domingo, 15 de mayo de 2016

Zamora, 2º día

                                                                               
Después de desayunar continuamos nuestro conocimiento de Zamora, que nos iba a llevar todo el día, saliendo del Parador hacia la derecha, en dirección de la Plaza Mayor.

El primer edificio a destacar es el Teatro Principal Ramos Carrión, que ocupa el antiguo solar llamado Patio del Hospicio, dependencia del Palacio de los condes de Alba y Aliste, como el Parador.

Fue inaugurado como teatro en 1.916, obra del arquitecto Francisco Ferriol (1.871-1.946),  para caer al poco tiempo en un largo periodo de decadencia, que acabo en abandono, hasta que en 1.996 se procedió a su restauración, acompañada con la construcción de otro edificio moderno, detrás del primitivo y que por suerte apenas se ve.

 Las obras duraron mas de quince años, pero finalmente se inauguraron en 2.011, con el nombre del dramaturgo y humorista zamorano Ramos Carrión (1.848.1.915) que nació en una casa ubicada enfrente del teatro.
                                                                     

Por la calle que tiene el mismo nombre que el teatro, llegamos enseguida a la Plaza Mayor.
                                                                     
                                                                        
La Plaza Mayor de Zamora ha ostentado diferentes nombres a lo largo de la historia, y tiene también orígenes diversos.

En la Edad Media había espacios abiertos cerca de las puertas principales de la muralla, donde se celebraban ferias y mercados. La primera construcción que se hizo, en lo que llegaría a ser la plaza mayor, fue la iglesia de San Juan Bautista, mas conocida por los zamoranos como iglesia de San Juan de Puerta Nueva, del nombre de la puerta mas oriental del primer recinto amurallado, hoy día situada a un lado de la plaza.

                                                               
La iglesia edificada entre los s.s. XII y XIII ha sufrido numerosas reparaciones, transformaciones y pérdidas a lo largo de los siglos. El mayor peligro corrido por este magnifico monumento, y que casi significa su desaparición, fue cuando, en el s.XIX, el Ayuntamiento proyecto el ensanche y la alineación de la plaza mayor, que incluía la demolición de la iglesia, que no se llevo a cabo gracias a la enérgica oposición del obispo de la diócesis. Sin embargo no se pudo impedir el derribo del claustro unos años después.

Encima de la portada de la fachada principal, la que conserva el primitivo estilo románico en el que se la edifico, se encuentra el rosetón, que ha pasado a ser un símbolo de la ciudad.
                                                                       
                                                                         

Gracias a la ultima restauración ha quedado liberada de las construcciones y otros postizos, que impedían contemplarla completamente.
                                                                 

Cuando pasamos por ella se estaba celebrando la Eucaristía, así que solo pudimos dar un fugaz vistazo al interior; formado por tres naves de distinta altura, que acaban en tres ábsides con sus correspondientes capillas, destaca el retablo de la capilla mayor, del s. XVI, dedicado a San Juan Bautista, titular de la iglesia; 
                                                                              

 encima de la capilla mayor se encuentra la torre, que formo parte de la muralla. Esta torre sufrió diversos percances durante los siglos de su existencia, incluyendo un derrumbamiento en el s. XIV, pero hoy luce esplendida coronada por el Peromato, veleta histórica, que fue retirada durante un tiempo, pero cuya reproducción, la original esta en el Museo de Zamora, culmina la torre.

Durante el reinado de los Reyes Católicos se promulgaron las Leyes de Toledo que obligaban a cada ciudad castellana a tener un edificio consistorial, por lo cual fue construido el Ayuntamiento Viejo, que, sin embargo no es el primitivo edificio del s. XV,  destruido por un devastador incendio, de tal manera que fue edificado el actual en el s. XVI, en estilo plateresco. Hoy día alberga las dependencias de la Policía Municipal.
                                                                           

De la esquina izquierda del Ayuntamiento Viejo sale la calle Balborraz, una de las mas antiguas de Zamora. Existió una puerta de la muralla del mismo nombre.
                                                                           

La calle, una bajada en cuesta pronunciada. desde la Plaza Mayor hasta el Duero, de recorrido quebrado y anchura variable, fue, desde el s. X, calle de artesanos, caldereros, herreros, lateros, y otros y donde se celebraban algunas de las ferias mas importantes de la ciudad, como la anual de San Pedro.

La mayoría de las casas actuales son de finales del s. XIX y  principios del XX. La rehabilitación emprendida de la calle a mediados de los 90, fue premiada por Europa Nostra en 1.997

En el lado opuesto de la Plaza Mayor se encuentra el actual Ayuntamiento, edificio conocido también con el nombre de Casa de las Panaderas, debido a una curiosa historia: en la esquina de la plaza había unas casas muy viejas que fueron derribadas, a finales del s. XIX,  para construir un edificio de dos alturas destinado a alquiler, que tuviera amplios soportales, donde vender pan y cacharros de cocina, de donde le viene el nombre.

No fue hasta 1.930 que se planteo su uso como Consistorio, para lo cual hubo que hacerle una profunda rehabilitación y adaptación, de manera que solo se inauguro en 1.950.

Tiene una fachada neoclásica, de piedra y ladrillo, con un gran arco central, sobre el que se erige una torrecilla con campanario, el escudo de la ciudad  y un reloj.

La fachada es simétrica con varios balcones y galería porticada.
                                                                                 
                                                                               
Mientras habíamos visto un trenecito que recorría Zamora desde la plaza mayor hasta el castillo, pasando por la rivera del río, de unos  tres cuartos de hora de trayecto, y nos pareció una buena idea cogerlo, ya que era un largo trecho, así que tras consultar los horarios vimos que faltaba un buen rato para el siguiente turno. Aprovechamos ese rato para visitar la cercana iglesia de San Andrés.                                                                                                                                                
           
Al poco llegamos a la plaza de Seminario donde se encuentra esta iglesia de San Andrés, antigua iglesia románica construida en el s. XII, reedificada entre 1.550 y 1.570 según las instrucciones del testamento de Antonio de Sotelo Cisneros, uno de los capitanes de Hernán Cortés, que la fundo para sepultura de su familia, a la que fueron añadidos elementos renacentistas.

De su construcción primitiva se conserva la torre, desmochada y parte del muro septentrional.
                                                                               

Es un templo de grandes dimensiones con una sola nave, que tiene la particularidad de acabar, en su cabecera, con dos capillas gemelas que se comunican entre si, y que en su origen era una para los feligreses y otra reservada a la familia Sotelo.
                                                                     

En el interior destaca el sepulcro de alabastro  de Antonio de Sotelo, con la figura orante del mismo,
                                                                           

 y el retablo de Nuestra Señora del Pilar,  de 1.585, que separa las dos capillas
                                                                       
                                                                       
Junto al templo se edifico en 1.722 el Seminario Conciliar Diocesano, obra de los jesuitas.
                                                                                   

Entre 1.991 y 1.995 se hizo una restauración integral del templo, tanto exterior como interior.

Volvimos a la Plaza Mayor para coger el trenecito turístico, que recorre un itinerario panorámico del centro de la ciudad.

El trenecito tiene cuatro paradas que recorren varias calles de la ciudad con varios monumentos, de los que hablare en otro momento, hasta llegar al río, a la altura del Puente de Piedra, uno de los cinco puentes que atraviesan el Duero, donde se produce la primera parada para contemplar el esplendido paisaje,

El Puente de Piedra es el mas antiguo de Zamora, llamado Puente Nuevo durante la Edad Media, construido, seguramente, sobre otro romano que existió en ese lugar, y único paso del río durante siglos, por el que transitaban personas, mercancías y rebaños trashumantes.

Fue acabado de construir a finales del s. XII, y reformado posteriormente en varias ocasiones.

El puente es parte de la calzada romana Iter ab Emerita Asturica del Itinerario Antonino, documento del s. III, que recopila las rutas del Imperio Romano.

Forma parte de la ruta jacobea de la plata.

Las frecuentes crecidas durante los siglos de su existencia han dañado algunos de sus arcos. Sufrió, también, durante la invasión napoleónica, como todas las instalaciones y en general todo el patrimonio de España, durante esa durísima época.

Ahora su uso es peatonal y luce magnifico.
                                                                     

Desde el puente y durante el recorrido por la ribera del río, se ven las aceñas de Olivares, tipo de molino, situados en el cauce del río Duero, que toman su nombre del antiguo Arrabal de Olivares, cuya primera referencia escrita es del año 986 y cuyo apogeo llego en el s. XIII. Las aceñas eran de propiedad privada, muchas veces de comunidades religiosas, en el caso de las aceñas de Olivares su propietario era el Cabildo catedralicio
                                                             

Además de las aceñas, siguiendo el recorrido del trenecito, ya se veían las murallas y la catedral, desde el punto de vista mas favorecido que tiene ese templo.

En efecto desde la ribera del Duero se puede contemplar la catedral situada sobre el extremo del promontorio que ocupa la ciudad histórica, como si se tratase de una fortaleza. La maciza torre se levanta constrastando con la  la linea, mas fina, del conjunto,
                                                                           
     
en la que destaca el precioso cimborrio de estilo bizantino que cubre el crucero de la nave central
                                                                     

Nos bajamos al final de trayecto del trenecito en la Plaza de la Catedral; como ya la habíamos visitado la tarde anterior, dimos una vuelta por la plaza y un parque que tiene enfrente, el Parque del Castillo, parque grande y ajardinado con restos de las murallas y una fuente monumental. Llama la atención un arco de estilo plateresco que formaba parte del convento de San Jerónimo, hoy día desaparecido, así como varias columnas que pertenecieron a la catedral,
                                                                             

Enfrente del parque y formando parte de él, se encuentra la iglesia de san Isidoro, otra joya románica de la ciudad.
                                                                                         
                                                                                                                                                                   
La fundación de esta iglesia es atribuida a doña Sancha Raimundez, pues fue ella la que promovió el traslado del cuerpo de San Isidoro, desde Sevilla a León.

El templo se ubica dentro del primer recinto amurallado de la ciudad, en uno sus principales ejes muy próxima a la Catedral y al Portillo de la Traición, en una de las mayores alturas de Zamora.

La iglesia de San Isidoro conserva muchos elementos románicos arcaicos, cuyo interior se ha conservado casi intacto. Todo esto la hace una de las mas interesantes iglesias de la ciudad.

El citado Portillo de la Traición, cuyo nombre se ha cambiado recientemente por el de Portillo de la Lealtad (?), es una puerta alta y estrecha de una parte bastante irregular de la muralla.

Su importancia es mas histórica que arquitectónica, ya que que está citada en el romance "El cerco de Zamora", que narra como atravesó por esta puerta el noble leones del siglo XI Vellido Dolfos, perseguido por el Cid, por haber asesinado al rey Sancho II de Castilla, que asediaba la ciudad, en ese momento del reino de León.

                                                                 
Aunque los historiadores no se ponen de acuerdo sobre la existencia de estos hechos, en el romancero
así está descrito.                                                                  


                               "Rey don Sancho, rey don Sancho, no digas que no te aviso,

que dentro de Zamora un alevoso ha salido;

llamase Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido,

cuatro traiciones ha hecho, y con esta serán cinco.

Gritos dan en el real: -¡A don Sancho han malherido!
Muerto le ha Vellido Dolfos, ¡gran traición ha cometido!
Desque le tuviera muerto, metiose por un postigo,
por las calles de Zamora va dando voces y gritos:

-Tiempo era doña Urraca, de cumplir lo prometido"

Continuamos después hacia el castillo, que recorrimos enteramente. Esta fortaleza fue el complemento de la defensa de la ciudad. que tiene en el río Duero su mayor protector.
                                                                 

Asentado en la cota mas alta del cerro, sobre una plataforma irregular rocosa, reune inmejorables condiciones defensivas. Tiene forma romboidal, destacando sobre ella sus tres torres. dos pentagonales y una heptagonal.

En el conjunto del castillo destacan el foso, que lo rodea y la torre del homenaje
                                                                           .
Fue mandado a construir por Alfonso II, el Casto, rey de Asturias, según las crónicas, aunque los historiadores piensan hoy día que seria mas probablemente Fernando I de León el que lo mandara levantar en el s. XI.

La fortaleza formaba parte del primer recinto amurallado y se accede al interior por un puente levadizo, que acaba en una puerta de estilo gótico, con arco apuntado.

Fue restaurado por Felipe V en el s. XVIII y adaptado a la artillería de la época.

La invasión napoleonica de principios del s. XIX  ocupo Zamora durante tres años, produciendo los conocidos desastres, como en resto de España, de destrucción del patrimonio artístico y monumental, y otras muchas fechorias, hasta que los franceses fueron expulsados en 1.812.

Una vez perdido su carácter militar el recinto ha servido a diferentes usos como cárcel y con diferentes esculeas.

La última restauración data de 2.009, en la que se han reforzado las estructuras del edificio y se ha facilitado el recorrido por el interior.                               

domingo, 8 de mayo de 2016

Menestra de verduras




La menestra de verduras es un plato delicioso y muy saludable, que, aunque se pude comer tanto en invierno como en verano, es ahora, en primavera, cuando mas verduras fresca se pueden encontrar. Admite diferentes composiciones, al gusto de los comensales y es muy sencillo de preparar, como puede verse por la receta que os propongo 


Ingredientes

                                                                           
                                                                                   
500 g de guisantes desgranados 
250 g de alcachofas congeladas
500 g de judías verdes
250 g de zanahorias
100 g de jamón en taquitos
500 g de patatas
2 cucharadas de harina
100 g de cebolla
5 cucharadas de aceite de oliva

Elaboración

Poner 1 l de agua a hervir en una cacerola.
Cuando hierva echar los guisantes, las zanahorias raspadas y cortadas en cuadritos, las judías verdes cortadas en trozos de 3 cm.,  las patatas cortadas en cortadas en cuadritos y las alcachofas congeladas.
                                                 

Llevar a ebullición y dejar cocer 30 minutos. Escurrir las verduras y reservar un vaso de vino del agua de cocerlas.
                                                     
                                                               
Poner el aceite a calentar en una sartén y añadir la cebolla finamente picada, cuando empiece a dorar agregar el jamón y la harina, rehogar 2 minutos
                                                                   


 y verter el contenido de la sartén encima de las verduras, a las que se añade el agua de cocerlas reservada.
                                                                             
Se sazona con sal y pimienta y se deja cocer todo suavemente durante otros 5 minutos.
                                                                     

viernes, 29 de abril de 2016

Plátanos flameados

                                                                   

Este postre es muy sencillo y al mismo tiempo,espectacular por el flameado y de riquisimo sabor.

Ingredientes                                          
                                                                           

6 plátanos
1 limón
40 g de mantequilla
1 naranja
1 cucharada de azúcar
4 cucharadas soperas de ron

Elaboración

Exprimir el limón y la naranja y reservar el zumo de ambas por separado.

Rallar la piel de naranja y reservar.

Regar los plátanos pelados con el zumo de limón para que no se oxiden y se pongan oscuros.

Fundir la mantequilla en una sartén en la que quepan los plátanos uno junto a otro y que pueda presentarse a la mesa.
                                                                       

Añadir el zumo, la ralladura de naranja. el zumo de limón donde han estado macerando los plátanos y el azúcar.

Poner en la sartén los plátanos, uno junto al otro y dorarlos por todas partes.
                                                                           

Retirar la sartén del fuego. Calentar ligeramente el ron y prenderlo con una cerilla e inmediatamente echarlo sobre los plátanos, para flamearlos,
                                                                         

Se pueden servir así mismo o acompañados de nata montada.