sábado, 25 de febrero de 2012

Pollo en adobo

El pollo admite multitud de recetas y resulta facil de cocinar.

Para estos días de invierno, os propongo una receta agradable y calentita, para apreciar la salsa.
Ingredientes




Para 4 personas

  • 1 1/2 K de pollo en cuartos
  • 3 cucharadas de harina
  • 250 g de tocino fresco
  • 3 cebollas grandes
  • 1-2 dientes de ajo
  • 40 g de mantequilla
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 1 tira de corteza de naranja
  • 2 clavos
  • 1 ramillete de hierbas, formado por 2 ramitas de tomillo, 4 de perejil y dos hijas de laurel. Si no se tiene tomillo fresco, se puede poner una cucharadita de tomillo seco.
  • Sal gorda.
  • Pimienta negra molida.
  • 150 ml de vino tinto

Elaboración

Calentar el horno a 170 ºC.
pasar por harina los octavos de pollo.
Cortar el tocino en tiras de 1 cm de grueso
Picar la cebolla en trozos grandes.
Aplastar los dientes de ajo con un cuchillo..
Poner la mantequilla y el, aceite en una cazuela grande y salear en ella las tiras de tocino hasta que estén doradas y crujientes.
Sacar de la cazuela las tirar y reservar.
Incorporar la cebolla picada a la cazuela y freírla a fuego lento, hasta que este transparente.
Retirar y reservar.
Poner los trozos de pollo en la cazuela, en dos tandas y saltearlos a fuego mediano, hasta que estén dorados por todas partes.

Echar de nuevo en la cazuela, los trozos de tocino y la cebolla reservados.
Añadir los dientes de ajo, la piel de naranja, los clavos, el ramillete de hierbas, sal y pimienta al gusto.
Añadir el vino .
Cocer durante 35 minutos o hasta que el pollo este tierno.
Sacar los trozos de pollo a un plato.
Quitar y tirar la piel de naranja.
Batir la salsa hasta que quede suave.
Volver a colocar los trozos de poolo dentro de la olla.
Dar un hervor de 1 minuto.
Servir inmediatamente.

domingo, 19 de febrero de 2012

Programa doble en el Teatro Real de Madrid: Iolanta y Persephone

La función siguiente en el Teatro Real, para mi, fue un programa, doble, Iolanta de Tchaikovski y Persephone de Stravinsky; programa ruso como se puede ver.

Además del origen geográfico de ambos compositores, y de la gran admiración que el segundo sentía por el primero, el tenue elemento de relación entre estas dos obras, es la luz, entendida como metáfora, como vehículo de metamorfosis espiritual. Al menos esas son las explicaciones, un tanto rebuscadas, que ha ofrecido el director artístico del Teatro Real, Gerard Mortier

En la primera, la protagonista, ciega, ve, al fin, la luz, y Persephone baja a los infiernos para remontar, después, a la luz.

Pero no adelantemos argumentos.

Iolanta, es la última ópera compuesta por Tchaikovsky, estrenada en el Teatro Mariinski de San Petersburgo en diciembre de 1.892.

El libreto, del hermano del compositor, Modest Tchaikovski, está inspirado en una pieza teatral del escritor danés Henrik Hertz, "La hija del rey Renato" adaptada, a su vez, de un cuento medieval

La puesta en escena de esta ópera es una primicia mundial, pues hacia mucho tiempo que no se interpretaba, a pesar de su evidente belleza, y calidad musical.

Puede que el simbolismo, que subyace en el argumento, en boga en el s. XIX, pero no en el XX, haya contribuido a su "olvido".

Otro hecho, como su duración, que es de hora y media y de un solo tirón, corta para ópera, pero larga para ser corta, puede haber contribuido a su escasa puesta en escena. De ahí que, en esta ocasión, se haya hecho un programa doble.

Iolanta, hija del rey Renato de Provenza, es ciega de nacimiento.

Su padre ha ordenado que se le oculte esta discapacidad, y la tiene aislada en el palacio, con prohibición de entrar en él, bajo pena de muerte.

Todos sus servidores y acompañantes se dedican a la tarea de ocultarle su desgracia, de manera que ella nunca ha sido consciente de su ceguera, y no ha conocido la nostalgia o el dolor.

Su padre consulta con un afamado médico árabe sobre la posible curación de Iolanta ante la inminente visita del duque Roberto de Borgoña, al cual está prometida desde la infancia, y que desconoce que ella es invidente.

El duque y su escudero Vaudémont, llegan de incógnito al palacio, y arrostrando la prohibición, entran en el jardín, donde Iolanta duerme.

El duque entona una larga canción donde cuenta que se ha enamorado de la condesa Matilde, y no desea cumplir el compromiso que tiene con Iolanta, pero... su escudero Vaudémont, a la sola vista de la durmiente Iolanta, queda prendado de ella, perdidamente enamorado.

El todavía no sabe que es ciega, y tarda un buen rato en enterarse, mientras ambos sostienen un duo amoroso, pues Iolanta corresponde a su amor, y se muestran presas de un arrebato sexual, que no es necesario para que los espectadores comprendamos que se aman, y que no va con el devenir de la ópera, ni con su acusado misticismo .

Estas expresiones sexuales, son un ingrediente, practicamente habitual, en la puesta en escena de cualquier ópera, en la actualidad.

Debe ser una de las maneras de "modernizarla", según los directores de escena, pero también, habitualmente, sobra, no añade nada, mas que quizás, algo de molestia para el sufrido espectador.

Desvelado al fin el hecho de la ceguera, Vaudémont le relata lo maravilloso que es ver. Iolanta, entonces, desea curarse, y el médico árabe lo consigue, puesto que ella pone de su parte todo lo necesario, en cuanto a voluntad.

Aunque el rey esta indignado por la profanación del palacio y del secreto, cuando se produce la curación de su hija, perdona a todos y recibe a su nuevo hijo con gran placer.

Este bonito cuento de hadas, está lleno de lirismo y hermosas melodías surgidas del genio de Tchaikovski; por iniciativa del director musical se ha intercalado el Himno de los Querubines, pertenenciente a la Liturgia de San Juan Crisostomo, que Tchaikovski compuso para otra ocasión y que además de una afrenta a la partitura original, supuso un corte en la tensión dramática de la obra, y desbarato el canto a la divinidad con que Tchaikovski, quería acabar su ópera.

No entiendo como se permiten añadir o quitar, en fin modificar la partitura original, pero visto lo visto, esperemos que no se haga habitual esta mala práctica.

El cuasante de esta "incrustación" y de la dirección de la orquesta es el joven director griego, residente en Rusia, Teodor Currentzis, que resulto irregular, como sin acabar de arrancar, aunque a veces, solo a veces, sonaba bien y adecuadamente.

Los cantantes fueron todos rusos, excepto el jamaicano Willard White, que interpreto al médico árabe, con muy buena voz.

Iolanta estuvo a cargo de la soprano rusa Ekaterina Scherbachenko, que tiene una voz muy adecuada al personaje, aunque algo débil en algunos momentos, y da muy bien el tipo de la princesa ciega.

Me gusto Vaudémont, interpretado por el tenor Pavel Cernoch, que actúa tan bien como canta. Hizo un precioso dúo con Iolanta.

El duque Roberto fue el barítono Alexej Markov, que cumplió bien con su papel.
Los demás cantantes, cada uno en su personaje, así como el coro, que fue de lo mejor, estuvieron bien.

Una de las estrellas de función prometía ser el director de escena, el norteamericano Peter Sellars; pero en estos tiempos la austeridad se impone, por lo cual resolvió de manera económica la escenografía conjunta para Iolanta y Persephone, con un montaje de dinteles, coronados con esculturas que parecían cabezas de pajáros o pajáros sin cabeza. Sin embargo las luces me parecieron muy adecuadas y que ayudaban mucho.

Tras el descanso hubo muchas deserciones del respetable. Una de las explicaciones que ha ofrecido el Teatro Real, es un tanto traída por los pelos: el público no quería, después de la maravillosa música de Tchaikovski, que le quitaran el buen sabor de boca con otra producción. Quizás sea uno de los motivos, aunque pude haber otros, no tan bonitos.

La segunda parte fue Persephone, de Igor Stravinsky.

Persephone fue estrenada en la Opera de París el 30 de abril de 1.934, después de que un año antes, la actriz y bailarina rusa, Ida Rubinstein, se la encargara al compositor.

Basada en un texto de André Gide, se inscribe en el gusto por la Antigüedad que se impuso en los locos años 20 y 30 del siglo pasado. Gide a su vez se inspiro en el pseudohómerico Himno a Demeter, del s. VII a.J.

Las relaciones entre Stravinsky y Gide no fueron demasiado fluidas, tropezaban en sus ideas, ya que el compositor era un convencido anticomunista, mientras Gide era de tendencias socialistas.

El mito griego de Phersehone es una representación de las estaciones. La tierra "muere", cae en la oscuridad, durante el invierno y, renace a la vida y la luz, en primavera.

Persephone hija de Zeus y Demeter es raptada por Hades y llevada a los Infiernos, pero cuando es liberada, desciende otra vez a los mismos, de forma voluntaria. Alternancia entre la luz y la oscuridad.

En realidad Persephone no es, propiamente dicho, una ópera, sino como la definió el mismo Stravinsky, un melodrama en tres escenas, para recitante, tenor, coro mixto, coro de niños, bailarines y orquesta; una pequeña pieza de algo menos de una hora de duración.

Un bonito broche para este doble programa ruso.

El escenario es el mismo que para Iolanta, lo único que cambiaba era la iluminación, que está, en verdad, muy conseguida.

Los personajes son la actriz francesa Dominique Blanc, que declama el texto, con cierta ampulosidad anticuada y empalagosa, con la ayuda de micrófono, que lo hace bastante insoportable, y el tenor Peter Groves, que no estuvo mal, interpretando al sacerdote Eumolpe.

Otros personajes colectivos son el coro, magnífico, como siempre, el coro de niños que se desenvolvió adecuadamente, y un conjunto de cuatro bailarines camboyanos, que en explicaciones de Mortier, representan también el renacer, pues fueron casi aniquilados por el sanguinario Pol Pot, al comienzo de su dictadura en Camboya, y ahora comienzan su arte, de nuevo.


Resulto una nota exótica en el contexto clásico.

Los bailarines son un desdoblamientode los personajes que concurren en el mito, Persephone, Plutón, Mercurio, Demeter.


De esta pequeña pieza me gusto todo, incluidos los bailarines, excepto la declamación de la actriz, y su micrófono.

Considero una suerte haber podido ver estas dos infrecuentes piezas.

lunes, 13 de febrero de 2012

Sopa de guisantes

Viene bien esta sopa en este tiempo invernal, frío y desapacible, pues se puede tomar bien caliente y es contundente.

La sopa de guisantes es uno de los platos nacionales de la cocina holandesa, y también de las cocinas alemana y sueca.

Existen muchas variedades en los diferentes países, aunque todas tienen como elemento básico el guisante, que luego de cocido se tritura, para quedar como una crema.

El color varía del verde grisáceo al amarillo dependiendo del tipo de guisante, y los otros componentes de la sopa.

Hoy os propongo esta receta.

Ingredientes



Para 4 personas

  • 350 g de guisantes congelados
  • 2 patatas medianas, cortadas en dados
  • 1 cebolla grande, picada
  • 60 g de mantequilla
  • 850 ml de caldo de pollo caliente
  • 2 yemas de huevo, batidas
  • 150 ml de nata
  • Sal

Elaboración

Poner los guisantes congelamos, las patatas en dados y la cebolla picada en una olla con tapa.
Añadir la mantequilla y 150 ml de caldo de pollo, dándole unas vuelta a todo.
Cubrir y dejar que "suden"las verduras durante 5 minutos.

Quitar la tapadera y dejar cociendo, sin que se lleguen a pegar al fondo hasta que estén tiernas, 10 minutos, añadiendo caldo de vez en cuando para que siempre estén cubiertas.
Pasar las verduras por la batidora.

Poner al baño maría las yemas con la nata, hasta que espesen.
Incorporar entonces el puré de verduras y el resto del caldo.

También se pueden espesar en el microondas, con lo cual la yema no cuaja nunca, y añadir dentro de la batidora, dándole 20 segundo de batido.

Servir inmediatamente.

Es una sopa, muy rica, sana y nutritiva.

martes, 7 de febrero de 2012

Burgos. 2. Monasterio de las Huelgas

La casa de nuestra amiga está muy cerca del Monasterio de las Huelgas, que nos proponíamos visitar esta mañana.

Fuimos andando, no mas de cinco minutos. Tuvimos suerte pues en el momento de llegar empezaba una visita guiada, única forma de visitar el monasterio.

El Monasterio de Santa María de las Huelgas, su nombre completo, es uno de los mas importantes monumentos de Castilla, tanto por el complejo arquitectónico, como por su historia, como por las piezas y tesoros que hay en su interior, ya que es el panteón de muchos reyes de Castilla, región que fundo España, y la mas importante del país durante varios siglos.

Ejemplos de su esplendor son la gran notoriedad y cantidad de monumentos que existen en su territorio, en cuyos rincones, no dejan de sorprender las muestras de su glorioso pasado.

El Monasterio de la Huelgas fue fundado en 1.189 por el rey Alfonso VIII, y es desde entonces una congregación de monjas cistercienses.

Alberga obras de gran valor, entre ellas las vidrieras mas antiguas de España.

Aunque estuvo retirado de la ciudad, un poco alejado de la ribera del río Arlanzón, en un terreno llano, hoy día, esta se le ha acercado y se encuentra integrado en ella.

La esposa de Alfonso VIII, Leonor Plantagenet, hermana del conocido rey de Inglaterra y Cruzado, Ricardo Corazón de León, fue la promotora de la fundación, que tenía por objeto principal acoger a mujeres de la nobleza, que se consagraban a la vida religiosa, siendo sus primeras abadesas de sangre real.

La abadesa de las Huelgas llego a disfrutar de gran poder, pues solo dependía del Papa y estaba por encima de la curia episcopal.

Todo el poder y los privilegios de la abadesa, que tenía un amplio territorio que gestionar, además de sus ocupaciones religiosas, se mantuvieron hasta el s. XIX, de manera que la desamortización no afecto a la institución.

El monasterio es un amplio conjunto, con aspecto de fortaleza, al que se fueron agregando dependencias a lo largo de los siglos. Todo el recinto estuvo amurallado.

Las obras comenzaron en el s. XII, y continuaron en el XIII.

La parte mas antigua corresponde al magnífico claustro románico, conocido como Las Claustrillas, al que sigue la iglesia de estilo gótico primitivo, y luego el claustro de San Fernando ya plenamente gótico, cuyas bóvedas están decoradas con yeserías mudéjares.

La iglesia gótica, sigue el modelo cisterciense y tiene clara influencia francesa.

En el interior destaca la bóveda, en la que los arcos que se cruzan forman una bóveda cupuliforme.

Tiene un Retablo Mayor barroco del s. XVIII, adornado con columnas salomónicas, con la Asunción de la Virgen como tema principal, y un calvario en la parte superior.

Adosado al muro sur se encuentra un importante órgano barroco.

Es sabido que el rey Alfonso VIII quiso destinar su nueva fundación a panteón real, para que allí fuera enterrado él, junto a su mujer, la reina Leonor y los demás miembros de la familia real.

Muchos de estos sepulcros fueron profanados y desvalijados por las tropas francesas de Napoleón, durante la guerra de la Independencia. Solo se salvo del pillaje, el sepulcro del infante Fernando de la Cerda, pues por mucho que intentaron abrirlo no lo consiguieron. Su ajuar fue recuperado enteramente, y los ropajes, únicos en el mundo del s. XIV, se exhiben en el Museo de Telas Medievales, emplazado en el mismo Monasterio.

En el Monasterio se llevaron a cabo ceremonias importantes, tales como la coronación de los reyes Alfonso XI, y su hijo Enrique II de Trastamara, o la de armar caballeros, entre los cuales figuran nombres tan conocidos como Fernando III el Santo, Eduardo I de Inglaterra, o Pedro I el Cruel, que había nacido en la torre defensiva del monasterio, entre otros muchos.

Bien, pues acompañados en todo momento de una eficaz guía, que nos fue ilustrando bastante adecuadamente, empezamos la visita por la iglesia donde se encuentran los mas importantes enterramientos reales.

El de los fundadores, Alfonso VIII y Leonor Plantagenet, está instalado en el centro de la nave y es soberbio.

Algunos sepulcros están muy trabajados y decorados, como el de la reina Blanca de Castilla, que no lo ocupo, pues dejo encargado que su cuerpo estuviera en un sencillo sarcófago, sin adornos.

Otro fastuoso, es el único que no fue profanado y saqueado por los soldados franceses, el del infante Fernando de la Cerda, hijo y heredero frustrado de Alfonso X, el Sabio, pues murió a los 13 años.

Las naves laterales, antiguamente de la clausura monacal, también están ocupadas por sepulcros de miembros de la familia real, de menor rango.

Entre los personajes que pudieron ser importantes, está el del hijo y heredero de Alfonso VIII, Enrique I, que por su pronta muerte a los 14 años, no llego a reinar; un accidente, podríamos decir doméstico, en el que parece que le cayó una teja en la cabeza, y la posterior operación de trepanación a la que fue sometido, acabo con él. Hay sospechas, no demostradas, de que su tía, tutora y regente, doña Berenguela, hermana del rey Alfonso, tuvo algo que ver en lo que podríamos considerar un golpe de estado, para seguir gobernando.

En la historia hay muchos, demasiados casos, de atentados e incluso asesinatos del heredero legítimo, por parte de otros miembros de la propia familia.

Encima de alguno de los sepulcros hay una serie de maravillosos reposteros de la época, que rodean el magnifico  retablo del crucero entre naves de la iglesia, de estilo isabelino, que podría admirarse durante horas, tanto es su detalle y su belleza.

Después de la iglesia pasamos al pequeño claustro románico, del s. XII, llamado Las Claustrillas, que es muy bello, y tan plácido como son las construcciones románicas.

Es mucho mas bonito que el claustro gótico de San Fernando, del s. XIII,

Este claustro debido a desplazamientos arquitectónicos, producidos por las obras del piso superior, en el s. XVIII, que amenazaron acabar con el edifico por derrumbe, tuvo que ver sus ventanas, practicamente, tapiadas para reforzarlo.

En las obras de restauración que se han hecho en el Monasterio, han aparecido, debajo de encalamientos posteriores, yeserías mudéjares, que adornaban la bóveda del claustro, de gran interes.

Visitamos también, otra de las impresionantes estancias del monasterio, como es la Sala Capitular, lugar de reunión de las religiosas, que está, tanto por tamaño, como por arquitectura y decoración, en consonancia con la importancia de la comunidad monástica, que como he apuntado anteriormente provenía de la nobleza, y tenía gran patrimonio, poder y atribuciones.

El estilo de la sala Capitular es gótico, con bóveda de crucería, apoyada en gruesos cuerpos cilíndricos, a los que se han añadido columnitas para hacerlos visualmente mas ligeros.

Está decorado con pinturas, que representan a algunas de las mas importantes abadesas del monasterio, y diversos tapices flamencos.

Seguidamente pasamos al Museo de Telas Medievales, abierto por primera vez en 1.987 y reabierto después de una ampliación, que casi ha duplicado la exposición anterior, en 2.008; instalado en el antiguo almacén o cilla del monasterio. En él se expone la mejor colección existente de tejidos civiles de la Edad Media, reconocida internacionalmente como tal.

Nos fue explicada la vestimenta de los personajes de la realeza, que era muy parecida para hombres y mujeres; consistía en una túnica o saya, que iba recubierta por el pellote, especie de pichi, sin mangas, mas corto para los hombres, y muy largo, de manera que ocultara los pies calzados, para las mujeres, ya que mostrar el pie se consideraba provocativo...o indecente.
Encima se llevaba el manto, y en la cabeza el birrete o la cofia, todo ello realizado en seda y tejido haciendo dibujos.

Se muestran también diversas almohadas, con las que fueron enterrados los personajes, su almohada preferida, se supone, para el sueño eterno. Así como algunos complementos, como cinturones e incluso la espada de combate del infante Fernando de la Cerda, única que se conserva de la época, cuyo cinturón con esmaltes servía para llevarla a la espalda, y que es una de las piezas mas valiosas.

Expuesta está la cruz del s. XIII, que se llevo a la batalla de las Navas de Tolosa, contra la ocupación musulmana.

La pieza mas importante del Museo es el propio Pendón de las Navas de Tolosa, que era el frontal de la tienda de campaña del caudillo almohade Muhammad Al-Nasir, derrotado por Alfonso VIII en la batalla de las Navas de Tolosa (1.212), de gran importancia para la reconquista cristiana, y que fue cogido como trofeo.

El gran tapiz es magnifico, tejido con hilos de oro, sobre sedas de gran colorido.

Fuera ya del monasterio, en los, terrenos de la huerta, se encuentra la capilla de Santiago, con una preciosa puerta, de arco árabe. La capilla es toda de estilo mudéjar, con un notable artesonado.

Se llega a esta capilla por otro arco árabe, muy trabajado, desde el presbiterio.

Al fondo de la capilla está instalada la imagen articulada de Santiago, del s. XIII, que mueve los brazos, con un dispositivo oculto manejado desde atrás, ya que era utilizada para armar caballeros a los reyes, príncipes e infantes.

Habíamos acabado el recorrido por la parte que se visita del Monasterio. En el jardín, donde hacía el frío propio de diciembre en Burgos, la guía nos explico el número de monjas, pocas, que viven, trabajando y rezando, cuya media de edad es de 70 años. Futuro incierto para el monasterio, como tal.

Disfrutamos mucho de la visita.

Volvimos a casa y propusimos ir a ver el gran belén que, parece ser, se instala en las dependencias de la catedral todos los años.

La niña mayor de nuestra amiga, se animo a venir con nosotros, cosa que nos gusto.

Efectivamente el belén es enorme, y no solo comprende el nacimiento de Jesucristo,

sino, se puede decir, toda su vida, pues empieza con la Anunciación y termina con el Calvario y la Resurrección.

Está muy bien hecho y tiene mil y un detalles, además de figuras móviles, ríos, lagos con peces, y hasta una gran escena egipcia, recordando la huida a Egipto en tiempos de Herodes, con templos, obeliscos y personajes egipcios variados.

Después de comer con la familia de anfitriones en un pueblo de Burgos, a 13 km, Carcedo, donde hay un buen restaurante, en el que se hace carne a la brasa y ambiente muy acogedor, volvimos a Burgos.

Pase una tarde entretenida con los amigos, de toda la vida, que viven allí, con los cuales había quedado.

La velada consistio en la cena navideña, con los amigos de I. A pesar de que no los conociamos de antes, resulto animada y entretenida.

Al día siguente parecia que quería nevar, cayeron algunos copos, pero luego salio el sol y pudimos regresar a casa sin inconvenientes.

jueves, 2 de febrero de 2012

Crepes Suzette

Hoy celebramos la fiesta de la Candelaria en casa, tomando crepes.

Las crepes se pueden tomar con un poco de azúcar, miel, jarabe de arce o mermelada y se pueden rellenar con dulce o salado, Admiten por tanto una gran variedad de preparaciones.

Las elegidas para hoy son una de las grandes creaciones de la cocina francesa: Crepes Suzette. Vayamos, pies, con la elaboración de este rico postre.

Ingredientes


  • 125 g de harina
  • 14 huevo
  • 1 cucharada sopera de aceite
  • 1 cucharada sopera de azúcar
  • 1 cucharada sopera de ron
  • 1 pellizco de sal
  • 1 vaso de leche descremada

Elaboración

Poner en una ensaladera la harina, la sal y el azúcar.
Hacer un hueco en el centro, donde se echa el huevo, el aceite y el ron.

Batir para formar una masa sin grumos.
Añadir poco a poco la leche.
Según la clase de harina, puede ser que se necesite un poco mas de líquido.

Colar, si es necesario, por un chino para asegurar que la masa no tiene grumos.
Cubrir el recipiente.
Dejar reposar por lo menos una hora, o mas si es posible.
Cuando se vayan a hacer las crepes, si hace falta porque la masa haya espesado demasiado, se vuelve a aclarar con un poco mas de leche.

Para hacer las crepes:

Untar una satén con papel de cocina o pincel, con aceite o con mantequilla.
Echar en la satén un caza de masa, inclinándola para que se esparza por toda la superficie de la sartén, procurando que salga bien fina.

Dejar hacer hasta que este dorada por un lado.
Darle la vuelta y dorar por el otro lado.

Reservar al calor.

Ingredientes para la salsa.
Para 6 o 7 crepes



  • 25 g de mantequilla
  • 2 cucharadas soperas de licor (Cruraçao, Cointreau, Grand Marnier, Tripe Seco)
  • 2 cucharadas soperas de azúcar
  • 10 cucharadas soperas de zumo de naranja.

Poner los ingredientes en una sartén.

Dejar cocer por espacio de 2 minutos.
Meter dentro de esta salsa las crepes dobladas en cuatro

Cuando estén bien calientes, verter 2 cucharadas soperas de ron u otro licor flameado, sobre la sartén con las crepes.
Servir inmediatamente,m bien caliente.

Son deliciosas...