jueves, 22 de mayo de 2014

Pisto manchego




El pisto manchego es un plato tradicional de la cocina española. Se trata de una fritada de verduras, en las que tiene que haber siempre calabacines, tomate, cebolla y pimiento.

A mi me gusta tomarlo solo o con algo de arroz blanco, pero se puede acompañar con huevo frito o embutido.

Es de fácil preparación como vereis a continuación.

Ingredientes
                                                    

4 calabacines
2 pimientos verdes
1 bote pequeño de tomate triturado
1 cebolla grande
1 diente de ajo
sal
aceite de oliva

Elaboración

Cortar cada pimiento, después de quitarles las simientes, en cuadritos.
Poner el aceite a calentar y sofreír el pimiento a fuego mediano durante un cuarto de hora; así se le quitara el posible sabor amargo.Reservar.
                                                                         

Mientras tanto, pelar y cotar el calabacin en cuadritos, la cebolla y el ajo finamente.
                                                               

En el mismo aceite en que se ha sofrito el pimiento poner todos estos ingredientes.
Añadir el tomate triturado y la sal.
Dejar cocer lentamente media hora.
Añadir el pimiento reservado y cocer otros diez minutos todo junto.
Dejar reposar unos minutos y servir.                                                                

jueves, 15 de mayo de 2014

Las Edades del Hombre. Primera etapa: De Urueña a Arevalo



En estos años de nuestra vida mi marido y yo podemos disponer de casi todo nuestro tiempo, así que a finales del pasado mes de julio, hicimos una excursión por Castilla, con el objeto de visitar  algunos de sus muchos monumentos, para acabar  en  Arévalo, donde tenía lugar la XVIII edición de Las Edades del  Hombre, organizada, como siempre, por las diócesis de Castilla-León

El tiempo era excelente, como corresponde a esa época del año

C. me había hablado de las joyas que hay en el trayecto de Oviedo a Madrid, a las que se llega desde la autovía A6; hay que reservar unas horas para visitar alguna; en ocasiones no se puede, en otras muchas el clima no acompaña, pero en esta ocasión todo era favorable.

Paramos en primer lugar en las afueras de Urueña, localidad de la provincia de Valladolid, con mucho que ver.

Allí en medio del campo, fuera de las murallas, a unos dos km del casco urbano, se encuentra el primero de los monumentos de Urueña, la ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, verdadera joya del románico. La verdad es que me pareció mas iglesia que ermita por su gran tamaño y extraordinaria construcción, pero ermita la llaman en Urueña.
                                                                             

 La ermita, edificada en el s. XI sobre la iglesia del monasterio mozárabe de San Pedro y San Pablo de Cubillas, constituye el único ejemplar de románico lombardo-catalán de toda la región castellano leonesa.
                                     .
                             

El origen de este estilo, en una comarca tan alejada de los condados catalanes, se supone que procede del matrimonio entre María Pérez Ansurez, hija del Conde Ansurez, fundador de Valladolid, y Armengol V, conde de Urgel, que trajo con él constructores de su lejano condado.

En el s. XVII el obispo de Osma, gran devoto de la Virgen de la Anunciada, traslado su imagen desde la ermita vieja, hasta la iglesia llamada hasta entonces de San Pedro, procediendo también a su restauración y añadiendo la espadaña.

En el s. XVIII se procedió a la construcción del camarín de la virgen, adosado al ábside central, que rompe un tanto la armonía del estilo románico original.

Paseamos alrededor, sin poder mas que admirar el exterior, ya que estaba completamente cerrada, pero la parada había valido la pena, ya que el monumento es muy bello.
                                                                       

Se acercaba la hora de comer, para lo cual entramos en Urueña y buscamos un lugar agradable donde disfrutar de la comida y del buen tiempo, que resulto ser una terraza, en una placita.

Antes de pasear por la villa sepamos algo de ella.

Urueña, que cuenta hoy día con menos de 200 habitantes, se encuentra en la provincia de Valladolid, ocupando un pequeño altozano de Tierra de Campos, en las estribaciones de los Montes Torazos, ofreciendo uno de los mas espectaculares paisajes de la provincia, tanto desde el punto de vista de la naturaleza, como por el arte que encierra fuera y dentro de sus bien conservadas murallas.
                                                         

Su topónimo se cree heredado de sus primitivos pobladores, los vacceos, y se refiere al manantial de aguas limpias que abasteció a los habitantes de la zona, a lo largo de los siglos: Uru=aguas.

Los romanos ocuparon estas tierras hacia el año 1 a.C. Por estos lugares pasaba la vía Toresana de unión entre Palencia y Zamora, de la cual quedan restos de la calzada y un puente.

Durante la Edad Media fue cabeza del Infantado de Valladolid y objeto de disputas, a veces con guerras, entre los reyes de Castilla y León.

 En 1.876 la villa sufrió un terrible incendio que destruyo medio pueblo, entre otros el Ayuntamiento, que quedo devastado, así como todos los archivos que había en él.

En los últimos años del s. XX y primeros del XXI, la villa ha dado un gran cambio en su aspecto; las calles están pavimentadas, las casas y algún palacio reconstruidos, y el castillo ha sido restaurado y ajardinado en  2.005, todo lo cual hace que Urueña ofrezca un conservado aspecto de ciudad medieval.

La villa conserva la mayor parte de la muralla, con dos de sus puertas y algún lienzo del castillo; también tiene casonas construidas con piedra de sillería de cierta importancia, aunque la mayoría son de adobe, material muy utilizado por esa región.


Las murallas, que rodean la ciudad,  fueron levantadas durante el reinado de Sancho III, el Deseado, entre los s.s. XII y XIII, adaptadas al borde del páramo, donde se asienta la villa, todas ellas almenadas, cuando el territorio era disputado entre los reinos castellano y leones,
                                                 

con un camino de adarve encima de ellas, acondicionado para recorrerlo
                                                         

y con dos puertas bien conservadas, la Puerta del Azogue al norte y el Arco de la Villa al sur.
                                                             

Tanto la villa como la Ermita de la Anunciada fueron declaradas Conjunto Histórico-Artístico en 1.975.

Las murallas y el castillo forman un conjunto homogeneo, que cuenta  con  cubos cilíndricos a lo largo de su desarrollo.
                                                           

El castillo usado desde hace mucho tiempo como cementerio, fue construido durante  el reinado de Alfonso VI, cuando los reinos de Castilla y León estuvieron unidos. En él residieron personajes históricos como Doña Urraca, doña María de Padilla, amante y luego esposa del  rey Pedro I, el Cruel, o presos, como el Conde de Urgel.

Bien, pues después de comer en la agradable plaza del pueblo, y de disfrutar, no tanto por la sencilla comida, como del excelente clima y tranquilo ambiente, recorrimos la villa.

Hay que decir que Urueña, en los últimos años ha hecho un importante esfuerzo para cuidar su gran patrimonio y aumentar su  atractivo turístico, convirtiéndose en el centro cultural de la comarca, con la creación de la Villa del Libro, en 2.007, primera en España, que ha merecido reportajes en TV y radio, visitas de personalidades nacionales y extranjeras, y publico en general.

El culto al libro, podemos llamarlo así, se impulsa a través del Centro e-Lea "Miguel Delibes", nombrado así en honor al celebre escritor, dedicado a museo, pedagogía e investigación sobre la lengua y el libro, así como a las once librerías, repartidas por el casco antiguo de Urueña, donde se pueden encontrar libros antiguos, grabados, libros de segunda mano etc., ademas de libros recien editados También se organizan actividades docentes para publico de todas las edades.

Recorriendo Urueña el tiempo parece detenido y trasladado a otros épocas, (si no fuera por algún elemento actual, como p.e. el coche de la foto).

                                                                   
Enseguida encontramos otro de los monumentos de Urueña, la iglesia de Santa María del Azogue, consagrada a Nuestra Señora de la Asunción.

La iglesia actual fue mandada a construir por el Duque de Osuna y Conde de Urueña en el s. XVI, sobre los restos de  una iglesia anterior. Las obras se prolongaron hasta el s. XVIII, en el que añadieron la espadaña y otras partes de la iglesia.
                                                                   

Caminamos un rato por encima de la muralla desde donde se tiene una buena vista panorámica
                                                             


Después de otro paseo alrededor de las murallas
                                                                 

dejamos el pueblo y tras algo menos de una hora llegamos a Arévalo donde nos íbamos a quedar tres días, para visitar la exposición  de las Edades del Hombre y la propia ciudad.

Como llegamos a buena hora y la luz en el mes de julio dura hasta las diez de la noche, dimos nuestro primer paseo por Arévalo.

 Nuestro hotel está en la Plaza del  Arrabal; justo enfrente teníamos una de las iglesias de la ciudad, Santo Domingo de Silos, iluminada por la luz del poniente.

Como indica el nombre, la plaza, así como la iglesia, se construyeron extramuros, en el s. XIII, en estilo románico mudéjar, del cual no queda mas que la cabecera y el primer  tramo de la primitiva nave. Fue reformada en el  s. XV, de lo que quedan vestigios góticos, como la puerta de la sacristía y algunas pinturas, aparecidas recientemente, pero su aspecto actual, tanto exterior como interior, se debe a  la reforma que se hizo en el s. XVI.
                                                                               

Es la principal parroquia de Arévalo, con culto diario.
                                                                   

En el interior destaca la reja plateresca debida  a Bartolomé Ordoñez, tras la cual está el retablo mayor barroco, con una urna de plata que contiene las reliquias del patrón de Arévalo, San Victorino martír.


Entramos a ver el  interior de la iglesia, encontrándonos con la propuesta de poder visitar otras iglesias de la villa, por un módico precio, para ayudar al sostenimiento de estos monumentos, y como acompañantes de la exposición de las Edades del Hombre. Adquirimos los billetes y fuimos a ver una de las tres iglesias propuestas, la Iglesia del  Salvador.

Esta iglesia cuyo origen envuelven leyendas, como su fundación por el emperador Constantino en 336, otra que relata su culto cristiano mozárabe durante la dominación musulmana y aún otra que propone su origen judío, está documentada históricamente en el año 1.230 cuando el rey Fernando III el Santo dono un solar, en los suburbios de la ciudad, para la construcción de la parroquia del Salvador.
                                                                         
                                           
 En la actualidad la iglesia del Salvador no tiene culto, y en ella se guardan los pasos procesionales de la Semana Santa de Arévalo.

En el s. XVI se hizo una gran reforma, aunque se conservo la torre mudéjar, nido habitual de las cigüeñas. Toda la fabrica es de ladrillo.

La obra principal de este templo está en el interior, es el magnifico retablo de la capilla de Bernal Dávila y su mujer, realizada por Juan de Juni, y su hijo Isaac.
                                                                           

Esta es una de las tres sedes de la exposición de la Edades del Hombre,  que con el título "Credo" muestran noventa obras de arte, procedentes, sobre todo, de las diócesis de Castilla-León, con aportaciones de otras procedencias.

La elección del nombre de la muestra se debe a la declaración de 2.013 como "Año de la fe", por el Papa Benedicto XVI, además de commemorar, este año, los 25 años de vida de las Edades del Hombre.

En esta iglesia del Salvador, la mayor de las tres sedes, inicialmente románica, pero muy modificada en el s. XVI, y de nuevo en el s. XVIII, se encuentra el capitulo "Creo en Jesucristo", donde se pueden admirar obras que presentan la vida de Jesús, desde sus antecedentes, como descendiente del rey David, hasta su pasión, muerte y resurrección, así como los personajes que lo acompañaron durante su vida, como su madre, la Virgen María, San José o los apóstoles.

Al entrar en la iglesia nos recibe un gran retablo del Juicio Final, del s. XVI, que impresiona, tanto por sus dimensiones, como su temática.


Todas las piezas expuestas son altamente valiosas, pero su relación sería demasiado larga; solo destacaremos algunas, como la Anunciación del Greco procedente de Illescas
                                                                 

El Bautismo de Jesús, de Goya, perteneciente a la Asamblea Española de la Orden de Malta

El "Apostolado" de Cristóbal García Salmerón, con impresionantes figuras de los doce apóstoles, del cual pongo esta  muestra,      
                                                                             

Un Cristo yacente de Gregorio Fernandez, de gran belleza y realismo, procedente de la Catedral de Segovia.
                                                                 

Estas son importantes, pero pocas muestras de lo que se puede ver en la iglesia del Salvador, que tiene, propiedad de esta iglesia, el "Retablo de la capilla de la Avila- Monroy", así como un "Cristo Crucificado", obras del excelente escultor Juan de Juni, que están incorporadas a la exposición.

Fuera del templo, la exposición termina con la escultura en bronce, de grandes proporciones "Carmen Dormida", realizada en 2.013 por el gran pintor y escultor Antonio López (1.936).
                                                                           
                                                     
Al día siguiente continuaríamos nuestro recorrido por Arévalo, y la Exposición.

jueves, 8 de mayo de 2014

Bavarois de albaricoques

                                                                         

  Este postre de origen suizo según unos o francés, según otros, se llama así, seguramente, en honor de algun
 distinguido personaje procedente  de Baviera, en cuyo honor fue elaborado.

En todo caso es un postre delicioso, y ahora, en primavera, hay  albaricoques frescos y es el momento  de hacerlo

Ingredientes
                                                                     

750 g de albaricoques
250 ml nata entera
15 g  de  gelatina
300 g de azúcar
curaçao o algún licor de naranja

Elaboración

Pelar los albaricoques y batirlos.
                                                               

Mezclar el puré obtenido y el azúcar.
Poner en el fuego, espumar y cocer 6 minutos a poco fuego.
Una hora antes, diluir la gelatina con 3 cucharadas de agua hirviendo y después agua que la cubra. Una vez bien disuelta, añadirla al puré, así  como una copita del licor.

Poner  a  enfriar  en  la nevera.

Batir la nata hasta que empiece a espesar.

Cuando el dulce de albaricoque empieza a cuajar añadir la nata.

Untar un molde con aceite y dejar en la nevera hasta el día siguiente.
                                                             

Para desmoldarlo, se mete unos instantes en agua templada y se vuelca en un plato.

Se puede servir así solo, o adornado con nata y cerezas confitadas

jueves, 1 de mayo de 2014

7º día Amsterdam II, Róterdam, Bruselas

                                                                               
                                                               
Para nuestra última mañana en Amsterdam teníamos tiempo libre, así que después del desayuno, nos dimos un largo y extenso paseo por la ciudad.

Nuestro hotel, el Hampshire Edén, no está en la orilla de un canal sino del propio río Amstel

                                                                     
muy cerca del edificio conjunto que forman el Teatro de la Ópera, sede de la Ópera holandesa y del Ballet Nacional Neerlandés, y el nuevo Ayuntamiento, que llaman el Stopera, contracción de los nombres de los mismos, en holandés.
                                                                             

En mi anterior visita a Amsterdam había tenido ocasión de asistir a dos funciones en este teatro: la ópera de Debussy, Peleas y Melisande, y un espectáculo de ballet moderno, mientras que ahora solo lo contemplamos por fuera.

El doble edificio diseñado por el arquitecto austriaco W. Holzbauer y su colega holandés Cees Dam, ocupa una gran parte de la plaza Waterlooplein, creada en 1.880 al unir dos canales, donde se ubico el mercado judío, desaparecido totalmente tras la ocupación de Holanda por Alemania, y la persecución nazi, en 1.941.

Actualmente se desarrolla en la plaza un mercado semanal durante todo el año que, aunque es el mayor del país, no ha vuelto a alcanzar las dimensiones del de antaño.

Aunque es una ciudad grande, 750.000 habitantes en el casco urbano, el centro se puede recorrer a pie, si se es buen andarín, así que desde el hotel nos dirigimos a la Plaza Dam, centro neurálgico de la ciudad.
                                                           

En el centro de esta plaza, en el lugar donde estuvo el primer dique de Amsterdam, se eleva una especie de obelisco en piedra blanca, construido en 1.956, en memoria de las víctimas de la 2ª Guerra Mundial (1.939-45).

En el lado opuesto de la plaza se encuentra la gran mole del Palacio Real, edificio neoclásico, construido en el s. XVII, entre 1.648 a 1.655, para Ayuntamiento, función que cumplió hasta 1.808, en que fue convertido en residencia real.


Los reyes de Holanda ya no habitan este palacio, que es usado para recepciones protocolarias a jefes de estado y otros altos cargos, así como para otras ceremonias oficiales. También es utilizado para exposiciones diversas, conciertos y conferencias, y cuando no hay nada de esto, puede ser visitado por el público mediante la compra de una entrada.

                                                                
Haciendo esquina con el Palacio Real se encuentra uno de los muchos museos de Amsterdam, y de los mas visitados; en el antiguo edificio Peek &Clopenburg se encuentra instalado el Museo de Cera de Madame Tussaud, primera filial en el mundo, del de Londres, y trasladado en 1.991 a este importante edificio.

En el lado opuesto del museo se halla la Nieuwe Kerk o Iglesia Nueva.

                                                                 

Consagrada a Santa María y Santa Catalina en el s. XV, se construyo ante el creciente aumento de la población de la ciudad; ha sufrido, desde entonces, incendios, catástrofes y restauraciones, la última en 1.970.

Después del coste que supuso esta restauración para la Iglesia Reformada Holandesa, se transfirió su propiedad a la asociación cultural National Stichting De Nieuwe Kerk.

En ella tienen su panteón algunos destacados marinos holandeses y algún literato.

Ha sido el escenario de ceremonias reales como, hace un año, la coronación del nuevo rey Guillermo Alejandro, al abdicar, la reina Beatriz en su primogénito; la sucesión de reyes por renuncia de su antecesor se ha convertido, podemos decir, en una tradición en la casa real holandesa, ya que  la reina Beatriz también llego al trono tras la abdicación de su madre, la reina Juliana.

Otro acontecimiento real, en febrero de 2.002, fue la de la boda, entre el entonces príncipe heredero, y la señorita argentina Máxima Zorreguieta.

La próxima reina de Holanda sera de nuevo mujer, la princesa Catalina Amalia, primogénita de  los actuales reyes.

Cuando pasamos delante de esta iglesia había una exposición sobre las ceremonias reales recientes, así como un recopilatorio de los reyes holandeses, que se podía ver pagando una entrada, pero preferimos seguir callejeando por Amsterdam.

En esos momentos queríamos caminar por los canales, contemplando sus preciosas orillas.

                                                             
Amsterdam es llamada la "Venecia del Norte" por sus numerosos canales, muchos mas, por cierto, que los de la ciudad italiana, ya que tienen mas de 100 km de largo y unos 1.500 puentes, que los cruzan.

Los tres principales canales Herengracht (Canal de los Caballeros), Prisengracht (Canal del Príncipe) y Keizersgracht (Canal del Rey) construidos en el s. XVII, forman cinturones concéntricos alrededor de la ciudad, a orillas de los cuales se alzan las grandes casas de la rica burguesía y de los nobles de aquella época, así como las curiosas estrechas casas, alguna de ellas torcida, que ocuparon artesanos y comerciantes.

                                                                   
Como no teníamos demasiado tiempo elegimos recorrer el Prinsengracht, donde estaba el hotel de nuestra primera visita a Amsterdam.

El Prinsengracht, llamado así en honor de Guillermo de Nassau, príncipe de Orange, es el mas extenso y modesto de los tres canales principales, pero es el mas acogedor, pues aunque en sus orillas no hay residencias suntuosas como en el Herengracht, y otros canales del centro, sino antiguos talleres, almacenes y el antiguo barrio obrero de Jordaan, tiene un ambiente especial.
                                                       

En sus orillas se encuentran algunos de los monumentos mas atractivos de Amsterdam, como la Westerkwerk y la Casa de Ana Frank.

La Westerkerk, cuya torre vemos en la foto de arriba, inaugurada en 1.631, fue la iglesia protestante mas grande del mundo, en aquellos tiempos. El arquitecto Hendrik de Keiser la proyecto en estilo renacentista holandés, construida en ladrillo y piedra, con abundantes ventanales que le proporcionan una buena iluminación natural.
                                                                             

La torre, de 85 m de altura, es la mas alta de la ciudad y está rematada con la corona imperial que Maximiliano de Austria dono a Amsterdam en 1.489, como regalo por el apoyo constante de esta ciudad a su persona.

El interior es  extrordinariamente  sobrio; me llamo la  atención no encontrar  ningún símbolo cristiano, ni siquiera una cruz, en todo el recinto. El único elemento religioso era una biblia, encima de lo que podía recordar a un púlpito. Cosas de la Iglesia Reformada Holandesa, pensé...

En ella destaca el soberbio órgano, que tardo unos años en instalarse, después de la inauguración de la iglesia, por la polémica que se suscito entre los puritanos sobre si seria conforme a su culto tener un instrumento tan lujoso. Finalmente triunfo la musica.
                                                                                   

Aunque no se conoce el lugar exacto, se sabe que en esta iglesia fue enterrado el gran pintor Rembrandt, a su muerte, en el año 1.669; también está en la iglesia la tumba de su hijo Titus.

Uno de los grandes acontecimientos, relativamente reciente, acontecido en esta iglesia, fue la boda de la entonces princesa heredera de los Países Bajos,  Beatriz, con el aristócrata  alemán Claus von  Amsberg, en 1.966

En la esquina enfrente de la iglesia, se encuentra la casa de Ana Frank, uno de los lugares mas visitados de Amsterdam.
                                                                     

Esta niña judía, de una familia alemana que había emigrado a Amsterdam en 1.933, tras la subida de Hitler al poder, tuvo que refugiarse en lo que Ana llamo "Anexo secreto" en 1.942, al aumentar la persecución nazi a los judíos, después de la invasión de Alemania a los Países Bajos, en 1.940.

El padre de la familia, Otto Frank había trasladado su empresa de especias a la casa número 263 de Prinsengracht, donde dos años mas tarde, en un refugio preparado y disimulado detrás de un armario, se oculto la familia de cuatro miembros, a la que luego se unieron otras cuatro personas, ocho en total, en un espacio de 500 m2. Varios amigos y empleados ayudaron, con alimentos y otros artículos necesarios, y con crecientes dificultades, según avanzaba el tiempo, a la supervivencia de los refugiados.

A lo largo de los dos años que duro la reclusión, la pequeña Ana escribió un diario, utilizando un cuadernillo que le había regalado su padre, en que cuenta su vida en el escondrijo, sus sentimientos, creencias, ambiciones y relaciones con los demás habitantes del mismo, haciéndose visible como va madurando en esas duras condiciones.

Después de esos dos años, la Gestapo asalto el refugio, con la pista proporcionada por un delator que nunca ha sido identificado, y detuvo a todos los ocupantes, momento en el que cesa el diario.

Dos de los amigos que habían ayudado a los Frank y demás refugiados, encontraron y guardaron el diario de Ana y otros escritos suyos, que estaban desparramados por el suelo

Ana y su familia fueron deportados al campo de concentración de Auschwitz primero, y de Bergen-Belsen al poco tiempo, donde Ana murió de tifus en marzo de 1.945, poco antes de la liberación del campo por los aliados.

De los ocho ocupantes del refugio solamente sobrevivio el padre de Ana, Otto Frank.

Al acabar la guerra y después de leer el diario y tratando de cumplir el deseo de Ana de convertirse en escritora, decidió publicarlo, lo que consiguió en 1.947.

Desde entonces ha sido reeditado numerosas veces y traducido a muchas lenguas, causando un enorme interés, que sigue vivo.

Considerado uno de los mayores y mejores testimonios de la persecución nazi a los judíos, así como de las vivencias, sueños y pensamientos de una adolescente, hace que el lugar donde sucedieron los hechos narrados, sea visitado por alrededor de un millón de personas cada año.

Pudimos comprobar la atracción que ejerce hasta el día de hoy, contemplando una gran cola para entrar; nos conformamos con la vista exterior de la casa, impedida por la construcción de las paredes del museo y observando la pequeña estatua que esta cerca.


Teníamos que volver hacia el hotel y lo hicimos por otro de los canales, el Herengracht, bordeado de casas suntuosas, con un teatro y un museo entre ellas.


Después  de  caminar un buen  rato  llegamos a  la Plaza Rembrandt (Rembrandtplein), a la que da la otra parte de nuestro hotel.

La plaza, una de las mas  antiguas de Amsterdam, fue construida  en 1.668, aprovechando  los  restos del antiguo puerto, y era conocida  como Bottermark, mercado  de la mantequilla, por desarrollarse en  ella  el  mercado  de  productos lácteos.

Preside  la plaza una escultura, de hierro fundido y dorado, del  gran  pintor Rembrandt van Rijn, uno de  los hijos mas famosos e importantes de Amsterdam, levantada  en  1.876.

Desde 2.006, para commemorar  el  IV centenario  del  nacimiento de Rembrandt, al  pie de la estatua están colocadas  las esculturas, en  bronce, que representan a los 22 personajes de uno de los cuadros  mas conocidos del  pintor: La  ronda  de noche, que se puede  ver  en  el Rijksmuseum de la ciudad.
                                                                                     

Aunque hasta el s. XX la plaza se mantuvo igual que era cuando fue fundada en el  s. XVII, a partir del siglo pasado se convirtió en uno de los lugares mas animados de la ciudad, ya que  está rodeada de hoteles, bares, restaurantes, así como de pubs y clubes nocturnos, que atraen a gran cantidad  de jóvenes y no tan  jóvenes.

Tuvimos ocasión de ver la animación tomando algo, en una de sus terrazas

Habíamos llegado al hotel, del cual íbamos a salir en un momento rumbo a  Róterdam, para ver  la ciudad antes de llegar a nuestro destino en Bruselas.

Después de recorrer los casi 78 km entre Amsterdam y Róterdam, por el llano, verde y bonito campo holandés, lo que nos llevo mas o menos una hora, llegamos a esta ciudad.
                                                                               

Róterdam, conocida mundialmente, hasta hace poco, como el mayor puerto del mundo, hoy ocupa el segundo lugar, tras Sanghai, en China, es una gran ciudad de mas de 600.000 habitantes, y mas de dos millones si se considera su Área Metropolitana, situada en el estrategico punto de confluencia de los ríos Mosa y Rin, que ha marcado su devenir económico y ha hecho de ella un importantísimo nudo de comunicaciones entre Europa y el resto del mundo.

Es una ciudad moderna, con pocos vestigios de su pasado, ya que fue destruida por un bombardeo alemán de quince minutos, el 14 de mayo de 1.940, en el que murieron 800 personas y mas de 80.000 quedaron sin hogar.

El devastador bombardeo se considero un ejemplo de lo que podía pasar en otras ciudades holandesas, ya que los alemanes habían anunciado que seguirían los bombardeos con Utrech, por lo que los Países Bajos se rindieron, y todo el país fue ocupado.

La historia de Róterdam había comenzado en el s. XIII, cuando se construyo una presa sobre el río Rotte, del cual tomo el nombre, a cuyo alrededor se formo un asentamiento, dedicado a la pesca, seguido, posteriormente, de un mercado, y de la creación de un primer puerto.

Desde finales del s. XIII, Róterdam paso a poder de los condes de Holanda, En el s. XIV, el conde   Guillermo IV de Holanda concedió derechos municipales a Róterdam. Ya en este siglo se construyo un canal navegable, que proporciono conexión con grandes ciudades del norte y permitió el tráfico marítimo entre Holanda, Inglaterra y Alemania.

Aunque en el s. XV Róterdam tenia un reducido numero de habitantes, se decidió hacer un gran templo, que seria su catedral, la Iglesia de San Lorenzo, en estilo gótico tardío, que es la única estructura medieval que queda del pasado.

 Durante el bombardeo de 1.940, la iglesia quedo muy dañada, pero fue restaurada en su antiguo esplendor, por decisión del pueblo de Róterdam, en 1.952.

Durante los s. XVI y XVII el puerto se desarrollo grandemente, pero la ciudad no creció demasiado.

La gran expansión se produjo en el s. XIX;  a principios del siglo la comunicación de Róterdam con el Mar del Norte era muy mala, debido a los sedimentos depositados por el río Mosa.

 Se concibió entonces un ambicioso proyecto, que empezó a realizarse en 1.866 y acabo en 1.872, la construcción del enorme Nuevo Canal (Nieuwe Waterveig) para conducir los ríos Mosa y Rin  al mar.

Sin embargo hacia 1.960 el puerto se quedo pequeño, La solución consistió en convertir los humedales del delta. entre el puerto y la ciudad, en un complejo industrial enorme, llamado Europoort, término que se usa frecuentemente para designar al puerto de Róterdam, a lo largo del Nuevo Canal, y, desde 2.004 continúan los proyectos de ampliación del puerto, en el mismo canal.
                                                               

Hoy día Róterdam es una ciudad muy moderna con edificios de la mas vanguardista arquitectura,y plazas y espacios de último diseño.

Nosotros bajamos, al llegar, enfrente del Ayuntamiento de la ciudad, imponente edificio neorenacimiento,  uno de los tres edificos que sobrevivieron al bombardeo de 1.940. Fue construido entre 1.914 y 1.920 y tiene una gran cantidad de esculturas en su fachada, que reflejan su historia de ciudad portuaria.

A ambos lados de la entrada principal están esculpidos el portero y el fisco. Otra decena de esculturas representan diversas virtudes y valores.

Sobre la entrada principal está la Virgen de Róterdam,


y encima de ella la estatua, en bronce dorado del genio de la antorcha, mientras que la torre mas alta está coronada por la estatua dorada del ángel de la paz.

En 1.997 fue declarado Monumento Nacional, y en 2.004 fue restaurado, con lo cual podemos verlo en su color original de piedra arenisca.

Delante del Ayuntamiento está la Stadthuisplein, una zona de esparcimiento, con bares y cafeterías y  gran ambiente nocturno.

Desde el Ayuntamiento, recorriendo la primera calle comercial de Róterdam y una de las primeras de Europa, inaugurada en 1.953. la Lijnbaan, llegamos al Ouden Haven o Puerto Viejo,

El Puerto Viejo, está situado en el centro histórico de la ciudad;  fue construido en el s. XV y es un testimonio de la historia de Róterdam, como puerto marítimo y fluvial, desde entonces.
                                                                                     
                                                                       
Lo que vemos ahora es un pequeño canal, con algunas barcazas, y algún velero, una especie de museo en el agua, alrededor de la cual se ha formado una zona de ocio y entretenimiento, ya que está bien surtida de hoteles, cafeterías y restaurantes.

Al lado del canal se levanta una de las construcciones mas originales de Róterdam, las Casas Cúbicas; se trata de cuarenta casas diseñadas por el arquitecto Piet Bloom en 1.984, en la que cada casa representa un árbol, y el conjunto un bosque.

                                                                 
 Casi todas las casas están ocupadas, aunque siempre hay una preparada para mostrar al publico interesado, cómo se puede vivir en ellas. Aparentemente no parecen nada cómodas, pero no vimos el ejemplo propuesto.


Muy cerca del Puerto Viejo se halla la plaza que preside uno de los iconos de Róterdam, la  escultura de Ossip Zadkine, escultor de origen ruso, nacionalizado francés: "A la ciudad destruida", una figura de estilo cubista, vigorosa y expresiva, considerada como una de las obras maestras del s. XX, instalada en Róterdam en 1.960. que junto al Euromast, altísima torre multiusos, como homenaje a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, representan, al mismo tiempo, el resurgimiento de la ciudad.
                                                                                 

Poco mas nos quedaba que ver en Róterdam. Había estado muy bien pasear, aunque brevemente por esta dinámica ciudad

Volvimos a la zona del Ayuntamiento y en una de sus muchas cafeterías tomamos un tentempié.
Regresábamos a Bruselas para pasar allí la última noche de nuestro viaje.

Una vez llegados al hotel decidimos salir a cenar por el barrio del mismo, el que rodea la iglesia de Santa Catalina y tiene también ese nombre.

En esta zona, se pueden vislumbrar los antiguos canales, rellenados a finales del s. XIX, que dieron paso a los distintos bulevares que vertebran Bruselas. En lo que hoy es la plaza de Santa Catalina se desarrollaba antiguamente el mercado de pescado; como reminiscencia de ese mercado quedan varios restaurantes de la plaza especializados en servir pescado. y fritos del mar.


 Es una de las zonas mas exclusivas y tranquilas de la ciudad, con buen número de restaurantes agradables y animado ambiente nocturno.

La iglesia de Santa Catalina, construida en el s. XIX, se puede decir que es de estilo ecléctico, pues combina los estilos románico, gótico y renacimiento; de la antigua iglesia construida entre los s. XIV y XV y ampliada en el XVII, solo queda una bella torre barroca. Tanto la iglesia como la torre se ven necesitadas, en estos momentos de una restauración.
                                                                       

Al lado de la iglesia se encuentra la Torre Negra, resto de las murallas del s. XII, que esta empotrada en el Novotel, nuestro hotel en Bruselas, desde el interior del cual se puede, también, ver dicha Torre.
                                                                             

En la plaza hay una gran fuente-monumento, al lado del canal, dedicado al burgomaestre Anspach, construida en 1.897, y trasladada, desde su emplazamiento original, a esta plaza.
                                                                           

El burgomaestre Anspach, que también da nombre a uno de los mas importantes y céntricos bulevares de Bruselas, fue el iniciador de la gran renovación de la capital, entre 1.864 y 1.879.
                                               
Entramos en uno de los restaurante y nos despedimos de Bruselas, tomando uno de los platos mas típicos del momento, mejillones al vapor y patatas fritas, todo ello acompañado de una buena cerveza belga.