminan en preciosas plazas y placitas, como la Plaza de los Venerables, que toma su nombre del Hospital de los Venerabes Sacerdotes, edificio barroco del s. XVII, que sirvió de residencia de sacerdotes; hoy es sede del Centro Velazquez, dedicado al pintor Velazquez, uno de los sevillanos mas ilustres que ha dado la ciudad.

Según la leyenda, en esta plaza nació Don Juan Tenorio, otro sevillano famoso, inmortalizado en la literatura por Tirso de Molina, y José de Espronceda, y en la música por, nada menos que Mozart, en su famosa ópera.

Pasamos también por la Plaza de Santa Cruz, con la cruz de cerrajería del s. XVII que ocupa el centro, donde estuvo la parroquia de Santa Cruz, que le dio nombre al barrio, derribada en 1.811, por los franceses, durante la invasión de Napoleón.

¿Que lugar de España no tiene "muestras" de las fechorías perpretadas por el invasor ejercito francés de Napoleón?

En el Callejón del Agua vivió el escritor estadounidense Washington Irving, embajador de su país y gran hispanista, que residió muchos años en España. Una placa realizada por el pintor y escultor Mariano Benlliure lo recuerda, en la casa que habito.

Plazas, palacios, casonas, rincones, se suceden en el barrio, que seria para estar mas de la media hora que nos concedieron. Por allí paseamos, disfrutando del ambiente de tanta belleza.

Al lado del barrio de Santa Cruz se encuentra la catedral, en una gran plaza donde también están los Reales Alcázares y el Archivo de Indias.

No he tenido ocasión de verlos por dentro, y esta vez tampoco los visitamos. Desde luego no es el único monumento que me falta por conocer en Sevilla, donde hay tantos, pero si que es de los importantes. Otra vez será.

En la plaza, al lado de la catedral, se eleva la torre de la Giralda, uno de los emblemas de Sevilla, campanario de la misma.

Destaca por su altura de 104 m, que la hace visible desde gran parte de la ciudad. Fue construida como almiar de la antigua mezquita, al cual se añadió el remate superior renacentista en el s. XVI, que adorna y estiliza su silueta.

Sepamos algo de la monumental catedral, antes de adentrarnos en ella.

La Catedral de Sevilla, Santa María de la Sede, es la iglesia gótica católica mas grande del mundo. Según la tradición, los canónigos reunidos en el cabildo catedralicio el 8 de julio de 1.401, se dijeron

"Hagamos una iglesia tan hermosa y tan grandiosa que los que la vieren labrada nos tomen por locos; tal y tan buena que no haya otra igual".

Las obras duraron mas de un siglo, hasta octubre de 1.506, que fue cuando se puso la última piedra, aunque no fue consagrada hasta un año después. El resultado fue un grandioso templo gótico de enormes dimensiones.

Las obras continuaron durante todo el s. XVI, en que se añadieron la Sacristía Mayor, la Sala Capitular, la Capilla Real, la Sacristía de los Cálices y la Capilla de los Alabastros, todas ya, en estilo renacentista.

Otros estilos como el barroco, el neoclásico y el académico, también aportaron diversos elementos, restauraciones y obras de mantenimiento, que continúan en nuestros días.

La Catedral de Sevilla, juntamente con el Real Alcázar, y el Archivo de Indias fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1.987, y Bien de Valor Universal Excepcional, en 2.010. Es el monumento mas visitado de Sevilla.

Diez pórticos permiten el acceso al interior; todos ellos son de estilo gótico, excepto la Puerta del Perdón, que no es propiamente un acceso al interior de la Catedral, sino al Patio de los Naranjos, desde el que se accede al interior de la iglesia.

Tiene un gran interés por ser una puerta de la antigua mezquita, levantada por los invasores musulmanes, que conserva un arco de herradura y unas magnificas puertas de madera revestidas de bronce, obra almohade del s. XII.

Al entrar por la Puerta del Perdón estamos en el Patio de los Naranjos, uno de los anexos mas importantes de la catedral, que como es habitual, ha sufrido varias modificaciones a lo largo de los siglos.

En el centro del patio hay una fuente, cuya taza superior es visigoda.

En el interior de la catedral se encuentran innumerables tesoros, tanto en la arquitectura, como en escultura, pintura y objetos religiosos.

Tiene unas maravillosas vidrieras antiguas.

La catedral tiene cinco naves, siendo la nave central y el crucero mas altas.

En la Capilla Mayor, situada en la nave central, cerrada con una imponente reja renacentista, está el Retablo Mayor, una de las mas destacadas obras del Arte Gótico, en el cual intervinieron los mejores artistas de la época.

Todo, en esta catedral es grandioso, como el Coro, flanqueado por sendos órganos a ambos lados,

con una sillería realizada en marquetería, para dar un colorido especial a su ornamentación.

Hay mas de dos docenas de capillas, que seria muy largo describir, algunas de ellas soberbias y con notables obras de arte, así como innumerables altares dedicados a muchos santos y advocaciones.

Solamente destacare la Capilla Real, donde están las tumbas del conquistador de Sevilla, el rey Fernando III, el Santo, y de su hijo y heredero Alfonso X, el Sabio.

Los restos de San Fernando se encuentran en una trabajada urna de plata, debajo del altar de la Virgen de los Reyes, a la cual profesaba gran devoción; tiene grabados cuatro epitafios, en castellano, latín, árabe y hebreo, que según la tradición compuso su hijo Alfonso X.

La urna que se considera la obra mas relevante de la orfebrería barroca sevillana, fue comenzada en 1.690 por el orfebre Juan Laureano de Pina. Por dificultades financieras, que la fueron retrasando, también participaron otros artistas, hasta que se concluyo en 1.719. Es una autentica joya.

Hay que destacar también las dos Sacristías, la Sala Capitular, y el Tesoro de la catedral, todos los cuales visitamos, pero...se necesitarían varios días para poder ver todo con tranquilidad, y darse cuenta de los muchos tesoros que alberga este gran monumento, casi sobrehumano.

La catedral, también ha servido para el eterno descanso de importantes personajes que allí están enterrados, como, entre otros, el cardenal Cisneros; pero la que me produjo mas impacto fue la tumba de Cristóbal Colón.

Aunque varias ciudades en el mundo se disputan, no solo el lugar de nacimiento del Descubridor, sino, también, el lugar de su última morada, el monumento es impresionante, y quiere uno creer que al menos albergara, como así parece, algún despojo del ilustre navegante.

Después de recorrer los pasillos, capillas y salas de la catedral, en el tiempo disponible, atravesamos el Patio de los Naranjos que es bellísimo, y fuimos muy deprisa hasta el embarcadero situado al lado de la Torre del Oro, para hacer un paseo por el río. El barco salia a una hora fijada, pero llegamos a tiempo.

Desde el barco, ya instalados en un banco adecuado, contemplamos la Torre del Oro, otra de las siluetas emblematicas de Sevilla.

La Torre del Oro fue construida entre 1.220 y 1.221, como torre de defensa, por el gobernador musulman de Sevilla; su nombre alude a su reflejo dorado en el río, que se debe a los elementos empleados en su construcción, mezcla de mortero de cal y paja prensada.

Fue muy afectada por el terromoto de Lisboa de 1.755, y estuvo a punto de ser demolida, pero el pueblo de Sevilla se opuso con energía, hasta que el proyecto fue abandonado y se cambio por una restauración.

Menos mal, pues hoy, despues de esa y otras restauraciones a lo largo de los siglos, podemos verla en todo su esplendor.

Desde 1.944 alberga un Museo Maritimo, que muestra diversos instrumentos antiguos de navegación, maquetas, documentos históricos, grabados, cartas naúticas, y exponentes de la relación de Sevilla con el Guadalquivir y con el mar.

Enfrente de la Torre del Oro, al otro lado del río, está el famoso Barrio de Triana, que también vimos desde el barco.

El paseo me gusto mucho, se me hizo corto, ya que no llega hasta los terrenos de la Cartuja, donde se celebro la Exposición Universal de 1.992, solo se ven a lo lejos. Aun asi se disfruta recorriendo un pequeño trozo del gran río.

La hora de comer habia llegado. Estuvimos en el mismo restaurante que ya conociamos del día de nuestra llegada; ubicado en unas antiguas bodegas, que seguramente estuvieron fuera de la ciudad, pero cuyos edificios, hoy dia dedicados a otras cosas que al vino, han quedado absorbidos en el desarrollo urbano. Nada que recordar de dicha comida; como todas las de las excursiones, son, casi, comida de supervivencia.

El autobus nos llevo a la última visita en Sevilla: el Parque de María Luisa.

Este jardín publico, es el parque mas famoso de la ciudad.

En su origen eran los jardines del Palacio de San Telmo, que pertenecia desde 1.849 a los Duques de Montpensier, y fueron donados por la duquesa viuda María Luisa Fernanda de Borbón, hermana de la reina Isabel II, en 1.897, a la ciudad de Sevilla.

Despues de la reforma efectuada en ellos por el ingeniero francés Forestier, conservador del Bosque de Boulogne, en Paris, que les dio un toque romántico, se inauguraron para uso público en 1.914. Posteriormente se añadieron la Plaza de España, y la Plaza de América, que constituyen uno de sus principales atractivos.

Repleto de multiples avenidas y glorietas, adornadas con esculturas y fuentes, tiene una gran variedad vegetal y gran cantidad de pájaros, como pavos reales, cisnes, patos y aves cantoras.

Una de las fuentes, de azulejos y decoración de ranas, me produjo un impacto evocador, pues me parecio igual a otra que hay en Santa Cruz de Tenerife, unida a mis recuerdos y vivencias.

Como ya he comentado, el parque fue la sede de la Exposición Iberoamericana de 1.929, uno de los acontecimientos importantes de principios del s. XX, para Sevilla.

La exposición fue gestada desde 1.909, durante veinte años, hasta su completa realización en 1.929. Entre sus objetivos estaba la reforma urbanística, el fomento del turismo, relanzar la fama de la ciudad, y mejorar las relaciones con los paises iberoamericanos.

La Exposición ocupo parte del Parque de María Luisa y calles, paseos y prados adyacentes.

El arquitecto encargado de la organización y urbanización fue Anibal Gónzalez; a él se deben las esplendidas Plaza de América y Plaza de España.

Por otro lado cada país se hizo cargo de su pabellón representativo.

La Plaza de España en el Parque de María Luisa es una de las representaciones mas logradas de la arquitectura regionalista, lo cual quiere decir que es un compendio de multiples influencias. Fue el proyecto mas emblemático de la Exposición Iberoamericana.

Es una plaza semielíptica de grandes dimensiones, cuya construcción en ladrillo visto, y amplia decoración en cerámica, hierro forjado, y marmol labrado le dan un aire renacentista.

Tiene un gran edificio central, flanqueado por dos torres. En el centro hay una gran fuente y un canal cruzado por donde se deslizan barquitas, que se pueden alquilar para un paseo.

En las paredes de la plaza hay una serie de bancos, cada uno dedicado a las cuarenta y ocho provincias españolas, colocadas en orden alfabético, en los que están representados su escudo, el mapa y algunos hechos históricos de la misma.

Despues de la Exposición, y en la utilización que se dio a cada edificio, el central, paso a ser sede de la Capitania General; hoy día alberga la subdelegación del gobierno.

La Plaza de España es magnífica y de una gran belleza.

Al llegar al parque habiamos pasado por muchos de los pabellones de la Exposicion Iberoamericana que la guía nos iba señalando. Pongo alguno de ellos para hacerse una idea.

Dimos un gran paseo por el interior del Parque, que nos encanto. Es otro sitio para dedicarle un día entero, pero sin embargo el tiempo de la visita se iba acabando, y llego la hora del regreso.

Nos quedaba una hora y media para llegar a nuestra base, en Matalascañas.

viernes, 13 de abril de 2012

Milhojas de fresa


Han llegado las fresas y tenemos que aprovechar la temporada, para beneficiarnos de su rico sabor y de los nutrientes que poseen.

Es una fruta rica en vitamina C y en antioxidantes.

Hoy os propongo esta receta, de buen sabor y buen aspecto.


Ingredientes


  • 215 g de masa de hojaldre.
  • 4 cucharadas soperas de mermelada de fresa, templada y colada.
  • 150 ml de rema pastelera
  • 100-150 g de fresas

Elaboración

Crema pastelera

Ingredientes


  • 1/2 l de leche
  • 3 yemas de huevo
  • 5 cucharadas soperas de azúcar
  • 3 cuchatadas soperas de maizena
  • 1 pellizco de azúcar vainillada

Elaboración

Poner a cocer en un cazo la leche con 3 cucharadas de azúcar.
Meclar, en un tazón las yemas y laas otras 2 cucharadas de azúcar, la maizena y el azúcar vainillado, sin dejar grumos.
Cuando la leche empieza a cocer se va vertiendo de poco en poco sobre la mezcla anterior.

Una vez todo disuelto y sin dejar de remover, llevar a ebullición lentamente, se nota que va espesando, hasta unos 5 minuots.


Elaboración del milhojas

Calentar el horno a 200ºC.
Si se utiliza hojaldre congelado, tenerlo ya descongelado.
Extender la masa con el rodillo formando un cuadrado de 25 cm
Recortar los bordes con un cuchillo bien afilado.
Corte el cuadrado en 3 tiras iguales.
Poner las tiras en 1 o 2 placas pasteleras humedecidas y pinchar con las púas de un tenedor.
Refrigerar 5 minutos.
Hornear el hojaldre 20 minutos.
Dejar enfriar sobre la rejilla completamente.

1 hora antes de servir el pastel, untar una tira primero con una capa de mermelada, luego con una capa de crema pastelera, sin llegar al borde.

Poner encima una segunda tira y proceder de la misma manera; acabar con una tira de hojaldre.

Poner sobre la fuente de servir.

Cortar el rabo de las fresas, y cada una por la mitad, añadirles un poco de azúcar para que esten mas brillantes y dulces.

Colocar las fresas con el corte hacia abajo en la última tira de hojaldre. Si se quiere se puede verter la mermelada sobrante por encima.


sábado, 7 de abril de 2012

Portugal. El Algarve

El tiempo seguía esplendido para nuestra visita del día a la región de Portugal, el Algarve, que limita con Huelva.

Siempre me es grato ir a Portugal, país que me encanta, y que por suerte conozco hace mucho tiempo, pero nunca había estado tan al sur, en el mismo sur.

Recorrimos de nuevo el camino hacia Huelva, contemplando los bosques de pinos piñoneros que ocupan una gran extensión, y que son explotados por el delicioso fruto que producen. Al parecer esta labor, y la consiguiente ganancia, ya que el piñón es uno de los frutos secos mas caros del mercado, se la encomiendan a personas sin otro trabajo, que así pueden tener algún ingreso, aunque la temporada es corta, solo algo mas de tres meses.

También vimos gran cantidad de invernaderos donde se cultiva intensivamente la fresa, y el fresón, durante todo el año, desde hace tiempo, y mas recientemente el arándano, que producen una gran riqueza en la región.

Otro cultivo que se ve son los campos de naranjos, y otros cítricos, aunque son mas pequeños que los del Levante.

Por último el olivo también tiene su parte en esta poderosa agricultura de Huelva

Otro de los accidentes geográficos destacados que vimos por el camino, es una enorme duna fósil, que está consolidada con los pinos que crecen en ella, la mayor altura, por esa parte.

Al pasar a Portugal el paisaje se vuelve mas abrupto y la agricultura menos desarrollada; abundan los higueras, los alcornoques y sobre todo los algarrobos, cuya harina utilizan aun, sobre todo en pastelería.

En el Algarve íbamos a visitar tres ciudades: Tavira, Faro y Vila Real de Santo Antonio.

El nombre de Algarve es de origen arabe, al-Garb, nombre descriptivo que significa oeste u occidente, referido a los antiguos territorios conquistados, y llamados por los musulmanes al-Andalus.

El rey Alfonso III de Portugal la reconquisto para los cristianos en 1.249, y se proclamo rey del Algarve, lo cual no supuso ninguna autonomía para la región, que siguió unida al resto de Portugal.

Hoy día, el Algarve es la región mas turística y visitada de Portugal, por gentes que provienen de muchos países europeos, debido a sus magnificas playas y paisajes naturales, como la Sierra de Monchique, y la Sierra de Caldeirao, además de su clima mediterraneo, pues las sierras cortan los vientos mas fríos, y sus magnificas playas.

Bien, pues empezamos nuestro recorrido por Tavira, preciosa ciudad a orillas del río Gilao, de unos 17.000 habitantes.

Al llegar a Tavira sorprende su gran puente romano, podríamos decir de base romana, aunque construido en el s. XVII, puente de siete ojos, que ofrece bonito espectáculo.

Siempre me ha sorprendido lo bien conservados que están los pueblos portugueses, con pocas muestras del tratamiento inmisericorde de la piqueta, y la construcción moderna, masiva y bastante fea de algunos pueblos de nuestro país.

Tavira, a poco mas de 30 km de la frontera española, es una de las mas atractivas ciudades del Algarve, desde el punto de vista arquitectónico.

Su origen data de alrededor de 2.000 a.C. Tuvo gran importancia durante la ocupación musulmana, que duro hasta 1.262, en que fue reconquistada por don Paio Peres Coreia, caballero de Santiago, que la anexiono a la corona portuguesa.

Durante la época de los descubrimientos portugueses fue un importante enclave, por ser el puerto mas cercano a África, convirtiéndose en base de aprovisionamiento y hospital, y también para la defensa contra las incursiones piratas, en el Océano Atlántico.

Varias desgracias, entre otras la peste que se declaro en 1.645, el terremoto de 1.755 y la desaparición de su puerto, ocupado por los sedimentos, iniciaron una larga decadencia, mitigada en el s. XVIII por la instalación de industrias pesqueras del atún, y la salazón de pescado.

Hoy vive, principalmente, del turismo.

Fue casi destruida por el terrible terremoto de Lisboa de 1.755, y reconstruida después, con muchos bonitos edificios diciochescos con balcones de forja, y nada menos que ¡¡treinta y siete iglesias!!.

Su casco antiguo de callejuelas estrechas y empedradas, se reparte a ambos lados del río, unido por el puente romano.

Paramos en la Plaza de la República, a orillas del río y cercana al Puente Romano, que ahora es peatonal, rodeada de las casas mas antiguas y elegantes y la totalidad del casco antiguo.

En el centro hay un monumento, bastante feo, que conmemora a los combatientes de la primera Guerra Mundial, y alrededor tiene un escenario con gradas de piedra semicirculares, para ver los espectáculos públicos que allí se realizan.

Casi en la misma plaza encontramos la Ermita de Nuestra Señora de la Piedad, pequeño templo del s. XVIII, construido después del terremoto de 1.755, y que perteneció a la Cofradía del mismo nombre. El portal está decorado con un corazón traspasado por un puñal.

La segunda iglesia que encontramos, ya en la cuesta que lleva a la zona del antiguo castillo, fue la Iglesia Matriz de Santiago, una de las mas antiguas de la ciudad; construida en el s. XIII, ha sufrido diferentes modificaciones. En la fachada hay un gran medallón con la imagen de Santiago a caballo, luchando contra los moros, como muchas de las representaciones que hay en España, con la misma evocación.

Su pobre estilo arquitectónico no tiene que ver, al parecer, con las valiosas pinturas y esculturas que guarda en su interior, que no pudimos ver, por estar cerrada.

Subiendo encontramos la Posada Convento de Graça, emplazado en el antiguo convento de Ermitaños de San Agustín, fundado por D. Sebastiao en 1.569.

Situado en la colina del Castillo, donde antiguamente estaba la judería, destacan en el interior su patio renacentista de los s.s. XVI y XVII y la escalinata de roble, así como la fachada, ambas del s. XVIII.

Tanto el interior como el exterior lucen esplendidamente restaurados, para albergar una de las Posadas portuguesas, establecimientos hoteleros de lujo de los que hay por todo el país.

Subiendo, subiendo llegamos a la Iglesia de Santa María del Castillo.

Construida en el s. XIII, sufrió enormemente con el mencionado terremoto de Lisboa, por lo que en su reconstrucción ha habido algunas modificaciones. Conserva elementos góticos, como la puerta de entrada, las gárgolas y adornos varios.

La torre del reloj pertenece a la construcción primitiva, pero los agregados decorativos son posteriores.

En cuanto al interior, no pudimos verlo al estar cerrada.

Esta adosada a las ruinas del castillo, construcción del s. XII, de origen musulmán, muy dañado por el terremoto de 1.755 y por los siglos posteriores, en que fue desmantelado.

Quedan parte de sus murallas, que tienen consideración de Monumento Nacional desde 1.939.

Pasear por el esplendido jardín que hay cerca de ellas fue muy bonito, pues, además, se pueden contemplar desde el Mirador allí instalado, las cúpulas de las iglesias de la ciudad, los Jardines del Castillo, y los techos de la ciudad moderna.

Al bajar nos encontramos con la cuarta y última iglesia que visitamos en esta ciudad: la Iglesia de Nuestra Señora de la Misericordia, que es, seguramente, la mas interesante de la ciudad. Data del s. XVI y está considerada como el mejor ejemplo de arquitectura renacentista en el Algarve.

En el interior, que en esta ocasión pudimos ver, hay magníficos azulejos y un impresionante retablo con mucho pan de oro.

Bajados de nuevo a la Praça da República, aprovechamos para tomar un zumo, y contemplar el río, el puente romano y las bonitas casas.

Seguimos nuestro viaje hasta llegar a Faro, la actual capital del Algarve y su mas importante ciudad, con mas de 60.000 habitantes.

Faro se encuentra en el espacio natural protegido de la Ría Formosa, lugar muy bello, y es desde hace años una dinámica ciudad que recibe el turismo de toda Europa. Su costa con excelentes playas, y su benigno clima, hace que sea visitada y deseada por muchos ciudadanos europeos, de tal manera que se encuentra llena de hoteles y apartamentos turísticos, para atender esta demanda, así como dispone, también, de un aeropuerto internacional.

Pero ni la estación del año, ni nuestra intención era la de disfrutar de playa alguna, sino de conocer la ciudad.

El entorno de la Ría Formosa estuvo habitado desde la Prehistoria. Los romanos fundaron una ciudad, llamada Ossonoba, que ocupo el mismo lugar donde ahora está Faro, en la que se desarrollo el comercio, llegando a ser un importante enclave del suroeste de Iberia.

Después de la caída del Imperio Romano fue ocupada por los visigodos y seguidamente por los moros, tras la conquista islámica de la península, hasta que fue reconquistada por el rey Alfonso III de Portugal, en 1.249.

En 1.596, sufrió el ataque corsario del conde de Essex, Robert Devereux, que la saqueo, y que se apodero, entre otras muchas cosas, de la biblioteca del obispo de Faro, libros que luego fueron donados a la Universidad de Oxford, donde forman parte de la Bodleian Library.

Con ocasión del terremoto de Lisboa de 1.755, varias zonas del Algarve sufrieron graves daños; el tsunami provoco grandes destrucciones en la zona costera, excepto en Faro, que resulto protegida por los bancos de arena de Ría Formosa. Desde entonces, la ciudad siempre ha sido la sede administrativa de la región.

Un triste acontecimiento sucedió en esas maravillosas playas en época reciente. Una niña británica, de casi cuatro años, Madeleine McCann, que pasaba unos días con sus padres y hermanos en una de las playas del Algarve, desapareció la noche del 3 de mayo de 2.007, sin que se haya logrado encontrarla, ni conocer que fue lo que paso para provocar esa desaparición, a pesar de la gigantesca operación mediática que sus padres montaron, y que duro muchos meses.

Finalmente, cuando, varios meses después fueron imputados por la desaparición, en Portugal, los padres de la pequeña regresaron con sus otros dos hijos a Gran Bretaña, y con mas de un millón de euros, que habían obtenido de donaciones de particulares, para la búsqueda por todo el mundo de Madeleine, que nunca ha aparecido. He leído que pagaron la hipoteca de su mansión, con parte de ese dinero.

Uno de esos misterios modernos, que ni la policía, ni los medios han conseguido resolver.

Empezamos nuestra visita por la catedral.

La catedral de Faro es una parte del conjunto que forman la Plaza de la Catedral, el Seminario, el Palacio Episcopal, el Ayuntamiento, la propia catedral y tras la catedral, en la adyacente Plaza de Alfonso III, el convento de Nuestra Señora de la Asunción.

Es un conjunto magnifico, muy bien conservado y mantenido.

Se llega a la Plaza de la catedral atravesando un precioso arco.

La Plaza rodeada de naranjos, que resultan de lo mas decorativo, es amplia, de manera que todos sus monumentos se pueden ver muy bien.

El Palacio Episcopal, construido en el s. XVI, residencia del obispo de Faro, es un gran edificio, que ocupa toda la manzana. Tiene adosado el Seminario Episcopal, el edificio mas grande de la Plaza, que sigue desempeñando la función de formación de futuros sacerdotes.

Otro gran edificio de la Plaza, es el Ayuntamiento. A pesar de ser mucho mas moderno que los anteriores, no desentona. Se inició su construcción, en estilo neoclásico, en 1.883, que se prolongo durante décadas.

La Catedral o Iglesia de Santa María, fue construida después de la reconquista cristiana en 1.251, y entregada para su administracion a la Orden de Santiago, pero no fue hasta 1.577 cuando llego a ser la sede episcopal del Algarve.

Después del terremoto de 1.755 la torre, que había pertenecido a la antigua muralla, fue reconstruida.

Su estilo es gótico, del cual han sobrevivido la torre, el gran pórtico de entrada, y dos capillas laterales, cubiertas con bóvedas de crucería.

Tuvo que ser reparada después del ataque corsario, en 1.596, del conde de Essex, que la saqueo e incendio.

Tiene también elementos renacentistas, y sobre todo barrocos, incorporados en el s. XVIII, como la Capilla de Nuestra Señora de los Placeres y la Capilla de San Letio, además del retablo mayor, todo en pan de oro.



También son notables los azulejos, tan típicamente portugueses, que adornan la Capilla de Nuestra Señora del Rosario.

Es impresionante el órgano barroco situado junto al Coro alto, adornado con motivos orientales, conocidos como "chinoiseries", del cual hay solo otro, en el mundo.

Seguidamente aprovechamos otra de las facilidades de la catedral, como es la subida a la Torre, desde la cual se contempla la esplendida vista de Ría Formosa, y de la ciudad.

Ría Formosa es un sistema de islas de barrera, que comunica el mar a través de seis ensenadas. Cinco de estas ensenadas son naturales y móviles, la sexta es artificial y fue abierta para permitir un mas fácil acceso al puerto de Faro. Parte del sistema es un Parque Natural, instituido en 1.987, pero también tienen gran importancia en la economía de la región, las granjas de marisco y la ultilización del puerto de Faro.

Es una zona de paso de las aves migratorias entre las cuales el calamón común, emblema del parque, es una de las especias mas raras de Europa, que vive, solamente, en España y Portugal, precisamente en Ría Formosa.
                                                                           

Desde lo alto de la torre pudimos ver una gran extensión de la Ría Formosa, grande y bonito espectáculo.

Justo detrás de la catedral está el Convento de Nuestra Señora de la Asunción, que alberga desde 1.976, el Museo Arqueológico y Lapidar "Infante D. Henrique".

Construido en el s. XVI como convento de monjas Clarisas, es de estilo renacentista. El Museo, que no visitamos, alberga piezas desde la Prehistoria hasta la Edad Media, siendo las mas importantes las del periodo romano, como el mosaico Océano y los bustos de varios emperadores, Agripino, Adriano y Galiano. También tiene una gran colección de arte sacro.

Algunas cigüeñas aprovechan las torres de Faro

Después de contemplar un buen rato la ría, bajamos para caminar por los alrededores.

Encontramos la muralla, que rodea el casco antiguo o Vila Adentro, en portugués, de forma ovalada y remoto origen, ya que se remonta a los romanos. Fue modificada durante la ocupación árabe; conserva de esa etapa dos torres albarranas que servían para proteger la entrada del Arco del Reposo; también quedan restos de la muralla bizantina.

A pesar de los estragos causados por el ataque corsario del s. XVI, y el terrible terremoto de 1.755, las murallas han sobrevivido hasta el día de hoy en Faro.

Otro de los símbolos de la ciudad es el Arco da Vila, una de las puertas medievales de entrada al casco histórico; en el interior del arco hay otro arco de herradura, que pertenecía a las murallas árabes.

Paseamos por su entorno contemplando al mismo tiempo la hermosa Ría Formosa, con la esplendida luz de esas latitudes.

Cuando llegamos cerca de la orilla muchas terrazas estaban ocupadas por turistas europeos, que vienen a estas ciudades costeras huyendo del frío y la poca luz solar, que hay en invierno, en sus países.

Nosotros dejamos Faro, del cual sin duda se pueden visitar mas monumentos y sus playas, que dejaremos para otro viaje, ya que se acercaba la hora de comer.

Para esto fuimos a Vila Real de Santo Antonio, ciudad que está en la frontera, en la desembocadura del río Guadiana, enfrente de la española Ayamonte.

Vila Real de Santo Antonio tiene algo mas de 10.000 habitantes. Sus orígenes están en la villa medieval de Santo Antonio de Arenilla, que desapareció anegada por el mar a principios del s. XVII.

Fue el Marques de Pombal, primer ministro del rey José I, y destacado representante del Despotismo Ilustrado en Portugal, el que ordeno su construcción, siglo y medio mas tarde, en 1.773, con el propósito de promover la pesca y aprovechamiento del atún, que abundaba extraordinariamente en esos mares.

El proyecto tuvo mucho éxito y en pocos años la ciudad se convirtió en pujante centro conservero del atún y la sardina.

Del s. XVIII conserva muchos edificios del centro de la ciudad, y de las margenes del Paseo Marítimo.

Bien, pues en uno de sus restaurante hicimos las comida; nos pusieron un plato conocido y apreciado por mi, brandada de bacalao, que estaba bien preparado, además de alguna otra cosa.

Después de la comida pudimos pasear por la bonita Plaza Marques de Pombal, rodeada de naranjos, y de edificios diciochescos, con un obelisco central, en honor del rey José I.

En la Plaza se encuentra la Iglesia Matriz de Nuestra Señora de la Encarnación, también del s. XVIII.

Por el Paseo marítimo llegamos a la orilla del Guadiana, río que hace de frontera.

Enfrente se veía el pueblo español de Ayamonte.

En un bar tomamos un cafecito y uno de los licores de la zona, Amarguinha, un licor dulce, que se elabora en Portugal, hecho a partir de almendras amargas, una mezcla entre limoncello y amaretto, en cuanto a sabor, mientras contemplábamos el gran río.

Nuestra visita al Algarve había finalizado. Esta parte de Portugal, no me defraudo, me gusto tanto como otras, de mis anteriores visitas.